Coloquio en la RFME con el Campeón del Mundo de MX2

La RFME nos invitó a su primer desayuno de campeones, que tuvo como protagonista a Jorge Prado. Junto a más compañeros de medios especializados compartimos un agradable coloquio con el nuevo Campeón del Mundo de MX2.


En la última semana, la agenda de Jorge Prado no ha dejado de registrar eventos. Eso es algo que lleva implícito el hecho de ser Campeón del Mundo y de haber hecho historia para el motocross español con sólo 17 años. Desde que el jueves pasado conoció que el título ya estaba en sus manos por la ausencia de Pauls Jonass en la última cita de la temporada, el gallego no ha parado. Primero participó en Imola y celebró el título a lo grande, ganando las dos mangas. Después llegó el viaje de vuelta a España y ahí arrancó una intensa agenda de eventos que llegó a su fin ayer martes. Hoy ya ha puesto rumbo a Estados Unidos para participar este fin de semana en el Motocross de las Naciones con el equipo español.

Una de las últimas paradas en esta ronda de actos tuvo lugar en la sede de la Real Federación Motociclista Española. La RFME vive una nueva etapa desde que Manuel Casado se puso al frente y tanto el Presidente como su equipo de trabajo se han convertido en un soplo de aire fresco para el ente federativo, que ayer realizó su primer desayuno de campeones junto a la prensa. La RFME recibió a Prado y a un grupo de medios especializados, entre los que estaba MOTORBIKE MAGAZINE, para mantener una charla distendida con el flamante Campeón del Mundo de MX2.

«Gané porque fui el mejor»


El Jorge Prado piloto es un auténtico caníbal, algo de lo que ha dejado constancia ganando 17 mangas esta temporada y consiguiendo unos números tremendos que le han llevado en volandas hacia el título mundial. El Prado persona es muy diferente, es un chaval de 17 años, extrovertido y de carácter afable, cuya naturalidad es una de sus grandes señas de identidad. También lo es la madurez que refleja pese a su corta edad; posiblemente, el hecho de haber tenido que emigrar a Bélgica junto a sus padres y su hermana cuando sólo tenía 10 años y de haber tenido que cambiar totalmente su vida en busca de un sueño que ya ha cumplido, le ha hecho madurar a pasos agigantados. Cuando se aúnan naturalidad y madurez, un desayuno con el gallego -escoltado por el Presidente de la RFME y por su padre, Jesús- da pie a casi una hora de conversación que dejó pinceladas bastante interesantes.

El año no ha podido acabar mejor para él, pero el 2018 también ha tenido sus complicaciones. Una fractura en el codo que se produjo mientras entrenaba en Navidad le hizo llegar mermado al comienzo del año en Argentina, donde Jonass comenzó arrasando mientras él cedió bastantes puntos. Todo empezó a cambiar en la cuarta cita del año, en Italia, donde se hizo con su primera victoria del año y empezó su remontada sobre Jonass. En Indonesia, a seis citas para el final de la temporada, le arrebató la placa roja y ya la mantuvo hasta que acabó el año.

La dinámica que cogió la temporada fue disparando la ventaja del gallego a medida que transcurrían las carreras. Finalmente, la incomparecencia de Pauls Jonass en Imola tras ser operado de la rodilla adelantó tres días la resolución del título a favor de Prado. No en vano, el piloto español lo tenía en sus manos, ya que sólo le bastaban cinco puntos para ganarlo. La ausencia del letón no le resta ni un ápice de mérito al título: «Le gané el Mundial a Jonass compitiendo. Le gané porque fui el mejor. No se presentó a la última prueba, fue su decisión no correr. A lo mejor podría haber corrido, porque disputó la segunda manga en Turquía y también corrió en Assen. Pero estoy con él en que sus posibilidades eran mínimas y quizá esta lesión iba a retardar un poco su recuperación».

Aun así, el lucense afirma que no tener a su máximo rival en la última ronda de la temporada hizo que el desenlace fuese un poco más descafeinado: «Si él hubiese estado en Imola sería un poco mejor. Correr contra tu rival en la última prueba te cambia todo un poco, por cómo ves el campeonato y la sensación de ganarlo en ese momento. Me hubiera gustado que hubiese estado en esa última carrera», apunta Prado, que añade que su relación con Jonass «es una relación normal, entre rivales. No es mala, ni tampoco somos mejores amigos».

«En Turquía tuvimos un toque y ahí las cosas se pusieron un poco más frágiles dentro del equipo, sobre todo al estar peleando por el título. Pero el equipo lo solucionó muy bien y no tuvimos ninguna discusión. Todo se calmó dentro del equipo y no pasó nada raro tras este toque, aunque nos hablamos menos», zanja sobre Jonass, a quien le ha quitado la corona de MX2. El año que viene volverán a verse las caras; Jonass tendrá que volver a su dorsal 41, Prado aún no tiene claro si seguirá con el 61 o pondrá el 1 sobre la placa de su KTM.

Un piloto más completo


Prado ha recogido los frutos de cambiar Bélgica por Italia como cuartel general tras llegar a las filas del equipo De Carli. «Es totalmente diferente en cuanto al plan de entrenamientos y a cómo llevamos el día a día. Entrenamos en Italia, en pistas de terreno duro cuando el año pasado entrenaba prácticamente todo en arena. En el Mundial hay muchos circuitos con terreno duro, así que el cambio a Italia me favoreció muchísimo», confiesa el lucense, que desde que llegó a su nueva estructura tiene a una auténtica leyenda como Tony Cairoli como compañero de entrenamientos.

Compartir día a día con el icónico #222 le ha aportado un plus muy importante: «Lo que más me ha ayudado es tener como referencia a alguien que es el mejor del mundo, aunque este año haya sido el segundo mejor. Sé dónde hay que llegar para poder ser algún día Campeón del Mundo en la categoría reina y eso me ayuda a mejorar. Entrenamos físico y moto todos los días. Yo veo a qué velocidad va e intento apretar lo máximo posible para estar cerca de él, y eso te hace mejorar. Tenerlo como referencia es muy positivo».

Sobre Cairoli, con quien ha hecho muy buenas migas, destaca la pasión que mantiene alguien que ya tiene nueve mundiales: «Trabaja duro y tiene talento. Hay mucha gente que se dedica a ir en moto, pero él la disfruta. Tiene ese don y yo en ese aspecto soy parecido a él, también disfruto mucho. Eso le hace un piloto muy especial, se divierte mucho tanto encima de la moto como fuera. Hacemos un buen grupo, nos lo pasamos bien».

El diamante del motocross español cree que este año ha mejorado en todos los aspectos, tanto físicamente como en lo referente al pilotaje. Los entrenamientos en Italia le han servido para convertirse en un piloto más completo en las pistas de terreno duro, mientras que en arena es un auténtico maestro gracias a los años que pasó en Bélgica. Otro paso adelante lo ha dado los domingos en las segundas mangas, ya que 12 de sus 17 victorias han sido en ese momento. En esas 12 citas acabó llevándose el triunfo global: «Es un poco coincidencia, yo creo», dice Prado sobre esto, aunque piensa que su buena forma física le ha servido para hacer la diferencia: «Quizá es la mentalidad; en la primera manga siempre intentas hacer un buen papel, pero la segunda es la última del día y sueles dar todo lo que tienes. Así es más o menos como salí yo a las carreras. Tengo una preparación física muy buena, podría salir a tope en las dos mangas. Coincidió que a lo mejor los rivales estaban un poco más flojos en la segunda manga y yo pude marcar la diferencia, quizá al estar mejor preparado físicamente que los demás».

Los planes de futuro y el MX de las Naciones


En el horizonte de Jorge siempre se planteó la opción de marcharse a competir a Estados Unidos en el futuro. Esos planes ya no parecen tan prioritarios y por ahora su futuro a corto plazo estará ligado al Campeonato del Mundo. Si el año que viene volviese a ganar el título de MX2, el reglamento le obligaría a dar el salto a MXGP, una posibilidad nada descabellada.

La marcha a Estados Unidos queda un poco más lejos. El gran clima que ha encontrado con el equipo De Carli y con Claudio, el líder de la estructura, es un argumento de peso para seguir haciendo carrera en el Mundial: «Si hubiera estado aún en la otra parte de KTM -n.d.R el otro equipo oficial de KTM en el que antes estaba-, a lo mejor el año que viene ya estaría compitiendo en Estados Unidos. Pero ahora mismo me siento genial como estoy y va a ser muy complicado encontrar una familia que me arrope tanto como De Carli. Estoy muy cómodo donde estoy ahora mismo», comenta Prado.

Si nos referimos al futuro inmediato hay que poner el foco en el Motocross de las Naciones, que se disputa este fin de semana en el circuito estadounidense de Red Bud. Prado formará el equipo español junto a Carlos Campano -MX Open- y José Antonio Butrón -MX1-. Como campeón de MX2 se espera mucho de él en esta categoría, aunque tendrá que verse las caras con el dominador del AMA estadounidense, Aaron Plessinger, en un duelo que se prevé bastante interesante: «Seguro que será muy bueno para mí correr este año en el MXoN contra él para saber, aparte de su nivel y de cómo está el nivel en Estados Unidos, cuánto más puedo mejorar si soy más lento que él. Me va a venir muy bien», dice Prado. Y es que a pesar de lo que ya ha conseguido, su ambición le lleva a pensar en cómo ser aún mejor piloto: «Está muy bien ganar el Mundial, pero aún queda mucho por mejorar. No sabría decir concretamente en qué, porque es un poco en todo».

El sueño de una familia y el padre «que mejor vive de España»


En el camino hacia el éxito de Jorge Prado su familia ha jugado un papel fundamental. Esa senda la han recorrido en bloque los cuatro: el propio Jorge, su padre -Jesús-, su madre -Cristina- y su hermana -Cecilia-. Sus tres acompañantes se liaron la manta a la cabeza junto a él e hicieron posible que pudiera irse a vivir a Bélgica con sólo 10 años para tener opciones de triunfar en el motocross, ya que allí disponía de los medios necesarios para que ese diamante en bruto pudiera pulirse.

Jesús, el padre de Jorge, su mano derecha y quien le acompaña en todas las carreras, no quiso perder la oportunidad de recalcar el esfuerzo de su mujer y su hija para hacer posible un sueño que no sólo era de Jorge, sino de toda la familia Prado García: «Yo tendría que hablar sobre todo de la importancia de mi mujer y de mi hija, que son siempre las que están a la sombra. No vienen a las carreras porque están en Bélgica en el trabajo y en el colegio, pero sin ellas hubiera sido imposible hacer lo que hemos hecho, porque se necesita el compromiso de toda la familia. Mi mujer al final del día y al final de cada año es quien se está rompiendo la espalda para sacar a la familia adelante, trabajando en un país en el que partes de cero sin conocer ni el idioma ni el trabajo. Eso se lo ha ganado ella a pulso; ella era abogada en España y ha tenido que trabajar en una heladería sirviendo helados, ha tenido que estar limpiando en restaurantes y ahora, que ya habla bien holandés, está en una oficina. Se ha tenido que sacrificar en el sentido literal de la palabra para sacar la familia adelante y que yo esté jugando al motocross con Jorge. Esa es la realidad. Mi hija también, la sacamos de su entorno y se fue para que su hermano fuera Campeón del Mundo si es que llegaba a conseguirlo algún día. Realmente ese es el valor de la familia», afirma Jesús.

«Yo considero que mi parte es la más fácil de todo el juego. Yo soy un fanático del motocross, a mi hijo se le da bien ir en moto y yo voy de circuito en circuito… Soy el que mejor vive de España y casi de todo el mundo», dice el padre del Campeón del Mundo de MX2, el culpable -en el mejor sentido de la palabra- de inculcar a su hijo la pasión por un deporte en el que ahora Jorge es un todo un referente.

El campeón también ha tenido siempre muy presente el sacrificio de su familia y la importancia del mismo en los éxitos que él ha conseguido: «Sin la familia no podríamos estar ahora donde estamos. El paso de irnos a Bélgica todos juntos fue muy duro. Si me hubiese quedado en España y no me hubieran apoyado de la forma en que lo hicieron, iba a ser muy complicado haber llegado a ganar el Mundial o simplemente estar en él. Les tengo que agradecer mucho más de lo que os podéis imaginar».

Posiblemente, dentro de unos años sea el motocross español quien les tenga que agradecer a los Prado García, y más concretamente a Jorge, que su caso sirva para impulsar una disciplina que no había llegado a cuajar en España pese a tener un importante número de seguidores. El título de MX3 de Carlos Campano en 2010 fue la primera piedra, pero el ‘boom’ de Prado traerá consigo unos cimientos más sólidos. Jorge ha hecho historia y ya es una auténtica referencia para quienes empiezan o vayan a empezar dentro de poco en el MX. España, pese a que probablemente no tendrá prueba en el calendario del Mundial de MXGP el próximo año, ha recibido un grandísimo impulso con este título para el futuro de la disciplina en nuestras fronteras. Ojalá que el de ayer sólo sea el primer desayuno de muchos.