«Este título se queda en paralelo con mi victoria en Moto2 y la de SBK», dice Torres

El nuevo campeón de la Copa del Mundo de MotoE, Jordi Torres, valora cómo ha llegado este título y lo pone a la par de sus victorias en Moto2 y el Mundial de Superbike. El barcelonés, que acumula una dilatada experiencia a sus espaldas con todo tipo de motos, explica las diferencias que tiene esta Energica con la que se ha llevado el título en el certamen de motos eléctricas.


Jordi Torres ha conseguido hoy un importante hito en su carrera, añadiendo a su variado palmarés el título de campeón de la Copa del Mundo de MotoE 2020. Tras un vuelco en el campeonato en la carrera de ayer sábado, en el que los favoritos sufrían una caída y dejaban el terreno despejado a Jordi, que ganó, el de Rubí pudo rematar la faena hoy en Le Mans para alzarse con el título de las motos eléctricas.

Un octavo puesto era lo que necesitaba para certificar el campeonato sin depender de lo que hiciera Aegerter y Ferrari, los únicos con opciones matemáticas de arrebatarle el triunfo. Pero tras una salida un poco caótica en la que perdía varias posiciones, a punto estuvo de perder sus opciones tras evitar una caída por los pelos cuando Eric Granado se iba al suelo y estuvo a punto de embestirle en la primera vuelta.

Ese pequeño susto hizo al del Pons Racing tomarse la carrera con más calma y tratar de controlar la situación, rodando en quinta posición durante la mayor parte de carrera y terminando finalmente sexto, posición que le garantizaba la victoria final en la Copa del Mundo.

Con una trayectoria muy variada en la que ha probado motos de todo tipo, Jordi hacía esta valoración sobre las motos eléctricas tras ganar esta Copa del Mundo de MotoE: «Nunca sabes qué te puede deparar la vida. Al fin y al cabo, un piloto es sólo un chico que se sube encima de la moto y da lo máximo que puede conforme ha aprendido durante el resto de su vida. No es nada más que eso. El haber jugado con diferentes armas, quizás te da un plus de experiencia a la hora de poner una moto a punto, o a lo mejor como la entiendes más rápido, para trabajar con ella y llegar a un punto de buenas sensaciones con ella lo antes posible. Pero sí que es verdad que no quiere decir nada. Y más conduciendo esta Energica, que creo que no se asemeja en nada a lo que se haya conducido antes. Sería como un “patinete ciclado”, que corre muchísimo, que pega una patada enorme y que no se escucha nada. Las inercias en paso por curva son totalmente muertas, un freno motor difícil de entender, tiene una potencia muy brusca a baja velocidad pero que a alta velocidad sería más como una Moto3… Entonces, el estilo de conducción creo que no te aporta nada para el resto de categorías, ni ninguna categoría te aporta nada aquí. Sí que te aportará la experiencia que hayas vivido tú en el pasado, el cómo construyes la carrera, cómo afrontas cada fin de semana, cómo la preparas antes de salir a carrera… Pero creo que nada más. O sea, esto es sin lugar a dudas una cruz más en mi historial de motos probadas, pero creo que no me aporta mucho al resto».

Tras haber sido de los pilotos más regulares y haber conseguido vencer en este segundo año de la categoría, Jordi habló sobre sus planes de futuro, también dentro de MotoE: «Mi futuro no sé realmente por dónde pasará. Para mí es una incógnita y, siendo sincero, no quiero pensar mucho en ello. Lo que venga, bienvenido será. Sí que es verdad que me he divertido muchísimo este año, me lo he pasado súper bien, con el equipo hemos trabajado muchísimo y, sobre todo, esa satisfacción que tienes de haber comprendido una categoría, una moto, y de haber podido exprimirla al 100%. Ya de aquí a un futuro no sabemos qué pasará. Si Sito me vuelve a dar la oportunidad la cogeré con las manos abiertas, porque este año ha sido muy especial, pero si tocan también motos normales, adelante. Yo soy como un mercenario».

La respuesta a quienes plantean el debate de si las carreras de MotoE son carreras de motos: «Pues si y no. Sí que es verdad que es difícil de comprender el mundo del motor sin ruido, pero también es cierto que estamos ganando un montón de cosas en otros sentidos. Las carreras son muy cortas, es una copa, todos luchamos con las mismas armas, aquí no hay nadie que tenga algo mejor que el resto y los entrenamientos en pista son muy cortos. Así que la decisión es muy dura, en el sentido en que el piloto tiene que dirigir muchísimo hacia dónde va su puesta a punto, porque tienes seis vueltas por la mañana, seis por la tarde, al día siguiente una vuelta y después una carrera. Y con lo que te hayas puesto te has quedado. Entonces tienes que tener mucha decisión y creer mucho en lo que te dice el técnico, y el técnico tiene que comprender muy bien lo que estás hablando tú, y creo que eso forma parte del mundo de las carreras puras y duras. Es quizá la parte que la gente no ve desde fuera. Luego, a la hora de la verdad se ven carreras con muchos adelantamientos, y por desgracia también con incidentes, pero también habrá parte del público que le gusta ver material destruido.... La categoría tiene todos los alicientes que uno quiere ver en carrera: batallas, luchas, pilotos delante, pilotos que quieren ganar, muchos adelantamientos… No está el ruido, no está el olor a gasolina, pero sí que hay olor a goma quemada por un tubo. Y quieras o no, tiene mucha esencia de carrera primordial y otras cosas nuevas que con el tiempo lo iremos entendiendo. Pero creo que el futuro pasa por aquí. No sé si acabará aquí, pero evidentemente está pasando por aquí».

Este año le ha tocado compaginar la Copa del Mundo de MotoE con el ESBK (Campeonato de España de Superbike), donde venía de ganar las dos últimas carreras de Jerez con la Honda CBR1000RR-R Fireblade. La adaptación y readaptación a las diferentes categorías no es un problema: «Por suerte o por desgracia, este campeonato es corto y requiere de pocas pruebas, así que los saltos de una moto a la otra no son muchos. Pero sí que es verdad que, al ser un campeonato corto, creo que no hay ningún piloto que se ocupe 100% plenamente de esta categoría, todos la compaginamos con algo. No soy el único que lo está haciendo, así que todos requerimos siempre de un cierto grado de adaptación las primeras vueltas. Pero al igual que digo una cosa te digo otra, también todos tenemos mucha experiencia. Hay pocos chavales jóvenes en esta categoría. Sí que los hay, por supuesto, pero hay muchos pilotos con experiencia, que es lo que cuenta. Tienes que ser rápido y tienes que ser muy decisivo a la hora de estar en pista, y sobre todo tienes que tener muy frescas las últimas sensaciones que tuviste hace cuatro semanas, por ejemplo. Entonces tienes que tener la convicción de saber cómo va la moto, habértelo grabado a fuego en la mente y dejarlo apartado sin tocarlo. Y cuando te vuelves a subir a la moto, ser decisivo para en dos vueltas estar ya en el sitio y estar rodando ya en los tiempos que necesitas. Porque si no, el fin de semana te pasan por encima».

¿Es MotoE el mayor logro de su carrera? ¿Más que su victoria en el Mundial de Moto2 y la del Mundial de Superbike?: «Se queda en paralelo. Yo creo que ahora, a mi edad, aunque por dentro sigo siendo un chaval joven, un niño de 16 años... Pero con esta experiencia que hemos logrado sumada hasta aquí, me hace ser más consciente de que ha sido algo trabajado, en el “backstage”. No ha sido algo que haya llegado por puro talento, sino que se ha trabajado detrás y hasta aquí hemos llegado. Por suerte nos ha dado esta victoria, pero habiendo hecho lo mismo no nos la podría haber dado. Hemos tenido también un golpe de suerte, también hemos trabajado hasta aquí y esto son los frutos que hemos recogido. Podríamos haber recogido otros, pero se queda a la par de mis momentos brillantes, de la historia de Jordi Torres».

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