Lorenzo no sale del bache

Jorge Lorenzo, penúltimo en MotorLand (20º) a 46 segundos de Marc Márquez, no cree que las cosas cambien en lo que resta de temporada. De cara a 2020, confía en poder trabajar junto a Honda en una moto que se adapte más a su estilo de pilotaje.


Balance de la carrera. De unas buenas primeras vueltas, en las que llegó a remontar hasta la 12ª posición, hasta un final nefasto que le relegó a acabar penúltimo (20º) a 46 segundos de Márquez: «Parecía que esta vez sí que podíamos acercarnos a esos 30 segundos, que era mi objetivo, porque la salida fue buena, adelanté posiciones en las dos primeras vueltas, me sentía bastante fuerte cuando tenía neumático nuevo y tenía agarre. Pero, desafortunadamente, el neumático empezó a deslizar y a patinar, y no avanzaba. Los demás me pasaban en las rectas donde no se va totalmente derecho, por tracción, incluso en la última curva me pasaban por el exterior cuando ya iba a fondo. La moto no traccionaba y he tenido que gestionar la carrera siendo muy dócil con el gas, y aun así se ha destrozado el neumático. No tenía agarre. Tenemos una configuración diferente a Crutchlow y Márquez, por ejemplo, que usan mi mismo moto, y cada vez que intento ir en la misma dirección que ellos pierdo confianza de delante. Intento sacrificar un poco de agarre atrás para mantener una estabilidad delante, pero quizá no es el camino, sobre todo para mantener un ritmo constante en la carrera. Quizá la estrategia que vamos a utilizar para las próximas carreras sea seguir el camino de tener mucho agarre detrás y acostumbrarse a esa inestabilidad, o mejorarla haciendo otra cosa».

Confía en que, junto a Honda, pueda continuar por la misma línea de trabajo que esta temporada para hacer una moto que se adapte más a su estilo: «Todo lo que se trabajó en Japón sigue un poco en pie, según lo que he podido hablar con Takeo (Yokoyama), para la moto del año que viene. Lo sabré cuando la pruebe, pero todos mis comentarios y lo que creo que le falta para poder darme mucha más competitividad lo saben y están trabajando en ello. Que lo puedan hacer todo o de qué forma lo podemos trasladar al circuito, eso no lo sé. Eso no lo sabremos hasta que pruebe la nueva moto».

Sobre lo que espera para el final de temporada, en el que cree que las cosas seguirán más o menos por la misma línea, y sobre si este es el momento más complicado de su carrera deportiva: «Claro que es muy difícil. Si te enfocas a corto plazo, es dificilísimo. Si tienes un poco más perspectiva y miras toda mi carrera, sigo siendo un piloto muy afortunado. Si te enfocas en el presente, es muy complicado. He sufrido mucho en cuanto a resultados, en cuanto a lesiones y en cuanto a sensaciones con la moto, pero es lo que hay. Las lesiones han truncado mucho esa evolución que estaba llevando a cabo. Al menos, a pesar de que nunca he sido competitivo con esta moto, terminaba como mejores carreras a 15 segundos, no a 46 como de momento, pero todo ha influido negativamente para que esté a esa distancia. El físico ha sido importante. Todavía me sigue doliendo la espalda después de las carreras, no he podido empujar para tener mucha fuerza y masa muscular, y eso se va ganando poco a poco. A nivel de pilotaje, cada vez voy cogiendo más fluidez con la moto y voy pilotando mejor, pero en cuanto a resultados, por A o por B de momento no damos un gran paso adelante. Hemos entendido algunas cosas en esta carrera y después de este final que nos pueden servir técnicamente para el futuro. A nivel de entender un poco más la moto y a nivel físico, puedo mejorar para estar más cerca. En principio, y aunque igual encontremos algún circuito que igual se me dé muy bien, aspirar a podios este año o al top 5 va a ser muy difícil. Va a ser más una progresión constante, espero, y lenta».

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