El 16 de septiembre de 2017 será un día recordado siempre. Había una cita ineludible en Madrid con el homenaje a Ángel Nieto, una jornada que prometía ser inolvidable y que acabó incluso superando las expectativas de forma holgada.



El Retiro, el Estadio Santiago Bernabéu y el circuito del Jarama eran los tres escenarios principales en los que se iba a desarrollar este “Memorial Ángel Nieto 12+1”, que arrancó con un íntimo acto en El Retiro antes de que se iniciase el gran baño de masas que estaba previsto en el Bernabéu. En los aledaños del estadio se congregó una gran multitud de gente que paralizó La Castellana; el ambiente motero era exquisito, con personas llegadas de toda España para homenajear al piloto que hizo que el motociclismo se convirtiera en un deporte de masas en nuestro país.

Después del acto en el Retiro, ocho autobuses desplazaron a todos los allí presentes hacia el Santiago Bernabéu. Gelete, Pablo y Hugo, los tres hijos de Ángel Nieto, encabezaron la comitiva emocionados, orgullosos y sorprendidos de la magnitud que había alcanzado el homenaje que estaba recibiendo su padre. En el escenario principal, Ernest Riveras y Ainhoa Arbizu condujeron un breve acto con entrevistas a todos los pilotos españoles de MotoGP, que no quisieron perderse la despedida al Maestro. Tampoco faltaron pilotos de otras categorías como Joan Mir o Albert Arenas, ni otras leyendas del motociclismo español como Álex Crivillé, Sito Pons o Jorge Martínez “Aspar”, ni a nivel mundial, como Giacomo Agostini o Loris Capirossi. Nadie podía faltar.

La multitud agolpada en el Bernabéu esperaba uno de los momentos más emocionantes: el arranque de la magnífica caravana motera que arrancó en dirección al circuito del Jarama, uno de los trazados en los que Nieto forjó su leyenda. Más de 50.000 personas estuvieron presentes durante todo el tributo, dejando claro que la leyenda de Nieto va mucho más allá del 12+1; fue un icono, tanto dentro como fuera de los circuito, y es un mito del deporte español.

Los diez pilotos españoles de MotoGP encabezaron la caravana junto a la familia de Ángel; Gelete y Pablo llevando sus propias motos al frente del convoy, Hugo y Carla -sobrina de Nieto-, como “paquetes” en las motos de Aleix Espargaró y Dani Pedrosa, respectivamente. Y a la llegada al Jarama, más homenaje, más emoción, más afición. Como si fuera aquel mítico Gran Premio de 1971 en el que Ángel se jugaba los títulos de 50cc y 125cc el mismo día, las tribunas principales del trazado madrileño estaban a rebosar.

Allí, todos terminaron de rendir homenaje a Ángel Nieto y de mostrar su cariño a alguien que lo fue todo en el mundo del motociclismo. Nadie se merecía tanto como él un homenaje de este calibre. La afición no falló, no podía fallar. Ángel Nieto es eterno.