Jorge Lorenzo habla sobre su nueva etapa en Ducati

En una entrevista con Movistar+ nada más presentarse el nuevo proyecto de Ducati, Jorge Lorenzo analizó sus primeros pasos como piloto de la marca italiana y habló sobre las diferencias que ha encontrado entre la Yamaha M1 y la Desmosedici.




2017 acoge el inicio del que posiblemente sea el mayor reto de la carrera deportiva de Jorge Lorenzo. El piloto balear, que cumplirá 30 años el próximo mes de mayo, arranca una nueva andadura vestido de rojo con el objetivo de hacer historia junto a Ducati y tratar de lograr junto a ellos el que sería su cuarto título en la categoría reina.

Lorenzo se encuentra en plena madurez deportiva y ya tiene en el horizonte este nuevo reto con Ducati, que arrancará de forma oficial el 26 de marzo en Qatar, pero cuya primera prueba de fuego llegará la próxima semana en los test de Sepang: «Estoy muy contento y con mucha ilusión por subirme a la moto, porque hace mucho tiempo ya de esos dos días de test en Valencia y casi no me acuerdo ya de las sensaciones que tuve encima de la moto», comentaba el balear al respecto ante los micrófonos de Movistar+ justo después de la presentación oficial de Ducati en Bolonia.

En dicha entrevista, Lorenzo ensalza el ambiente que se ha encontrado nada más llegar a la firma de Borgo Panigale: «Hay una diferencia clara entre los trabajadores de cualquier fábrica y los de Ducati. Aquí se sienten todos como una familia y son muy apasionados de las motos y los motores. Eso es lo que cambia; te hacen sentir muy especial y eso te da mucha batería para dar lo mejor de ti mismo».

El mallorquín destaca el shock que supuso para él su primera toma de contacto en Valencia, tanto dentro como fuera de la pista: «Fue un gran impacto, pero poco a poco me acostumbré. También fue así cuando me subí a la moto, porque la Yamaha y la Ducati son dos motos completamente diferentes. La respuesta del motor, el sonido, la posición encima de la moto, el manillar… todo es diferente y tienes que acostumbrarte bastante, pero la impresión fue muy positiva. Tenemos puntos muy fuertes como el motor, y otros débiles que tenemos que mejorar poco a poco».

Sobre si siente que tiene parte de culpa en la base técnica que encontró Viñales nada más subirse a la Yamaha, con la que marcó el mejor tiempo en las dos primeras jornadas, Lorenzo se muestra tajante y no le resta méritos a lo que consiguió el gerundense en su adaptación a la M1: «Aquí nadie deja nada a nadie. Cada uno hace su trabajo lo mejor posible y si tiene la suerte de estar en un gran equipo y con una gran moto, lo aprovecha. Todo el mundo trabaja para sí mismo y nadie deja una moto preparada para el otro. Ni Rossi me dejó una moto preparada para mí ni yo le he dejado a Viñales la suya», expone el piloto español, algo similar a lo que ya nos dijo en la amplia entrevista que tuvimos con él el pasado mes de noviembre.

Maverick Viñales, su sucesor en Yamaha, entra en todas las quinielas como candidato al título, también para el #99: «Fue muy rápido desde el inicio. También es cierto que Valencia es un circuito que se adapta bien a la combinación Yamaha-Michelin, pero es evidente que tiene un talento, una ambición y unas ganas tremendas, que es junto a Márquez y Rossi de los favoritos, y que va a estar luchando por victorias y quizá por el título hasta el final».

Por último, hablando sobre su desafío de hacer campeón a la Ducati, asume que es un objetivo pero que no hay obsesión por ello, siendo consciente de las dificultades que acarrea pelear contra marcas de la entidad de Honda y Yamaha: «Estamos compitiendo contra dos gigantes que tienen pilotos muy rápidos. Pero si vemos el historial de los últimos años, Ducati siempre ha ido a mejor, así que la lógica dice que este año debe ser mejor, aunque a veces la lógica no se cumple. Han hecho el esfuerzo de ficharme y yo he hecho el cambio arriesgado para ser campeón en el futuro, pero no debe ser nuestra obsesión porque sería un error obsesionarnos con ganar y no obsesionarnos con mejorar», finaliza Lorenzo.