Reconoce que esperaba encontrarse mejor

Marc Márquez cierra un complicado primer día de test en Sepang con la 12ª posición a siete décimas del tiempo de Quartararo. El piloto del Repsol Honda volvía a pista tras su operación en el hombro derecho, y asegura que se ha encontrado peor y más incómodo encima de la moto de lo que esperaba.


Pese a llevar dos meses parado y en plena rehabilitación del hombro derecho, del cual se operó el pasado 27 de noviembre tras lesionarse en los test de Jerez, no ha tardado Marc Márquez en rodar rápido en Sepang. Ya en su séptima vuelta estaba en el 1:59.676, un tiempo bastante decente que sólo era 15 milésimas más lento que el récord de vuelta rápida en carrera del trazado malasio.

Sin embargo, la principal preocupación del ocho veces Campeón del Mundo no era hacer un tiempo, sino comprobar el estado de un hombro derecho que, por ahora, le está dando más problemas de los previstos. A medida que avanzaba la jornada ha sido cuando Márquez ha visto que aún tiene mucho margen para recuperarse de la lesión. Ha sido uno de los pilotos que menos vueltas ha dado, con 37, cuando en condiciones normales siempre suele estar en el top 3 o top 5 de pilotos que más vueltas completan en unos test. Ha acabado la jornada en el 12º puesto, incapaz de mejorar el registro que había hecho en el tramo inicial del día, y se ha quedado a siete décimas del tiempo con el que Quartararo ha liderado la jornada.

Después de este primer día de test, Márquez reafirmaba sus sensaciones previas. Antes de poner rumbo a Sepang, ya avisó que estaría a «un 60-70%» de su condición física y así ha sido. O incluso peor. «Honestamente, me imaginaba mejor. He salido a la primera tanda y ya me ha costado bastante, pero aún estaba fresco, aún tenía la energía y más o menos he podido hacer unas vueltas. Pero enseguida, cuando he parado en box he visto que la energía ya bajaba y ahí es cuando he decidido bajar uno o dos puntos, e incluso tres para intentar gestionarme durante todo el día», expresaba Márquez en declaraciones que recoge 'Mundo Deportivo'.

El #93 le sacaba el lado positivo al hecho de haber podido hacer varias pruebas y de continuar con el trabajo de evolución de la moto en la medida de lo posible, pero reconocía que se encuentra «incómodo encima de la moto en más puntos de lo que me esperaba».

Sobre esos puntos, Márquez tenía claro que sufriría con el hombro en las frenadas, pero las molestias han sido mayores y le han impedido totalmente pilotar con soltura: «Me esperaba molestias en la frenada, que me costara mantener la posición en la frenada y ha sucedido, pero en el resto del circuito me esperaba ir más o menos bien», expresa el vigente campeón de la categoría reina, al que le ha costado ir cómodo incluso en las rectas: «No me podía acoplar bien el codo y en curvas de derechas también iba incómodo. La posición del cuerpo no era la mía, prácticamente me costaba tocar codo, que es una de las cosas vitales para mi estilo de pilotaje, pero poco a poco», explicaba.

Reconoce que ha tenido que sacrificar el parón invernal para dedicarlo única y exclusivamente a su recuperación: «He realizado 92 sesiones de rehabilitación y 250 horas de trabajo entre gimnasio y piscina. Cancelé mis vacaciones para estar recuperado de cara al GP de Qatar. Normalmente una lesión de este tipo necesita una recuperación de cuatro meses, pero si quieres estar preparado antes tienes que darte prisa y concentrarte», remataba.

El piloto del Repsol Honda ha cumplido con su plan de trabajo, que era el de dar en torno a 30 vueltas, y mañana espera alcanzar las 45 repartidas entre toda la jornada. Pese a que la jornada ha sido menos provechosa para él de lo que le hubiese gustado, ha podido probar el nuevo motor de la RC213V y espera sentar las bases de la evolución que queda en la moto antes de que lleguen los test de Qatar, unos entrenamientos que dentro de dos semanas pondrán la guinda a la pretemporada.

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