Se cumplen dos años del accidente de Kenny Noyes

Han pasado ya dos años desde que un accidente en el warm up de Superbike del FIM CEV en MotorLand Aragón cambiara por completo la vida de Kenny Noyes. Pudo acabar con ella, pero Kenny se aferró con uñas y dientes a la carrera más importante de su vida. Salió del coma y superó un terrible traumatismo craneoencefálico, salió del hospital unos meses después y desde entonces pelea por estar mejor cada día. Paso a paso, Kenny ha salido adelante y, pese a que han cambiado muchas cosas en estos dos años, su pasión por el motociclismo sigue intacta.


En una interesante entrevista emitida por el servicio de prensa del Noyes Camp, Kenny cuenta cómo se encuentra actualmente y cómo ha sido su evolución en estos 730 días desde su fortísimo accidente. Extraemos algunas de las pinceladas de esa entrevista:

Sin recuerdos del accidente: «Cinco semanas después desperté en una habitación del Institut Guttmann de Barcelona. No sabía muy bien quién era yo, ni dónde estaba, ni por qué. ¡Sabía que era piloto, pero no sabía quién era! Reconocí a mi mujer y más tarde a mi hermano y a mis padres, pero nada más. No podía hablar ni andar, y me alimentaba por tubos. Con el tiempo empecé a recuperar la memoria, pero nada de la caída. Solo me acuerdo de ir al circuito en coche. Justo después de la caída fui trasladado en helicóptero al Hospital Clínico de Zaragoza, pero no me acuerdo de nada de aquel tiempo. Hace poco que he leído los informes médicos y he visto el vídeo de la caída. Fue bastante normal, pero tuve mala suerte y la moto rebotó en las protecciones, golpeándome en la cabeza. Combinando la velocidad que llevaba yo y la de la moto, se estima que el impacto fue a unos 120 km/h».

Evolución lenta, pero constante: «Estoy mejor. Voy mejorando en todos los sentidos, pero muy poco a poco. Avanzar, aunque sea lentamente, es bueno. El problema llega cuando la recuperación se detiene, pero ese no ha sido mi caso».

El segundo año de recuperación, más difícil que el primero: «Ha sido más dura, porque soy mucho más consciente de todo. Para mí, más que dos años, este periodo ha supuesto el final de una vida y el principio de otra. De mi segunda oportunidad».

El nuevo día a día de Kenny: «Hago diferentes cosas. Cada día tengo un trabajo de recuperación distinto. Trabajo el equilibrio, la forma física, acudo a un logopeda… Estoy contento, porque he empezado a utilizar un andador y me ha ayudado mucho. Más de lo que pensaba. Ahora puedo bajar solo a la calle, a tomar un café por ejemplo».

 

Cada vez mejor a la hora de hablar y de mantener el equilibrio: «No me cuesta tanto hablar. Se me entiende mucho mejor gracias al trabajo que he hecho con mi logopeda, Ana Belmonte. El equilibrio también va mejorando, algo que sin la ayuda de Step by Step y mi fisioterapeuta, Luis Lomba, habría sido imposible. Tuve la suerte de conocer a médicos que tienen mucha experiencia tratando lesiones como la mía».

Muchos especialistas necesarios para la recuperación: «Además de con logopedas y fisioterapeutas, hay que trabajar con neuropsicólogos, psiquiatras, terapeutas especializados en sueño, oftalmólogos… La parte más difícil es ser consciente de lo costoso que es todo el proceso y de que no puedo conseguir los recursos por mí mismo, con un trabajo».

Óscar Ibáñez, que sufrió un grave accidente y estuvo en coma, un ejemplo para Kenny: «Conocer a gente que se ha recuperado de un gran accidente, aunque no sea como el mío, me va muy bien, y Óscar es un caso de recuperación increíble. La verdad es que, a mí, los años me parecen muy largos, aunque es cierto que ya han pasado dos».

Varios proyectos en mente. Uno de ellos, en GoFundMe, para recaudar fondos de cara a su recuperación: «Sigo involucrado con el Noyes Camp, mi escuela de pilotaje. Disfruto mucho del contacto con centenares de aficionados cada año. Me transmiten una energía positiva increíble. También, aprovechando el segundo aniversario del accidente, estoy preparando mi perfil de GoFundMe, una plataforma para recaudar fondos. El seguro federativo solo cubrió los primeros 18 meses después del accidente y, ahora, todos los gastos recaen sobre mi familia. El objetivo es terminar la rehabilitación y crear la Fundación Noyes para ayudar a las personas que, desgraciadamente, estén obligadas a pasar por lo mismo que yo».

Más vías para ayudar en su recuperación: «Iremos lanzando ventas de merchandising, cursillos solidarios del Noyes Camp, carreras benéficas… También subastaremos algunas cosas que serán muy divertidas. Quiero que las personas que deseen colaborar conmigo y con mi proyecto para ayudar a los demás tengan muchas posibilidades y estén cómodos. Lo mejor es seguir las redes sociales del Noyes Camp y de mi padre, Dennis Noyes, porque ahí lo iremos anunciando todo».

El Noyes Camp sigue funcionando muy bien: «Está funcionando muy bien, aunque lo veía mejor cuando podía pilotar yo [risas]. Los monitores, Alejandro Ros, Óscar Ibáñez y Ferran Sastre, están haciendo un trabajo espectacular, pero no lo puedo evitar: quiero subirme a las motos en todos los cursillos».

Pasión por el motociclismo, pese a su grave accidente y a muchos otros que han tenido lugar en los últimos años: «Los accidentes son parte del motociclismo, pero yo no cambiaría las motos por nada. La parte negativa es una realidad, aunque lo digo siempre: Shoya Tomizawa, Marco Simoncelli, Luis Salom, Dani Rivas, Bernat Martínez y el resto de pilotos que se han marchado nos pedirían que siguiéramos disfrutando de las motos de la misma forma en que ellos lo hacían. Los días posteriores al accidente de Nicky Hayden fueron especialmente duros para mí, porque su lesión fue muy parecida a la mía a pesar de que él no iba en moto. Tenía una buena relación con Nicky, hasta corríamos juntos en USA en carreras de Flat Track amateur, y sé que la mejor forma de recordarle es dando gas».

Otro Kenny después del accidente: «Antes de la caída era mucho más egoísta con mi familia, mi mujer y mis amigos. Ahora, con esta segunda oportunidad, espero no serlo».

Ganas de seguir dentro del mundo del motociclismo: «No quiero ser piloto a nivel profesional, pero tengo claro que quiero seguir involucrado en este mundillo. Me gustaría mantener mi vínculo con las motos, pero de una forma distinta. Con algún equipo, con el Noyes Camp… Incluso me gustaría trabajar en algún campeonato ofreciendo mi punto de vista sobre la seguridad. Hacer algo que sea para el bien común de toda la familia del motociclismo».