El francés sorprende en su debut con la montura de este año

Johann Zarco está de dulce. El piloto francés disipó muchas dudas sobre el rendimiento de la Yamaha M1 de 2017, una moto que ha dado infinidad de problemas a los dos pilotos oficiales, pero con la que él fue segundo en su primera toma de contacto.



Mientras Yamaha estaba inmersa en un laberinto con sus dos pilotos oficiales y la Yamaha M1 de 2017, hubo otro piloto de la marca de los diapasones que deslumbró más que nadie, aunque en su caso con la moto del año pasado. Se trata de Johann Zarco, uno de los grandísimos protagonistas del final de la temporada 2017 y también del inicio de la actual pretemporada.

Viendo el excelente nivel del francés a los mandos de la M1 2016, quedaban varias dudas por disipar. La primera de ellas, la de conocer si la principal causa de su gran rendimiento era por llevar la moto del año pasado, viendo que hasta los dos pilotos oficiales habían regresado al chasis 2016; la segunda, saber de lo que sería capaz si se subía a la montura de este año.

Pues bien, el francés se encargó de disipar cualquier duda en cuanto probó la M1 de 2017 y fue realmente rápido con ella, acabando en la segunda posición a sólo dos décimas de Viñales. Después de ver todos los problemas que habían arrastrado Maverick y Valentino, resultó sorprendente el resultado en la primera toma del contacto del #5 con esta moto. Pero sorprendió aún más la determinación del galo, que destacó que se sentía incluso mejor con ella que con la que había llevado toda la temporada.

Zarco le vio muchos puntos fuertes a la moto de 2017 y ninguno débil respecto a la del año pasado. Destacó que una de las claves es que se cansa menos con ella: «No estoy sorprendido. Estoy contento por haber tenido buenas sensaciones con esta nueva moto. Hemos hecho un buen trabajo con el equipo, modificando pequeñas cosas, pero que me han venido muy bien para tener mejor información. No he encontrado cosas negativas y estoy contento de las sensaciones, me han ayudado a jugar más con la moto. Era rápido con la moto de 2016, pero a veces gastaba mucha energía, y creo que con esta he gastado un 30% menos de energía y esto es importante para preparar las carreras».

«Tengo mejores sensaciones en la frenada. Para mí es más estable y me permite preparar mejor la entrada en curva, y relajarme más sobre la moto. Con mejor control en la frenada, yo me divierto más encima de la moto», destacó sobre los aspectos que mejoran a la moto del año pasado.

El francés fue rápido a una vuelta (1:30.389) y no realizó largas tandas, por lo que le queda tarea pendiente para esta segunda jornada, tal y como afirmó. Zarco buscará acercarse al simulacro de carrera para comprobar cómo trabajan la moto y los neumáticos de cara a las últimas partes de carrera: «Este es mi objetivo. Apretar durante 20 vueltas y ver el rendimiento de los neumáticos y de la moto para trabajar de cara al último tercio de carrera».

Cabe destacar, además, que el mejor tiempo de una Yamaha 2017 durante el GP fue el 1:30.848 que hizo Rossi en la Q2 del pasado sábado -el domingo salió con chasis 2016-, por lo que Zarco rodó casi medio segundo más rápido, aunque las condiciones de la pista eran algo mejores y muchos pilotos coincidieron en que el nivel de agarre era mayor. Aun así, Johann hizo siete vueltas en 1:30 mientras las Yamaha oficiales sólo completaron dos en ese rango durante todo el fin de semana, ambas por parte de Valentino en la Q2.

Pese al lío actual en Yamaha y las dudas entre los chasis de 2016, 2017, y los motores de 2016, 2017 y 2018, Zarco deja claro que para una marca eso nunca puede ser una mala noticia: «No es un problema. Nunca he oído que tener un piloto rápido en tu estructura sea un problema. Sólo puede dar buena información y cosas buenas», remató.