La empresa catalana sigue sin resolver sus problemas económicos, con una deuda de 30 millones de euros en su haber, lo que le ha llevado a entrar en concurso de acreedores. Mientras tanto, sus trabajadores siguen con la incertidumbre de ver peligrar su puesto de trabajo si la situación no cambia.

Pintan muy mal las cosas en Gas Gas. La empresa española sigue sin hacer frente a la deuda de 30 millones de euros que asola a la compañía catalana, y esa coyuntura le ha obligado a entrar en concurso de acreedores, con todo el riesgo que eso conlleva.

Anteriormente la empresa había presentado el preconcurso de acreedores, cuyo plazo límite ha finalizado dando lugar a la situación actual. Mientras tanto, la producción de Gas Gas sigue parada, ya que necesita 8 millones de euros para poder seguir adelante con su planificación, de los cuales sólo pueden costearse 4, que provendrían de un inversor israelí.

Gas Gas

Los trabajadores de Gas Gas siguen siendo sin duda los más afectados por esta situación, ya que corren serio peligro de perder su puesto de trabajo si la situación no se revierte. Uno de esos trabajores es Adam Raga, piloto de la marca en el Mundial de Trial al que le ha salpicado esta situación de manera directa. El seis veces campeón del mundo ha recibido la noticia de que Gas Gas no le va a costear los gastos de desplazamiento a los que tiene que hacer frente por competir en la máxima competición de trail del mundo, de manera que todos los costes tendrán que correr de su propio bolsillo, aunque está buscando patrocinadores para solucionar este entuerto.

El de Raga es un caso que se extrapola a toda la plantilla que compone Gas Gas, una de las marcas españolas más importantes en el mundo del off-road que corre serio peligro de desaparecer a menos que resuelvan la deuda que acecha a la empresa. Desde aquí esperamos que la situación se resuelva lo antes posible y que el desenlace sea positivo para todas las partes.

 

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