Opinión | 'La intrahistoria de MotoGP'


Lorenzo, sumido en una peor crisis de resultados que con Ducati

Jorge Lorenzo vuelve a encontrarse en la misma tesitura y con los mismos fantasmas que en Ducati. Sus resultados con Honda están muy por debajo de lo esperado, pero el precedente con la marca italiana es su mejor aliado.


«Hay motos a las que te subes y te sientes muy cómodo y eres rápido desde el inicio, y hay otras con las que no. Hay pilotos que se adaptan muy fácil y hay pilotos que necesitan más tiempo, pero una vez entienden todo, se mantiene ahí siempre. Probablemente, yo soy uno de esos últimos, pero al final la situación es muy similar. Me perdí los test de Sepang y he estado lesionado durante siete u ocho meses, algo que sin duda no ayuda. Creo que necesito tiempo, más test y más kilómetros con la moto, y todo esto junto es lo que nos hará ser más rápidos». Esa era una de las reflexiones que dejaba Jorge Lorenzo después de la carrera de MotoGP en Jerez, en la comparecencia ante los medios que allí nos dimos cita.

Su cara era un poema, ya que su 12º puesto en uno de sus circuitos talismán (denominación que él mismo hizo sobre Jerez) estaba muy, muy por debajo de las expectativas. De las suyas y de las de gran parte del paddock, ya que la sensación general antes de Jerez era que ahí empezaba el verdadero Mundial para Lorenzo y que ahí podría llegar su primer buen resultado con Honda, al igual que sucedió en 2017 en su debut con Ducati, cuando subió al podio.

El resultado fue un jarro de agua fría, máxime cuando terminó por detrás de las otras cuatro Honda, incluida la del probador y wild-card Stefan Bradl. Por si fuera poco, los números hablan por sí solos después de las cuatro primeras carreras de la temporada: 11 puntos y 14º en la general del campeonato. 11º en Qatar, 12º en Argentina, abandono en Austin cuando aspiraba a poco más que el top 10 y 12º en Jerez. Y todo ello mientras Márquez se mantiene como el claro favorito al título tras dominar con autoridad tres de los cuatro fines de semana de la temporada, a pesar de que en uno de ellos se fue al suelo.

El bagaje es muy pobre para un piloto del nivel de Lorenzo y para una marca de la envergadura de HRC, que no puede permitirse que uno de sus pilotos oficiales esté totalmente desaparecido en combate. Sobre todo, cuando desde la firma del ala dorada se aspira a lo máximo año tras año; llámese "triple corona" (título de pilotos, constructores y equipos), una ecuación que no resolverán si la variable Lorenzo no empieza a estar al nivel que se espera de él.

Pero el pasado ya ha demostrado que cuando Lorenzo se encuentra en una situación de este tipo, hay que hacer un llamamiento a la paciencia. El precedente es claro y está en la memoria de todos: Ducati. Tardó (mucho) más de lo previsto, pero cuando encontró el camino con la Desmosedici, las victorias y los podios se sucedieron con una frecuencia habitual sólo para unos cuantos elegidos en MotoGP. Hasta su lesión en MotorLand Aragón y la sucesiva en Tailandia, estaba metido de lleno en la lucha por ser subcampeón y, por ende, ser el mejor piloto Ducati. En ese momento ya llevaba varios meses fuera de la órbita de la marca de Borgo Panigale, que tardó muy poco en arrepentirse por dejarle escapar.

¿Cometerá Honda el mismo error?


El modus operandi de Honda con Lorenzo fue muy diferente nada más empezar a trabajar juntos. La marca japonesa aprovechó los errores (o la falta de acierto, mejor dicho) de Ducati en algunos aspectos para apuntarse la lección y ayudar a que la adaptación del #99 fuese mucho más rápida. En el segundo test, celebrado en noviembre en Jerez, ya le llevaron un depósito nuevo, calcando el cambio que obró el milagro en 2018 y que hizo que, casi de repente, Lorenzo pasara de estar hundido a ganar dos carreras consecutivas con la Ducati.

Tardaron escasos días en fabricar la pieza y tanto el piloto como la marca pusieron especial mimo en la ergonomía -aspecto en el que a día de hoy siguen trabajando- de la RC213V en la fase inicial de la relación. Aquel pequeño detalle de Honda fue toda una declaración de intenciones, a la que Lorenzo respondió con un quinto puesto en los test de Jerez que lanzó las campanas al vuelo e hizo pensar que se adaptaría a la Honda mucho más rápido de lo que hizo a la Ducati.

Pero después llegó la lesión de escafoides en enero, la ausencia en los test de Sepang, la caída en Qatar en la que se fisuró una costilla, los problemas con el embrague en la primera carrera del año, el error al pulsar el botón del limitador del pit-lane en la salida de Argentina, los problemas mecánicos (probablemente electrónicos) que le obligaron a abandonar en Austin... y Jerez, llegó Jerez. La madre de todas las decepciones, por ser el circuito que era y porque no había ningún problema, más allá de su adaptación con la Honda, que pudiera camuflar ese nefasto resultado.

Tal fue el mazazo que ya se habla de que incluso Honda podría estar pensando en bajar a Lorenzo de la moto después de esta temporada si no llegan los resultados, primicia que ha apuntado este jueves el Diario As. Todo ello, a pesar de que el mallorquín tiene contrato hasta 2020 y a pesar también de que sólo se han disputado cuatro carreras esta temporada.

El nivel y la igualdad actual de MotoGP no permite horas bajas, ya que eso se traduce en resultados pésimos. Eso es lo que está atravesando actualmente Lorenzo y lo que Honda podría utilizar como argumento para cuestionarse si se equivocaron con su fichaje. Pero hacerlo de forma tan tajante sería caer en el mismo error que cometió Ducati, que pasó de tener dos pilotos de primerísimo nivel a tener sólo uno con un buen escudero detrás... por no contar con la paciencia suficiente.

«Yo soy un campeón y lo voy a conseguir»«Espero que Honda lo intente con la misma fuerza que lo voy a intentar yo. Si es así, lo conseguiremos seguro». Esos fueron dos de los grandes titulares que dejó el piloto español tras la carrera de Jerez. Al día siguiente actuó en consecuencia: se dio un atracón de 93 vueltas en los test, aunque las dos caídas que sufrió fueron la muestra inequívoca de que le queda un amplio camino por recorrer en su adaptación a la Honda, con la que alega sobre todo una notable falta de confianza entrando en curva.

«La Honda nunca será una moto natural para mí», decía hoy en Le Mans. Como tampoco lo fue la Ducati; pero a base de tiempo, de trabajo, de pequeños detalles (como el "reposabrazos" del depósito) y de modificar su estilo de pilotaje (¿alguien imaginaba ver a Jorge Lorenzo sacar la pierna en las frenadas o usar tanto el freno trasero?), consiguió llegar.

La remontada para lograr el título de 250cc en 2006 tras un importante bache personal, su resurgir tras los graves accidentes de 2008 en su debut en MotoGP, aquel título de 2015 al año siguiente de la que fue su peor temporada en Yamaha, las victorias con la Ducati justo después de haberse planteado incluso la retirada... Son muchos los antecedentes que invitan a confiar en que Lorenzo le acabe dando la vuelta a la tortilla y consiga estar donde se le espera a un piloto como él. Evidentemente, limpiar la mala imagen de las últimas carreras empieza a ser obligatorio, pero para estar en la lucha por las victorias y los podios aún ha de encajar todas las piezas del puzle. Jorge Lorenzo vuelve a necesitar tiempo; pero si nos atenemos a su historia, acabará llegando.