A partir de 1999, nadie ha vuelto a ser campeón de 500cc/MotoGP llevando el #1

Renovar el título de la categoría reina con el #1 en el carenado se ha convertido en un desafío. Desde 1999, todo aquel que lo ha utilizado en 500cc/MotoGP no ha sido capaz de ganar el campeonato. Repasamos el listado de casos que forman parte de esta maldición. En caso de decidirse por el #1 para este año, ¿será Joan Mir quien rompa esta tendencia?


Allá por 1999, una dinámica empezó a cambiar en el Mundial de Motociclismo. Después de cinco títulos consecutivos, Mick Doohan cedió la corona de la categoría reina a Álex Crivillé. El australiano no pudo disputar más de dos carreras en aquella temporada, ya que una grave lesión en Jerez le dejó en el dique seco el resto del año acabó suponiendo su retirada meses después.

Lo que nadie imaginaba por aquella época, en la que todavía seguía muy viva la tradición de llevar el #1 al año siguiente de ser Campeón del Mundo, es que nadie conseguiría a partir de entonces revalidar el título con ese dorsal en el carenado. Doohan aparte (él cedió el título en el '99, pero lo había revalidado cuatro veces), a partir de 1999 ningún piloto fue capaz de ganar con ese dorsal reservado para el campeón. Y aunque por la tendencia actual pueda parecer que no lo llevaron muchos, sí que varios probaron suerte sin tener éxito.

La maldición del #1 arrancó ahí, en el último año de Mick Doohan. Crivillé fue campeón esa temporada y se convirtió, con total merecimiento, en el relevo del australiano. Ganó seis carreras, hizo 10 podios, dominó toda la temporada y certificó el título en Brasil. Al año siguiente (2000), con el #1 en su Honda NSR500 sólo ganó una carrera y acabó noveno el campeonato, lastrado por un cambio de chasis en su Honda al que nunca se adaptó. De hecho, fue el peor resultado de Crivillé en todo su periplo en 500cc. El campeón en esa atípica temporada fue Kenny Roberts Jr. con Suzuki.

El estadounidense siguió con la tendencia y también se puso el #1 al año siguiente. Le pasó algo similar que a Crivillé. Su año de defensa de la corona fue incluso peor. Roberts no ganó ni una carrera y fue 11º en el Mundial. Ganó Valentino Rossi, que arrancó entonces una racha de cinco títulos seguidos en la categoría reina (uno de 500cc y cuatro de MotoGP).

La tiranía de Valentino Rossi y su inseparable#46 provocó que tardásemos un lustro en volver a ver el #1 en la clase reina. Nicky Hayden, campeón en 2006, recuperó la tradición al año siguiente. ¿El resultado? uno de sus peores años en MotoGP: ninguna victoria, sólo dos podios y 6º puesto del Mundial. Ese 2007 fue el año del cambio a las motos de 800cc y Hayden tuvo serios problemas para adaptarse a una Honda RC212V que, por tamaño y características, se adecuaba más a la envergadura de su compañero Dani Pedrosa. Pero en ese 2007 el que sorprendió y arrasó fue Casey Stoner, primer campeón (y único hasta la fecha) con Ducati. El australiano, un tipo old-school, también apostó por llevar el #1.

En su caso, estuvo más cerca que los predecesores a la hora de pelear por el título. De hecho, sus números fueron muy buenos: ganó seis carreras, sumó 11 podios y fue subcampeón, pero no pudo con un pletórico Valentino Rossi, en una temporada en la que la carrera de Laguna Seca marcaría un antes y un después. Stoner se unió a la maldición del #1, a la que volvería años después...

Rossi ganó en el 2008 y el 2009, por lo que ni en 2009 ni en 2010 hubo número #1 en MotoGP. Pero ese año llegó el primer título en la clase reina para Jorge Lorenzo, que devolvía a España a lo más alto 11 años después de aquel título histórico de Crivillé. Al igual que Crivi, Lorenzo también quiso llevar el #1 al año siguiente y saborear ese honor. También acabó uniéndose a la maldición, acabando tercero al año siguiente con tres victorias y con una lesión en la mano que le hizo perderse las dos últimas carreras. Lorenzo ya no quiso llevar más ese dorsal y en los siguientes años en los que defendió título (2013 y 2016) fue fiel a su #99. Eso sí, a Lorenzo le queda el consuelo de que en 250cc sí logró renovar la corona llevando el #1 en 2007.

El que sí volvió a llevar el #1 en MotoGP, y casi con idéntico resultado que la vez anterior, fue Casey Stoner. El australiano ganó su segundo mundial en 2011 en su debut con el Repsol Honda, y para 2012 apostó de nuevo por el número del campeón. Sin embargo, ese año estuvo marcado por ser el de su adiós, una retirada que confirmó en Le Mans cuando aún no se había cumplido ni el primer tercio de temporada. Ganó cinco carreras y fue tercero del campeonato, pero una lesión en Indianapolis, unida al dominio que ejercieron ese año Lorenzo y Pedrosa le separaron de la posibilidad de renovar la corona.

A partir de entonces, nadie más ha vuelto a llevar el #1 en MotoGP. Bien es cierto que desde 2012 sólo ha habido tres campeones: Lorenzo, que no lo quiso volver a llevar; Márquez, que se ha dejado llevar por la nueva tendencia y se ha mantenido siempre firme con el #93; y ahora Joan Mir, que ha estado deshojando la margarita. ¿Qué hará? ¿Apostará por el #1 o seguirá con su #36?

Casey Stoner, en 2012. (Foto: Repsol Media)

 

La decisión de Mir y un bonus track: Kevin Schwantz


El nuevo campeón de MotoGP volvió a abrir el debate y en su caso siempre ha mantenido la puerta abierta a las dos posibilidades: utilizar un dorsal sólo reservado para los campeones, o seguir con su 'número', tendencia que por motivos de marketing (y a veces de superstición, aunque en menor medida) se ha impuesto en los últimos años. Él ya sabe cuál llevará y no será hasta el 12 de febrero cuando lo desvele, pero dejó entrever la resolución: «El #1 es un número que luce mucho y que no puedes elegir. Esos son dos factores positivos de cara al #1. Y luego, el #36 es el número con el que he llegado hasta el Mundial, con el que de momento he llegado a ganar dos títulos, y es un número de currar, de trabajar. Es una parte positiva del #36, pero es un número que siempre voy a tener y que siempre voy a poder elegir. Entonces, lo dejo ahí, a ver si se deduce bien...».

MOTORBIKE MAGAZINE le preguntó si sabía qué tenían en común Crivillé, Roberts Jr, Hayden, Stoner y Lorenzo, además de ser todos ellos campeones de la categoría reina. «¿Tuvieron la misma novia?», preguntó con su habitual sentido del humor. Desconocía ese "gafe" que esconde el #1 desde hace más de dos décadas, pero no se le borró la sonrisa de la cara cuando lo supo:  «Está la maldición del 1… Pero no creo que haya influenciado mucho en mi decisión. Me gusta, porque ya os estáis pensando que voy a elegir el 1 a toda costa y está bien que tengáis la duda del tema. Tengo ganas de que sepáis la respuesta», dijo entre risas.

Kevin Schwantz, en Suzuka 1994 defendiendo el #1. Foto: MotoGP

Aparte de los nombres anteriormente mencionados, también hay que recalcar un caso previo a que se implantase esta 'maldición': Kevin Schwantz. El espectacular piloto estadounidense, auténtico icono de Suzuki y del Mundial de 500cc, también apostó por el #1 al año siguiente de lograr el título. Después de toda una vida unido al #34, el dorsal con el que marcó una época y que incluso fue retirado de MotoGP (nadie lo puede usar en la categoría reina, que se lo digan a Dovizioso), lo aparcó en 1994 para llevar el número de los campeones. No renovó la corona y volvió a su número al año siguiente (1995), en el que acabó retirándose.

Desde aquel título no renovado por Doohan del que se van a cumplir 22 años, se instauró la maldición del #1 en MotoGP, con seis intentos consecutivos fallidos a la hora de revalidar la corona. ¿Tendremos al menos la oportunidad de ver a Mir con el #1 y de recuperar esa bonita tradición? En tal caso, ¿será él quien rompa la maldición?

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