Hay dos opciones principales (Ducati y, sobre todo, Suzuki), pero ni siquiera se descarta la retirada

El futuro de Jorge Lorenzo es una de las mayores incógnitas del mercado de fichajes de MotoGP. En las últimas semanas, los caminos del balear y de Ducati se han ido separando cada vez más, a la vez que la opción de Suzuki ha cogido algo más de fuerza. Pero hay más…


Entre quedarse en Ducati o fichar por Suzuki parece que estará la resolución del caso, aunque existen matices muy importantes a tener en cuenta. Entre tanto, también se han abierto otras vías diferentes, como es la posibilidad de la retirada del balear, y una opción aún más remota: volver a Yamaha con una moto oficial dentro de un equipo independiente.

Cada vez más lejos de Ducati


Los caminos de Jorge Lorenzo y Ducati se van separando cada vez más. El que fuera el fichaje estrella de la marca italiana hace dos años, recibiendo 25 millones de euros por su contrato (12,5 por temporada), está ahora en la cuerda floja. La progresión seguida a lo largo de 2017 y que invitaba a pensar que en 2018 continuaría esa línea ascendente, se ha cortado de raíz. El pentacampeón no termina de adaptarse a la Desmosedici y con la nueva GP18 parece haber vuelto a la casilla de salida. Pese al pequeño avance que aporta el prototipo de este año en el paso por curva, la moto aún no le permite exprimir sus puntos fuertes, le resulta muy física y la explosividad de las primeras vueltas queda en agua de borrajas en cuanto su físico empieza a resistirse a la exigencia de la nueva moto. «Estoy más fuerte que nunca y estoy trabajando más duro que nunca», confiesa Lorenzo cuando le preguntan si tiene que variar su preparación física para no sufrir estos problemas. No parece esa la solución; simplemente, sigue sin hacerse a la Ducati.

La prioridad de la marca italiana era bastante clara: retener a Andrea Dovizioso. Les ha costado más de lo previsto, en cuanto a dinero y en cuanto a tiempo para cerrar el contrato, pero ya tienen confirmado hasta 2020 al piloto que mejores resultado ha logrado con Ducati desde que Stoner decidiese irse a finales de 2010. La subida de sueldo de Dovizioso -se estima que cobrará unos 6 millones al año- lleva irrevocablemente a una bajada de los honorarios de Lorenzo, a lo que hay que sumar que la pérdida de un patrocinio fuerte en Ducati como el de TIM ha mermado la partida presupuestaria de la que dispone la firma boloñesa para pagar a sus pilotos oficiales.

Se han invertido totalmente los papeles y se habla de que ahora Lorenzo, si quiere seguir con ellos, tendría que aceptar un contrato similar al actual de Andrea Dovizioso, con un sueldo base bastante más bajo y premios por resultados, que en el caso del italiano se tradujeron en unas ganancias extras dados los excelentes resultados que logró en 2017. «Todo el mundo sabe en el paddock el valor que tiene Jorge Lorenzo y lo que es capaz de hacer cuando se encuentra bien con la moto», es el discurso que sostiene el balear. Sabe que ahora mismo su valor de mercado ha bajado con los malos resultados de los dos últimos años, pero no parece dispuesto a reducir tanto sus pretensiones como le ofrece Ducati.

La decisión con Ducati, en Montmeló; Petrucci espera


¿Hay un plazo para saber su futuro con la casa italiana?, le preguntó Motorbike Magazine a Lorenzo en Le Mans. No puso ninguna fecha exacta, pero sí deslizó que «las tres próximas carreras -refiriéndose a Le Mans, Mugello y Montmeló- son muy importantes». Desde Ducati son más concisos: «Entre Mugello y Cataluña decidiremos», explicó Paolo Ciabatti en una entrevista con el diario AS. A la espera de esa decisión está Danilo Petrucci, que parece haber congelado sus opciones con Aprilia teniendo en cuenta que Borgo Panigale le contempla como un firme candidato a ser piloto oficial el año que viene.

Pero claro, Ducati no puede seguir estirando mucho más la cuerda con Petrucci, porque la opción de Aprilia se la arrebatará probablemente Andrea Iannone, que salvo un tremendo giro de guión no seguirá en Suzuki -de eso hablaremos más adelante-. Y Petrucci ya dijo claramente antes de empezar el año que no seguirá más en Pramac, que a su vez tiene asegurados para 2019 a Bagnaia y Miller.

Si se tuviera que hacer una apuesta a día de hoy, la dupla más factible en Ducati oficial es Andrea Dovizioso-Danilo Petrucci. El vigente subcampeón atizó a Lorenzo el viernes en Le Mans, explicando que tanto Petrucci como Miller son los grandes candidatos a ser su compañero. «La elección de Ducati es entre Miller y yo; no es una broma lo que estoy diciendo, lo es porque nuestro salario es más bajo», respondió al respecto ‘Petrux’. Por galones, si alguno tuviera que sustituir a Lorenzo, será él, que lleva en Pramac desde 2014. Y ya decimos que el punto de encuentro entre Lorenzo y Ducati está cada vez más lejos.

¿Suzuki? Quizá con un respaldo complementario


En los mentideros del paddock de MotoGP cada vez se ve más nítido que el futuro de Jorge Lorenzo estará ligado a Suzuki, pero hay muchos flecos de por medio. La marca japonesa ha demostrado su competitividad con Iannone y Rins esta temporada y, a priori, el estilo de pilotaje de ‘Giorgio’ casaría muy bien con la GSX-RR, una moto que tiene en el chasis una de sus virtudes y que podría permitir al balear exprimir sus puntos fuertes encima de la moto. Parece más sencillo que recupere la competitividad apostando por esta marca antes de que la encuentre con la Desmosedici. Recalcamos el “a priori” dicho anteriormente, el motociclismo no es una ciencia exacta.

Pero nuevamente vuelve a haber un escollo en las negociaciones: el presupuesto. Suzuki suele poner sobre la mesa unos cinco millones de euros a repartir entre sus dos pilotos. Álex Rins ya está renovado y se asume que los de Hamamatsu tampoco podrían ofrecer una suma muy alta a Lorenzo. Ahí es donde podrían entrar otros factores en juego, como son los patrocinadores que podría llevar el mallorquín a este proyecto.

En Italia se habló de que Movistar podría irse con Suzuki si llega Jorge Lorenzo, pero hay más papeletas para que sea Monster Energy quien pudiera acompañar al mallorquín en esta aventura. Cuando Valentino Rossi volvió a Yamaha en 2013 tras su pésimo periplo en Ducati, tuvo que hacerlo agachando las orejas, bajando holgadamente su salario y trayendo algunos patrocinadores como es el caso de Monster. Parece que la historia podría repetirse con Lorenzo y Suzuki; hay que tener en cuenta que la marca de bebidas energéticas no tendrá a ningún equipo al que patrocinar en cuanto Tech3 se vaya con KTM -marca patrocinada por Red Bull, la competencia directa de Monster-, por lo que hacerlo con Suzuki y una hipotética dupla Lorenzo-Rins es una opción interesante.

Dicho lo cual, la firma japonesa tiene en su radar a otro piloto mallorquín: Joan Mir, otro serio candidato al asiento que queda libre. El riesgo de incorporar al campeón de Moto3 es el de juntar a dos pilotos jóvenes en la misma estructura, la de Suzuki, que tampoco se puede permitir el lujo de no tener un piloto experimentado para desarrollar la moto. Ahí encaja mejor la pieza de Lorenzo, pero si es por pretensiones, las de Mir serán más bajas y es más fácil que llegue a un acuerdo con los de Hamamatsu en ese aspecto. Todo ello si no aparece Honda de por medio; porque si la casa del ala dorada se lanza a reclutar a Mir para 2019, como parece que pasará, tiene todas las de ganar.

¿Y qué pasa con Iannone? Pues que su futuro en Suzuki tiene los días contados. El piloto italiano, que en muchas ocasiones está más en el foco por noticias extradeportivas que por lo que hace en pista, no gusta en Japón. Y esto no es nuevo, es algo que se forjó en 2017. Por mucho que haya conseguido dos podios -uno más que Rins- y que esté en un buen momento de forma, la losa que él mismo se construyó el año pasado le tiene con un pie y medio fuera de la marca. Aprilia parece su destino más probable.

¿Sopesa Jorge Lorenzo su retirada?


La respuesta es un sí. Dicho de otro modo más correcto: no la descarta. «No creo que exista la posibilidad de un año sabático. Si llega el momento de dejarlo, lo dejaré definitivamente. Pero no creo que me tome ningún año sabático», dijo Jorge en Le Mans. Entre otras cosas, porque aparcar la actividad no llevaría consigo un año sabático, sino dos, que es por el periodo por el que se firman todos los contratos importantes de MotoGP.

Si Lorenzo se va, se va del todo. Y aunque es una posibilidad difícil de producirse, puede ocurrir. Emilio Pérez de Rozas lo desvela en “El Periódico de Catalunya” por medio de una fuente cercana al balear. El #99 ya habló en el pasado sobre este tema y afirmó que no le gustaría retirarse muy tarde, una afirmación hecha hace unos años y que vuelve a la palestra teniendo en cuenta la delicada situación que tiene por delante.

Recalcamos que no es descartable, pero también que no es la más probable. ¿Qué nos invita a pensar que Jorge Lorenzo no se retiraría todavía? Evidentemente, que sigue siendo uno de los mejores pilotos de la parrilla aunque sus resultados en el último año y medio no lo demuestren; además de que un piloto con su palmarés, con su personalidad y amor propio, no suele bajarse del barco justo cuando las cosas no van bien. De hecho, tiene metido entre ceja y ceja que quiere triunfar con Ducati. Esa es su prioridad, pero el tiempo ya casi se le ha agotado y su valor está bajando en un deporte en el que el currículum cuenta, pero cuentan más los últimos resultados.

Bonus track: Lorenzo y Yamaha, el imán y el metal


La actual situación de Jorge Lorenzo es complicada, aunque Yamaha tampoco está para tirar cohetes precisamente. Juntando esas dos premisas, sale la cuarta vía: ¿Volverá Jorge Lorenzo a Yamaha? Difícil, aunque desde Italia dicen que la marca está dispuesta a ofrecerle una tercera M1 oficial dentro de una estructura satélite. Todo esto hay que cogerlo con pinzas, en primer lugar porque Yamaha ni siquiera tiene confirmado que vaya a contar con un segundo equipo. El Marc VDS era el mejor posicionado, pero la estructura belga está viviendo un auténtico caos interno como para pensar que esa posibilidad se vaya a concretar pronto. Del Ángel Nieto Team también se habló como posible heredero de las M1 del Tech3.

Yamaha necesita a Lorenzo, y Lorenzo necesita a Yamaha. Desde que separaron sus caminos, ambas partes están viviendo las peores etapas de los últimos años. Casualidad o no, la única M1 que lucha con asiduidad por los podios es una con base de 2016 -el último año de Lorenzo allí- y que la lleva un piloto -Zarco- que, para maximizar los puntos fuertes de esta moto, trata de calcar el estilo de pilotaje del #99. Un piloto cuyo futuro, además, está pintado de color naranja KTM.

Jorge Lorenzo 2016

Yamaha podría acudir al rescate de Jorge Lorenzo, pero no parece demasiado factible. Para convencer al balear tendrían que hacerlo con un proyecto sólido en una estructura independiente -algo que ahora mismo ni existe- y garantizar que tendrá la misma moto que Viñales y Rossi. A su vez, haciendo un importante esfuerzo económico, porque pasarían a tener tres gallos repartidos entre dos corrales. En este caso tan hipotético, la situación para Lorenzo sería parecida a las de Ducati o Suzuki; sus emolumentos serían mucho más bajos que los actuales, siendo además relegado a un segundo plano dentro de la firma de los diapasones.

Aceptar una bajada de sus pretensiones y apostar por las opciones que tiene (Suzuki, Ducati o la “súper” hipótesis de Yamaha) para tratar de demostrar nuevamente por qué es uno de los mejores pilotos de la parrilla, o poner punto y final a su trayectoria. Ese es el panorama actual de Jorge Lorenzo y su futuro incierto para MotoGP 2019. En sólo unas semanas saldremos de dudas.