Es una sensación que va a más en cada Gran Premio: cada vez que finaliza una carrera de Moto3 me parece menos descabellado afirmar que Dorna se merece un hueco en la lista de los mejores inventores de la historia de la humanidad por la creación de esta categoría.

Fotos: Repsol Media / KTM

En tiempos de crisis, la empresa promotora del Mundial de Velocidad se sacó de la manga una reinvención de la categoría menor con el objetivo de reducir costes. En 2012 comenzó la era Moto3, con prototipos con motores de cuatro tiempos monocilíndricos y de 250cc, parrillas más pobladas y una mayor diversidad de fabricantes optando a la victoria. La nueva categoría acabó con el octavo de litro, con las motos de dos tiempos y sacó para siempre el olor a ricino del paddock del Campeonato del Mundo.

Desde su creación, Moto3 ha ido dando pasos al frente y unidireccionales en pos de una categoría prácticamente perfecta. Cuando arrancó en 2012 no todo fue un camino de rosas; varias carreras estuvieron exentas de emoción y KTM amenazó con reencarnar el monopolio de Aprilia en 125cc. Desde la segunda mitad de 2012 hasta el final de 2013 la marca austriaca convirtió el primer peldaño del podio en un auténtico coto privado.

Moto3 - Motorbike MagazinePero Moto3 ya era sinónimo de espectáculo. Bien es cierto que en 2013 el dominio de KTM y sus tres baluartes –Viñales, Rins y Salom– dejó reducida la pelea a sólo tres candidatos en cada carrera, pero salvo la carrera de Le Mans el resto se decidieron por menos de un segundo entre los dos primeros clasificados en un campeonato que acabó resolviéndose en la última curva de la última carrera. Los datos eran relevantes al acabar la temporada: sumando las 17 carreras, la diferencia entre el primer y el segundo clasificado era de sólo 4 segundos y 346 milésimas.

2014 fue un paso más allá. Honda se puso las pilas desde pretemporada y ya en Qatar estaban a la par de KTM, mientras el proyecto Mahindra, en constante crecimiento, asomaba la cabeza con cierta asiduidad en el ‘top 5’. Si la temporada 2013 fue notable, el 2014 se convirtió en un festival. Grupos numerosos, carreras todavía más ajustadas y finales de infarto. Carreras como las de Mugello –con 10 milésimas de diferencia entre los tres primeros–, Brno –grupo de 16 pilotos disputándose la victoria en la última vuelta– o Phillip Island –44 milésimas entre el primero y el cuarto–, fueron algunos ejemplos de una temporada que rizó el rizo y que se acabó decidiendo nuevamente en la última carrera. No obstante, la diferencia entre el primero y el segundo sumando todas las carreras fue mayor que en 2013 –8 segundos y 112 milésimas– a causa de las dos victorias en solitario de Álex Márquez en Montmeló y Assen. El resto de carreras se decidieron en la última vuelta; tomando en cuenta el cómputo de esas 16, sólo 1 segundo y 916 milésimas distanciaron a los dos primeros clasificados. Una cifra ínfima.

¿La categoría reina?

33 pilotos repartidos entre 15 nacionalidades convierten a Moto3 en la categoría más mundial de Mundial, valga la redundancia. A esto cabe añadirle la igualdad extrema que hay en cada Gran Premio, que la edad media es de 19 años, la lista de candidatos es interminable, y que son tres las marcas que luchan por las victorias ­–aunque Honda y KTM están un pequeño paso por delante– con una presencia casi equitativa en parrilla.

Moto3 - Motorbike Magazine33 pilotos repartidos entre 15 nacionalidades convierten a Moto3 en la categoría más mundial de Mundial

El precio de la moto ha sido limitado a un máximo de 85.000 €, el reparto de motores de un mismo fabricante se realiza de forma aleatoria para impedir un posible favoritísimo de la marca a sus pilotos más fuertes, y el límite de revoluciones ha bajado de 14.000 a 13.500 en esta temporada. Bueno, bonito y barato.

Dorna ha dado en el centro de la diana con Moto3, cuya diversidad –y diversión– pone el listón muy alto nada más comenzar cada domingo de Gran Premio. Contando hasta el GP de Qatar de 2015, Moto3 ha tenido desde su nacimiento un total de 53 carreras, de las cuales 44 han acabado con menos de un segundo de ventaja entre los dos primeros. Sin duda que su repercusión no está, ni mucho menos, a la altura de la de MotoGP, pero cada carrera se convierte en una oda al motociclismo. Por eso, solo cabe desear que la magia de esta categoría se mantenga intacta. Y si es así… ¡Larga vida a Moto3!