Objetivo del ayuntamiento: 25.000 plazas para motos

Madrid acaba de inaugurar nuevos espacios de aparcamiento para motos en diferentes zonas de la ciudad, una medida positiva, pero que, a todas luces, parece insuficiente para las necesidades de la capital.


Siempre es una buena noticia que los consistorios actúen para favorecer la movilidad y el estacionamiento en moto o scooter. Por eso, es de agradecer la creación de 336 nuevas plazas de aparcamiento de moto en la ciudad de Madrid. Se trata de una serie de espacios ubicados en 42 puntos de la ciudad repartidos en 21 distritos de la capital. El número de los también conocidos como aparcamotos ha crecido en Madrid un 27% desde mayo de 2019 con el objetivo de reducir el número de estos vehículos estacionados en las aceras, sobre todo en puntos especialmente concurridos y así no molestar a los peatones y a la circulación en general.

En total, son ya 12.443 plazas para motos, una cifra que aún se queda lejos de las 25.000 a las que se comprometió para 2023 el ayuntamiento comandado por José Luis Martínez-Almeida. Sólo en la ciudad, hay que contar con que el 14% de los vehículos registrados son motos (269.000 unidades).

Según datos aportados por ANESDOR, en los distritos donde está implantada la zona SER en Madrid hay 1.511.652 m2 de superficie dedicada a aparcamiento en calzada y sólo el 1,8% se dedica a las motos (unas 10.000 plazas). Si nos acercáramos a la misma proporción de superficie de aparcamiento a lo que representa en el parque (14%), es decir 211.631 m2, podríamos estar hablando de 70.500 plazas disponibles (considerando 3 m2 por plaza), unas 60.000 más de las actuales. Este espacio podría cubrir al 27% del parque de motos.

La verdad es que los ciudadanos que circulan o acuden a Madrid en moto tiene pocas alternativas para estacionar su vehículo y se ven obligados a aparcar en las aceras, un lugar en el que históricamente se les ha permitido aparcar en la capital. Desde la patronal del sector, creen que el objetivo a medio plazo debería ser alcanzar una cobertura de aparcamientos que absorbiera todo el estacionamiento, aunque a nadie se le escapa que las cifras están aún muy lejos.

Otro de los conejos de la asociación es que estas plazas para motos y scooter deben implantarse de forma homogénea: antes y después de los pasos de peatones, en los cruces (mejorando la visibilidad) y, en general, en aquellos espacios aprovechables de la calzada como pueden ser las zonas exteriores de algunas rotondas.

Poco a poco y aunque es aún insuficiente, las instituciones van en la buena dirección con ejemplos como el avance en los espacios de aparcamiento para motos así como lo han sido antes otras actuaciones como la retirada de las peligrosas aletas de tiburón de los carrilles-bus de algunas calles, las zonas de parada avanzada en los semáforos restringidas a motos o el proyecto de carril 'Avanza Moto' de la avenida de Asturias de la capital.

No en vano, la moto es cada vez más habitual en Madrid (y en otras ciudades) y es importante que las administraciones lo tengan en cuenta para habilitar y adecuar las infraestructuras para la nueva realidad, promoviendo además un medio de transporte como la moto y el scooter que es «eficaz, eficiente y responsable que permite a los ciudadanos desplazarse en un rango amplio de distancias», como indican desde la patronal.

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