Lorenzo puso fin en Mugello a varios de sus peores baches

La conexión de Jorge Lorenzo con Mugello no sólo le ha hecho acumular unos números espectaculares en el trazado italiano, donde tiene 7 victorias y 11 podios, ya que además ha frenado allí algunas de las peores crisis de toda su carrera.


Cinco títulos mundiales, un total de 68 victorias, 152 podios y 69 poles. Los números de la carrera deportiva de Jorge Lorenzo son excelsos, pero la trayectoria del mallorquín no ha estado exenta de altibajos, quizá de forma más común que en la de muchos de sus rivales. El mallorquín ha atravesado diferentes baches que siempre ha conseguido remontar, pero actualmente quizá se encuentra en uno de los más profundos de toda su carrera deportiva, sobre todo si nos ceñimos a los números. La crisis de resultados es evidente, ya que sólo cuenta con 16 puntos tras cinco carreras, no ha pisado el top 10 en lo que va de año y está 14º del campeonato.

Mirando más allá de lo que dicen las estadísticas, a lo largo de su trayectoria ha vivido momentos aún más delicados y algunos de ellos comparten, casualmente, un denominador común: Mugello le sirvió para remontar el vuelo. De todos los trazados del calendario, la pista italiana es de esas que van como anillo al dedo al balear y a su estilo de pilotaje. Circuito de curvas enlazadas, de precisión, de mantequilla, aunque también con la recta en la que más velocidad se alcanza de todo el campeonato.

Allí, Lorenzo posee unos números magistrales:  7 victorias (6 de ellas en MotoGP, en 2011, 2012, 2013, 2015, 2016 y 2018) y un total de 11 podios. Pero, sobre todo, su conexión con Mugello llega hasta el punto de haber sido el bálsamo ideal para superar algunas de las peores crisis de toda su trayectoria:

2006. El inicio de la remontada hacia su primer título


Corría la temporada 2006 cuando Jorge Lorenzo vivía uno de sus baches más profundos. Ese sí era un momento verdaderamente crucial en su carrera, ya que sólo tenía 19 años, aún no era Campeón del Mundo y su trayectoria se torció momentáneamente por factores externos.

Las desavenencias entre su padre, Chicho, y su mánager, Dani Amatriain, se acentuaron en un periodo marcado por los malos resultados. Lorenzo pasó de ganar las dos primeras carreras a no puntuar en Turquía tras ser arrollado en la primera curva, quedarse fuera del podio en China y caerse en Le Mans. De líder a estar quinto a 29 puntos del primer clasificado. Un callejón sin salida.

Sin embargo, en Mugello, precisamente cuando más caldeada estaba la polémica entre su padre y su mánager, Lorenzo resurgió. Ganó la carrera tras aguantar el empuje de De Angelis y Dovizioso, y arrancó ahí una remontada hacia el título tras encadenar nueve podios consecutivos, seis de ellos victorias. Aquel triunfo, que coincidió con la llegada de Álex Debón a su entorno de trabajo, fue un punto de inflexión ya no sólo aquella temporada, sino también en su carrera deportiva.

2014. Desaparecido en combate... hasta que llegó Mugello


Después de pelear hasta la última carrera por el título en 2013, campeonato en el que luchó contra viento y marea -se rompió la clavícula dos veces, en Assen con gesta incluida-, una mala planificación física y diversos errores en las primeras carreras enterraron las opciones de Lorenzo en el primer tercio de temporada. Todo ello, al mismo tiempo que Márquez arrasaba ganando todo.

Caída en Qatar, 10º en Austin tras un error de bulto saltándose la salida, 3º en Argentina, fuera del podio en Jerez y Le Mans... El mal inicio de temporada le dejó a 80 puntos del liderato tras las cinco primeras carreras. Pero la dinámica empezó a cambiar en Italia, donde peleó hasta la última vuelta por la victoria con Márquez en un duelo estelar entre ambos. A partir de ahí, también luchó hasta el final en la siguiente prueba en Montmeló y, aunque sucumbió después bajo la lluvia en Assen, después de entonces ya no se bajó del podio hasta la última carrera de la temporada. Mugello sirvió para ese click que le hizo revertir la situación en aquella temporada, en la que acabó finalmente tercero.

2018. De llegar a imaginarse la retirada a tener la sartén por el mango y el futuro resuelto


El caso más reciente y también el más sonado es el de la temporada pasada. Una vez más, Mugello sirvió de salvavidas al #99. Lorenzo llegaba al trazado italiano sin encontrar el camino con la Ducati y sabiendo que los de Borgo Panigale no le iban a renovar. En mitad de un clima de incertidumbre sobre su futuro, en el que sobrevoló la posibilidad de la retirada y también la de irse al equipo satélite de Yamaha con Petronas, el pentacampeón acabó matando dos pájaros de un tiro: ganó su primera carrera con Ducati y cerró su fichaje por el Repsol Honda.

La llegada del "mágico" reposabrazos, el afán reivindicativo que tenía en esa cita y Mugello, un trazado en el que el mallorquín siempre brilla, hicieron que Lorenzo resurgiera a lo grande. Arrasó allí y empezó una racha de buenos resultados que enseguida tuvo continuidad, ya que volvió a arrasar en Montmeló dos semanas después.

Antes de la cita de Mugello 2018, Lorenzo llegaba exactamente en la misma situación que esta temporada: 14º en el campeonato con sólo 16 puntos en su casillero. En sólo seis carreras pasó a ser el tercer clasificado del Mundial. Una remontada de ese calibre se antoja prácticamente como una quimera esta temporada, ya que con la Honda aún se encuentra en plena adaptación y todo apunta a que el camino será largo. Pero en los peores momentos, Mugello siempre acudió al rescate de Jorge Lorenzo. Este fin de semana llega a uno de sus circuitos fetiche con la intención de dar la vuelta a la situación que está atravesando o, al menos, empezar a encontrar el camino. «Ríndete tú, yo no me atrevo», fue el mensaje que colgó en sus redes sociales hace escasos días, una auténtica declaración de intenciones.

¿Será una vez más el bálsamo a los problemas?