Opinión | Blog 'La intrahistoria de MotoGP'




No es nada sencillo que un deportista de sólo 23 años logre que se acaben los calificativos a la hora de hablar de él, pero Marc Márquez lo ha conseguido. Desde la posición del que suscribe estas líneas, ponerme delante del teclado para hacer un balance de la temporada del campeón, algo que hago año tras año, se me antoja como un dèja vu en el caso de Marc. No es la primera vez y creo firmemente que no será la última.

Pienso que el transcurso de esta temporada y la manera en la que el piloto de Cervera ha conseguido ganar la corona de MotoGP por tercera vez bien merecen que vuelva -y volvamos muchos de los que nos dedicamos a esto- a ensalzar los logros de un deportista que pese a su corta edad ya es una leyenda del motociclismo.

«Márquez no pasó página tras el 2015, la arrancó directamente. Se centró en competir, en volver a ganar y en demostrar por qué es una de las grandes joyas que el motociclismo ha dado jamás»

Le han bastado 15 carreras para cerrar el título. Ha acertado él y han fallado el resto, una situación opuesta a la que vivió en un tormentoso 2015. Precisamente ese año se cerró envuelto en la que quizá ha sido la mayor polémica de toda la historia del motociclismo, alimentada por el que quizá sea el piloto más grande de todos los tiempos y que puso en contra de la mayor legión de aficionados a un piloto como Marc que estaba acostumbradísimo a los elogios, pero que nunca había vivido en sus carnes la hostilidad de ser incluso silbado en los circuitos por algunos que se hacen llamar aficionados al motociclismo.

Ese cambio tan radical de un 2014 perfecto a un 2015 repleto de fallos en carrera y con mucha gente en contra, ha de ser un golpe duro y muy difícil de encajar para la gran mayoría de deportistas. También para un chaval joven, cuya coraza todavía está en proceso de construcción. Pero no ha sido así con Marc Márquez. El ilerdense no pasó página, la arrancó directamente y se centró en competir, en volver a ganar y en demostrar por qué es una de las grandes joyas que el motociclismo ha dado jamás.

«El 2015 le devolvió a la cruda realidad; en el deporte, igual que en la vida, se aprende siempre. Y Marc Márquez no fue novato hasta su tercer año en MotoGP»

Y es que gracias a su actitud ha convertido un 2015 demasiado extraño en la mayor motivación para volver a reinar. Tal es el talento que atesora, que llegó a la categoría reina impartiendo lecciones en lugar de estar aprendiéndolas. Así fue campeón en su año de debut y arrasó en la temporada siguiente. Pero el 2015 le devolvió a la cruda realidad; en el deporte, al igual que en la vida, se aprende siempre. Y Marc Márquez no fue novato hasta su tercer año en MotoGP.

Ahora bien, todas las lecciones que se llevó las grabó a fuego para no volver a cometer los mismos errores. Si ya era bueno antes y lo había demostrado ganando todo lo que se podía ganar, ahora es aún mejor. Ahora es el piloto total. Ahora sabe cómo hay que ganar después de perder. Porque no es lo mismo mirar desde lo más alto del podio que volver a escalar después de caerte de él.

Más allá de camisetas, de banderas, de filias y fobias; muy por encima de eso, está el deporte. Y ahí tenemos la suerte de estar presenciando una de las generaciones más gloriosas de la historia. Valentino Rossi, Jorge Lorenzo, Dani Pedrosa, Maverick Viñales, Marc Márquez... ¿Hay alguna duda de que MotoGP está en un momento increíble? Por eso cuando alguien gana de esa forma en la que lo ha hecho Marc y con una moto cuyo rendimiento hace ocho meses era una enorme preocupación en el seno de Honda, hay que aplaudirlo.

La magnitud de los éxitos crece exponencialmente en función de la magnitud de los rivales. Y los Rossi, Lorenzo, Pedrosa, Viñales y compañía conforman un grupo de ensueño para el aficionado y de pesadilla para el que compite contra ellos. Ganar a semejante plantel ya es motivo de elogio.

Los errores del pasado dieron pie a una versión más comedida; gracias a los ¡seis! abandonos de 2015, Márquez ha aprendido a acabar cuarto y quinto. Que le digan a un piloto acostumbrado a estar en el podio -o en el suelo cuando no pisaba el cajón- si es fácil contenerse. Esa prudencia que mostró en Assen o Austria, sazonada con unas gotas de agresividad en carreras como Mugello, Silverstone, con la suerte -o maña- de salvar una caída en Montmeló y coger puntos después de caerse en Le Mans, con la autoridad mostrada en Austin, MotorLand Aragón y Motegi, y la perfecta compenetración con un excelente equipo técnico en todas las carreras, pero en especial en Argentina y Sachsenring; todo eso ha sido clave en un logro que allá por febrero parecía una utopía.

Además, pese a estar a punto de igualar su número máximo de caídas en una misma temporada; de las 14 que acumula sólo una ha llegado el domingo, cuando se reparten los puntos. Cogió la moto, acabó la carrera y esto le ha permitido ser el único de todos los pilotos de las tres categorías que ha puntuado en todas las carreras que se han disputado. Cinco victorias y 11 podios de 15 posibles hablan por sí solos.

Ese muchacho de Cervera que apenas levantaba más de 1'40 del suelo hace ocho años ya es pentacampeón del mundo, obteniendo las cinco coronas en las últimas siete temporadas. «Con 23 años ya tengo la mano derecha, ahora vamos a por la izquierda», decía ayer en toda una declaración de intenciones a Valentino Rossi. Porque Marc también quiere el décimo, aunque antes tendrá que alcanzar el índice, el corazón, el anular y el meñique para igualar al que otrora fue su ídolo y ahora es su rival más duro.

El destino es caprichoso y la mecánica aún más. Los rivales son duros de roer y dos de los más fuertes cambiarán de moto el año que viene. Por tanto, es imposible saber si el de ayer fue el último título de Márquez o si en este camino aún quedan laureles para otros cuantos. Lo visto hasta ahora con este genio de Cervera nos invita a pensar más bien en lo segundo. Y más ahora, porque Marc Márquez es el piloto total.

NombreMarc Márquez
Dorsal93
PaísEspaña
MotoHonda RC213V 2016
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