El vigente campeón de MotoGP no quiere dejarse llevar por las excelentes sensaciones de los test de Sepang y afronta con muchas ganas los segundos entrenamientos del año, que tendrán lugar de miércoles a viernes en Phillip Island.

Jorge Lorenzo mandó un mensaje claro a sus rivales hace dos semanas en Sepang. En los primeros ensayos de 2016, el piloto del Movistar Yamaha dominó con mano de hierro y demostró que, pese a todos los cambios de reglamento, el binomio M1-Lorenzo funciona a pleno rendimiento desde el principio de este año. Con este gran precedente, el mallorquín llega muy motivado a los test de Australia: «Estoy deseando rodar en Phillip Island, sobre todo en esta época del año con temperaturas más altas. Tengo ganas de comprobar si la moto es tan fuerte aquí después del buen comienzo de año en Sepang. También se trata de unos entrenamientos muy importantes para los neumáticos, porque generalmente esta es una pista en la que sufren más».

El pentacampeón asegura que su objetivo en estos test pasa por entender mejor la moto con las nuevas modificaciones técnicas de neumáticos y electrónica: «Por mi parte quiero mantener el ritmo y trabajar aún más duro para entender mejor la moto, la electrónica y los neumáticos. Vamos a ver si podemos seguir en el buen camino con el desarrollo de la moto». Lorenzo también apunta que, a diferencia de Sepang, donde estaba con problemas de garganta, llega a estas pruebas en óptimas condiciones: «Me encuentro bien y me estoy preparando física y mentalmente para la próxima temporada, que con seguridad será tan dura como la pasada».

El rendimiento de Sepang fue un serio aviso a navegantes, pero el español no quiere lanzar las campanas al vuelo, porque faltan aún dos test oficiales antes de que arranque la temporada: «A pesar de los buenos resultados que tuvimos en Sepang, es crucial que mantengamos la calma y los pies en el suelo, porque en este deporte cada día es difícil y las cosas cambian rápidamente».


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