Opinión

El piloto francés está completando un debut espectacular en MotoGP

A falta de la última carrera de la temporada, Johann Zarco ya es Rookie del Año y el mejor piloto independiente de MotoGP 2017. Su debut en la categoría reina es digno de aplauso.


NombreJohann Zarco
Dorsal5
PaísFrancia
MotoYamaha YZR-M1 2017
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Cuando un piloto recién llegado a MotoGP es capaz de liderar en solitario las seis primeras vueltas de su primera carrera en la categoría reina con una moto satélite, está claro que hablamos de alguien con muchas tablas y bastante determinación. Cuando además ese mismo piloto lucha por el podio en Austin y Jerez, y lo consigue en Le Mans, sin cortarse un pelo a la hora de adelantar en las ‘eses’ del trazado americano al mismísimo Valentino Rossi, el jefe de filas de la fábrica para la que corre; dando un recital de adelantamientos en las primeras vueltas en la cita española, y liderando buena parte de la carrera ante su público, se eleva al máximo exponente la apreciación de que estamos ante un piloto llamado a hacer grandes resultados en MotoGP.

Evidentemente, los destellos de Johann no han parado ahí. Bien es cierto que ha habido también muchas otras carreras en las que ha pagado la novatada, pero estar con cierta asiduidad en el top 5, batir en diversas ocasiones a las dos Yamaha oficiales en seco y en mojado en entrenamientos y en alguna carrera, subir dos veces al podio en un equipo que sólo llevaba dos podios en las últimas tres temporadas, ser Rookie del Año y Mejor Piloto Independiente cuando aún no ha acabado la temporada, y estar sexto del campeonato por detrás de Márquez, Dovizioso, Viñales, Pedrosa y Rossi, y por delante de Lorenzo, es algo que no puede ni debe pasarse por alto.

Como el material que Pol Espargaró y Bradley Smith llevaron en su periplo de tres años en el Monster Yamaha Tech3 tampoco era el mismo, conviene no equiparar sus números a los del piloto francés, aunque evidentemente haya que tenerlos en cuenta. Tampoco sería justo compararlo ahora con los dos pilotos oficiales, que llevan una M1 de 2017 que está dando muchos más problemas de los previstos, sobre todo desde que se decidió cambiar la línea de trabajo para empezar a usar un nuevo chasis a partir de Assen cuando lideraban el campeonato con Viñales. El equilibrio entre la moto de 2016 -la que lleva Zarco- entre condiciones de seco y condiciones de lluvia parece mucho mayor que el prototipo de este año, con el que Rossi y Viñales no dejan de naufragar en lluvia.

Dicho lo cual, hay que reconocer todos los méritos que está haciendo el piloto de Cannes, cuya temporada está siendo para quitarse el sombrero. Resulta que subió al podio en lluvia con una M1 de 2016, que a priori es mejor en esas condiciones. Pues bien, el año pasado Jorge Lorenzo sufrió de lo lindo con ella, mientras que esta temporada está siempre entre los primeros con la pista mojada con la Ducati, optando en la mayoría de casos a la victoria. En ambos casos, ¿es la flecha o el indio? Juzguen ustedes mismos. Ni Lorenzo es mal piloto en lluvia, como ha quedado claramente demostrado, ni la M1 de 2016 ha sido siempre una garantía en esas condiciones. Igual es que Zarco está haciendo las cosas muy bien…

Ha acabado ocho carreras entre los cinco primeros en su primer año en MotoGP y en Australia, donde se quedó a 16 milésimas del podio, fue uno de los grandes protagonistas de una de las mejores carreras de los últimos tiempos en la categoría reina. Porque no le falta desparpajo para luchar de tú a tú con los grandes iconos del campeonato, ni para pedir a Yamaha que el año que viene tenga en consideración darle una M1 de 2018. (Qué tendrá la Yamaha de esta segunda mitad de año que nadie la quiere). O a lo mejor es que piensa -con razón- que se ha merecido llevar la misma moto que los dos pilotos oficiales, aunque no tenga apoyo de fábrica 100%. También lo hacen Honda con Crutchlow y Ducati con Petrucci, a los que ha batido en su lucha por ser el mejor privado de la categoría. Desde luego que tener la opinión de un tercer piloto competitivo no sería una mala idea por parte de la fábrica de los diapasones.

Si este francés de 27 años es bicampeón del mundo de Moto2 tras reconvertirse en los últimos años en un piloto completamente nuevo y ganador, no es ni mucho menos por casualidad. Johann Zarco ha llegado a la élite para quedarse, para dar que hablar y para ganarse un hueco oficial -en Yamaha o en cualquier otro sitio- tan pronto como sea posible. Quizá no sea el talento más puro que se haya visto llegar a MotoGP, ni el más carismático, ni alguien “predestinado” a llevarse el título de la clase reina. Pero ensalzar lo que está consiguiendo es, cuanto menos, necesario. Pilotos como él son los que están consiguiendo que MotoGP 2017 esté siendo, posiblemente, la temporada más igualada, imprevisible y emocionante de todos los tiempos. Johann Zarco, hay que decirlo más.