Sí, quiero. Quiero una compañera que me haga ser feliz. Una compañera con la que emprender excitantes aventuras. Una compañera que potencie mis virtudes. Una compañera con la que pasear por las calles de mi ciudad. Una compañera que me ayude recorrer mis primeros pasos en el largo camino de la vida. Una compañera que me de libertad e independencia y que, al mismo tiempo, no se separe de mí.

 

KTM RC 390 - FrontalLa RC390 tiene un encanto innegable. Una deportiva radical con mucho sentido común.

Siempre que pienso en la saga 390 de KTM me viene a la cabeza la cantidad de tiempo que pasó con un enorme vacío entre las motos de 125cc y las poderosas 600cc que, en su mayoría pasaban de los 100 cv. La lógica invitaba a pensar en un término medio, las Middleweight –cómo nos gusta llamarlas en Motorbike Magazine–, pero la realidad apenas ofrecía alternativas interesantes en las que recorrer un camino lógico entre las motos de iniciación y las que requerían cierta experiencia al semimanillar. Si eras un amante de las deportivas, la cosa era aún peor, pues entre las juguetonas 125cc –de 2T, eso sí– hasta las poderosas supersport no había nada de nada, y estas últimas ya eran verdaderos misiles.

Quizá para encontrar un momento en el que el mercado sí tenía jugosas opciones de “peso medio”, tenemos que retornar a la época en la que las 250 cc de 2T eran, no sólo un excelente paso intermedio, sino motos admiradas tanto por los aficionados más jóvenes como por los más expertos. La pega de aquellas motos, derivadas en algunos casos de prototipos de competición, era que su explosividad iba en detrimento de su fiabilidad y, no sólo consumían como bestias, si no que las constantes visitas al taller las hacían asequibles sólo para algunos bolsillos.

KTM RC 390

Y LLEGÓ LA RC390…

Ha pasado mucho tiempo de una época que empieza a estar turbia en el recuerdo de los que la vivieron, pero conviene remontarnos a aquellos años, pues una moto como la KTM RC390 habría hecho sombra a bestias como la Aprilia RS250 o la Yamaha RD350, verdaderas rompecorazones para los jóvenes de la movida madrileña y sus contemporáneos. Cierto es que el motor 4T de esta austriaca tendría difícil plantar cara a aquellas explosivas 2T que rondaban los 60 cv, pero esta KTM, limitada para entrar en el grupo de las motos del A2, tiene argumentos que la convertirán en la auténtica reina de nuestras fiestas.

Los años 80 y principios de los 90 fueron una época en la que la juventud despertó de un largo letargo y las deportivas de media cilindrada se convirtieron en codiciados objetos de deseo para jóvenes ansiosos por descubrir nuevos horizontes. Ahora, tras una crisis que nos ha vuelto a adormecer, se abre una nueva etapa ante nosotros en la que motos como esta KTM RC390 serán la clave para que podamos exprimir este nuevo futuro que tenemos por recorrer.

 

KTM RC 390 - AcciónTécnica y estéticamente, esta KTM es un arma perfecta para que desafiemos el día a día

ACCIÓN, REACCIÓN

Muchos dicen que los jóvenes ya no tenemos intereses más allá de las redes sociales o los dispositivos móviles. Que ya no nos interesa nada que no tenga que ver con la última tecnología y que nuestras relaciones personales se basan en las redes sociales. Afirman que los jóvenes de ahora ya no somos como los de antes, a los que les gustaba la sensación de la libertad, eran pasionales y capaces de darlo todo por un ideal.

¿De verdad estás de acuerdo con este saco de patrañas? Yo no, yo creo que si los jóvenes no hemos desafiado lo establecido no es por no querer, sino por no poder, y por eso estoy seguro que lo que tenemos por delante es una época de reacción. De reacción a las limitaciones que nos han sido impuestas y de desafío a lo que está por venir; una época en la que se nos abre un mundo de posibilidades y de sensaciones.

Por eso, cuando esta KTM RC390 ha caído en mis manos me he sentido libre; dueño de mi tiempo y de mi porvenir. Una gratificante sensación de que todo es posible y de que los límites están para desafiarlos, superarlos y poner rumbo a nuevas metas. Sensación de libertad, de agilidad y de velocidad. Esto, que es exactamente lo que yo busco, es lo que obtengo a los mandos de esta RC, que ya no sé si es exactamente lo que yo necesito o que ella me necesita a mí para formar una pareja perfecta en la que ser feliz, emprender nuevas aventuras, potenciar nuestras virtudes y disfrutar de la libertad e independencia. Sí, quiero.

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Highlights de la RC 390