Ahí los tienen, formando una de las mejores duplas de la historia de MotoGP. Suman nada menos 13 títulos mundiales -12+1 en el argot motero-, nueve de ellos de la categoría reina. Son Jorge Lorenzo y Valentino Rossi, las joyas de la corona del proyecto de Yamaha en la última década en la categoría reina.

La temporada 2015 será la sexta para ambos compartiendo equipo, una «larga relación» como definía el italiano durante la presentación del Movistar Yamaha. Un binomio con dos etapas claramente diferenciadas; la primera, de 2008 a 2010, con tres títulos mundiales para la marca de los diapasones -dos de Valentino y uno de Jorge- y unos duelos para el recuerdo. La segunda, la que arrancó en 2013 tras el periplo de Valentino por Ducati, y que de momento no ha llevado ningún título a las vitrinas de Yamaha debido en parte a la llegada del ciclón Márquez.

El ego, ese aprecio excesivo que en ocasiones siente uno por sí mismo, es a veces incontrolable. Eso sucedió entre ambos pilotos en los tres primeros años en los que compartieron equipo. A pesar del muro que separaba el box de Yamaha en dos mitades, el choque de egos fue inevitable. La rivalidad y las polémicas entre los dos, dominadores en aquellos momentos de la categoría reina, creció exponencialmente a medida que lo hacían sus enfrentamientos en pista. Bendito problema para Yamaha, que arrasaba, y para el espectáculo; compañeros y sin embargo ‘enemigos’. «Llegué a MotoGP con muchas ganas, con la intención de comerme el mundo desde el principio, mientras que Valentino era muy importante en el equipo. Lógicamente, como haría cualquiera, él intentaba defender su territorio y hubo alguna fricción», comentó Lorenzo sobre esta situación.

El caso es que, «enfadado con Yamaha» como confesó recientemente, Valentino puso rumbo a Ducati en una aventura que acabó siendo caótica. Lejos de rendirse, el campeonísimo italiano retomó la senda de Yamaha para reencontrarse a sí mismo. Volvió con la M1, «su moto» como a él le gusta llamarla. Regresó a Yamaha, y ahí seguía el 99, el mismo con el que rivalizó, el mismo que arrancaba 2013 como el buque insignia de la fábrica de Iwata y con su segundo título de MotoGP bajo el brazo.

No obstante, todo era diferente. «Con el paso del tiempo la situación ha cambiado, algunas situaciones dentro del equipo están más aceptadas y somos más maduros, tenemos más experiencia e intentamos mejorar la moto conjuntamente», aseguraba el balear al respecto. El tiempo y el cambio de roles apaciguó la rivalidad entre Lorenzo y Rossi, retomada sin muro de por medio y en un tono mucho más cordial, algo que puede ser clave para esta temporada.

«Formamos un muy buen equipo»

Esa fue la primera afirmación de Rossi en cuanto salió a la palestra el tema de su relación con Lorenzo. «Me gusta estar en el equipo con Jorge, porque es una gran motivación luchar contra él e intentar batirle, tratar de acabar por delante los domingos. Pienso que es bueno para permanecer a un alto nivel», aseguró a continuación.

‘Il Dottore’ coincide con Jorge en que «el objetivo común es mejorar la moto y ser competitivos», y no duda en extraer la parte positiva de tener a un compañero de box tan fuerte como él: «Al final también somos grandes rivales, ya que el objetivo de cada uno es el mismo, tratar de ganar y batir al contrario. Eso creo que es una gran motivación».

«Es un equipo parecido al que formaban por ejemplo Senna y Prost en su época, pero esperemos que acabe mejor que ellos en aquella última curva en Suzuka», bromeaba Lorenzo, para añadir justo después que «el problema es que hay otro equipo muy fuerte como el Repsol Honda». Sin duda, ése es el obstáculo principal en el reto de devolver a Yamaha a lo más alto. Por ello, la simbólica alianza entre Lorenzo y Rossi en pos de un objetivo común será fundamental para la marca japonesa. Quizá esa unión no llegue a existir, pero la patente “EGOlución” de esta relación se antoja vital. Porque, a diferencia de 2009 o 2010, el hombre a batir no se encuentra al otro lado del box sino que viste de Repsol y se llama Marc Márquez. «Juntos somos más», reza el eslogan del patrocinador principal de Yamaha. ¿Será un presentimiento para 2015?