Mir deslumbró en el FIM CEV de 2015 en Le Mans, remontando 26 posiciones antes de irse al suelo

En sólo cinco años, Joan Mir ha pasado de jugarse su futuro en el FIM CEV a ser un claro aspirante al título de MotoGP. El mallorquín llega segundo del Mundial a Le Mans, donde hace un lustro se mostró al mundo como una de las grandes joyas de futuro.


Joan Mir llega a Le Mans como el piloto más en forma de MotoGP. El mallorquín tuvo un inicio de temporada complicado, con dos ceros en las tres primeras carreras, pero una vez logró su primer podio en el GP de Austria, su proyección en la categoría reina ha sido imparable. A partir de entonces, el balear ha estado asiduamente luchando por los podios y por las victorias, y encadena tres podios en las tres últimas carreras que le han catapultado al segundo puesto de la general a sólo ocho puntos de Fabio Quartararo.

El crecimiento de Mir este año en MotoGP no hace más que refrendar el potencial que lleva años demostrando el piloto español. Mir desembarca en el trazado en el que por primera vez atrajo la atención del paddock del Campeonato del Mundo hace ahora cinco años. En aquel momento disputaba el FIM CEV Repsol en la categoría de Moto3, recién rebautizada ese curso como Mundial Júnior, en las filas del Machado-Leopard Came, una estructura de la que en años anteriores habían pasado pilotos de la talla de Brad Binder, Miguel Oliveira o Jorge Navarro, entre otros.

Sin embargo, los medios con los que contaba Mir estaban un peldaño por debajo de los de sus principales rivales en el campeonato, Arón Canet (Estrella Galicia 0,0), Nicolò Bulega (VR46) o Albert Arenas (Husqvarna LaGlisse). Aun así, el balear se impuso en la primera carrera de la temporada, celebrada en Portimao, antes de poner rumbo después a Le Mans, donde la caravana del FIM CEV compartiría paddock con el Mundial de MotoGP.

Aquel fin de semana arrancó rematadamente mal para Mir, que por una caída y bastantes problemas en entrenamientos (incluida una rotura de motor) apenas pudo rodar en la clasificación. Se clasificó 27º en parrilla (y gracias) y llegó a carrera apenas con el bagaje del warm up. La prueba comenzó con un accidente múltiple y una bandera roja que obligó a reducir la distancia de carrera a sólo 12 vueltas. Más difícil aún para Mir, que tenía que remontar en tiempo récord. Y vaya si lo hizo...

En sólo cuatro vueltas se plantó en el grupo delantero, superando pilotos con suma facilidad y sin contemplaciones. Justo a mitad de carrera ya estaba segundo, a rueda de Arón Canet, cuando se fue al suelo al tratar de superarle en la curva 2 para tomar la cabeza de carrera. Mir había hecho lo más difícil, pero la caída le dejó con las manos vacías tras una remontada colosal. Cuando llegó al box del Machado-Leopard Came, no pudo contener las lágrimas consciente de lo que hubiese supuesto rematar la faena aquel día. Aquel momento de llanto lo captó Mediaset, que emitió la carrera en España, con el periodista Mela Chércoles micrófono en mano desde el pit lane. (En este enlace puedes ver aquella carrera completa).

El #36 recuerda ahora, cinco años después, aquel fin de semana de manera anecdótica, y confiesa que se ha puesto la carrera repetida varias veces más: «Fue en el FIM CEV y tengo unos recuerdos brutales. Más allá de la carrera, recuerdo que no pude dar ninguna vuelta durante el fin de semana, porque me trajeron una moto diferente y la moto con la que había corrido en Portimao sólo me la trajeron para la carrera, la otra no funcionaba y sólo pude hacer el warm up y la carrera. Sí que sabía para dónde eran las curvas, por los vídeos y tal. Fue una carrera muy bonita. En casa a veces la pongo para recordar ese día. Fue una pasada de carrera, también por lo que pasó antes, porque no tenía moto para correr y reclamábamos la otra. Creo que también mi mánager, Paco, estaba por ahí en medio para recuperar la moto con la que ganamos en Portimao. Hubo un show ahí... Importante. Menos mal que ahora las cosas son más tranquilas, sé que la moto está ahí en el box y que voy a salir con la misma. Sería muy raro que la cambiaran. Ya lo he vivido todo, ahora estoy más tranquilo», zanjaba riendo.

«Si echas la vista atrás, es que ha pasado todo tan rápido... (...) Ahora soy candidato al título de MotoGP. Esto es como mi pan de cada día, de adaptarme a estas situaciones, de estar en continua evolución y de ir mejorando día a día. No me sorprende tanto, porque lo he vivido ya antes en otras categorías»

Sin embargo, Mir siguió dejando grandes destellos a lo largo de esa temporada y se ganó con creces estar en el Mundial de Moto3 al año siguiente (2016) con el equipo Leopard. En su primer año logró su primera victoria y fue quinto del Mundial, mientras que en la segunda temporada ya se coronó como Campeón del Mundo tras lograr nada menos que 10 triunfos, una superioridad impropia de Moto3. Estuvo un año en Moto2 en el que obtuvo cuatro podios, para acabar dando el salto a MotoGP en 2019 de la mano de Suzuki. Ahora, en su segundo año en la categoría reina, es un serio aspirante al título tras haber conseguido cuatro podios en las últimas cinco carreras. Marcha segundo del campeonato a sólo ocho puntos de Quartararo antes de la carrera de Le Mans.

Cinco años después, la vida ha cambiado por completo para Joan, que de 'jugarse el pan' para estar en el Mundial, ha pasado ahora a ser un aspirante en la categoría reina. Él lo asume con naturalidad, pero es consciente de esa imparable evolución: «Si echas la vista atrás, es que ha pasado todo tan rápido... Hace cinco años estaba en el CEV, al año siguiente en el Mundial. Al entrar en el Mundial ya tenía que asimilar estar con los mismos pilotos que yo veía siempre por la tele. Luego, en el mismo año ya era un favorito en Moto3 y gané mi primera carrera. Al año siguiente, ser ya candidato al título y ganarlo. Luego, subir a Moto2 y yo acababa de entrar en el Mundial dos años antes; estar en Moto2, hacer podios, ser puntero... Y luego verme en MotoGP, con gente como Valentino, que cuando ganó su primer Mundial yo acababa de nacer. Y ahora soy candidato al título de MotoGP. Esto es como mi pan de cada día, de adaptarme a estas situaciones, de estar en continua evolución y de ir mejorando día a día. No me sorprende tanto, porque lo he vivido ya antes en otras categorías. Por eso no me sorprende tanto. Pero está claro que de aquí ya no hay más; ya nos quedamos aquí y tenemos que intentar ser lo mejor que podamos y apretar a tope para hacer buenas carreras aquí. Ya nos tenemos que quedar», decía el de Suzuki. Y sí, desde luego que parece que ha llegado para quedarse.

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