Para hacerte con una de las 250 unidades de esta exclusiva RC213V-S tendrás que “soltar” 191.000 € y, si quieres el kit de circuito, tendrás que añadir otros 12.000 € más.

 

Honda RC213V-S
La pasada temporada, la del debut de las MotoGP Open en el Mundial, equipos como el de Jorge Martínez Aspar, Karel Abraham o el de Fausto Gresini tuvieron que desembolsar un millón de euros por la compra de sus respectivas motos para participar en la mencionada sub-categoría. Tan sólo un año después, Honda ha puesto a la venta una moto que, salvo por todo lo que la hace apta para la circular por la calle, apenas guarda diferencias con las motos con las que compitieron Hayden, Aoyama, Redding y Abraham.

Por “sólo” 191.000 € habrá 250 unidades de aquellas MotoGP con licencia para circular por las calles, todo un desafío técnico y logístico al que Honda se ha enfrentado para compartir con el mundo la más alta tecnología aplicada al mundo de la moto.

Hacer cumplir las normativas de ruido, de emisiones y las de circulación a una “bestia” de este calibre ha sido una verdadera demostración de doma por parte de Honda, algo que por otra parte les ha obligado a aceptar ciertas concesiones como el uso de una tapa para el embrague –que es en seco–, la incorporación de llantas de 17” para alojar neumáticos homologados, utilización de luces, espejos, intermitentes y placa de matrícula, o un sistema de escape homologado para una posible convivencia en armonía… Pero lo más agresivo de esta adaptación ha sido la drástica reducción de potencia a la que se ha sometido a esta moto que, en versión europea, ofrece la modesta cifra de 159 cv.

Honda RC213V-S159 cv, sí. Pero para 170 kg

Desde Honda se hace hincapié en que la cifra de potencia de la versión homologada no fue un objetivo prioritario, mientras que sí lo fue mantener el peso lo más bajo posible, quedando la cifra final en unos discretos 170 kg –versión de calle– con los que los responsables de Honda dicen haber logrado un gran éxito.
Para justificarlo nos comentaron en la presentación que el piloto de pruebas logró ser dos segundos más rápido en el Circuito de Sugo con la RC213V-S “de faros” que con una CBR1000RR que ofrece 178 cv de serie.

V4 con cascada de engranajes, ¿te suena?. La Honda RC30 y la Honda RC45, históricos modelos de competición que se homologaron para circulación abierta, usaron la misma configuración que la nueva Honda RC213V-S.

En 2015 las Honda RC1000V –denominación oficial de las Honda Open de MotoGP– incorporaron la culata con retorno de válvulas neumático y la caja de cambios Seamless; dos novedades que no están en la RC213V-S y que marcan las únicas diferencias importantes que hay con el propulsor de competición. El V4 de 999cc con distribución por cascada de engranajes es tan exclusivo como el que utilizan algunas de las motos que compiten en la categoría reina. Magnesio, Aluminio y Tungsteno son algunos de los materiales que hacen que este motor sea tan potente exclusivo como delicado, ya que estos materiales necesitan unos cuidados muy especiales que sólo se podrán llevar a cabo en centros especializados designados por Honda. El mantenimiento que habrá que llevar a cabo será tan especial como lo es esta moto: Honda se hará cargo del desplazamiento desde el concesionario correspondiente hasta el centro especializado y allí, tras 12.000 km en versión de calle o cada 3.000 si tiene el Kit Racing instalado, le darán todos los mimos necesarios para que esta MotoGP pueda seguir deleitando a sus afortunados poseedores.

Como es lógico, la electrónica juega un importante papel en esta moto, que cuenta con una pantalla TFT como interfaz entre la CPU y el usuario, que también podrá descargar los datos en una memoria USB para trabajar sobre ellos en un PC. Para pasar de la moto de calle a la versión de circuito, toca ponerse manos a la obra para retirar los escapes, los faros, espejos, portamatrículas y los intermitentes e instalar los escapes del Kit Racing así como las tomas del Ram Air y el cambio semi-automático. El resto de las modificaciones son electrónicas y, una vez cargadas éstas en la centralita, esta japonesa pasará a convertirse en una bestia de 0,72 kg/cv a la que muy pocos tendrán la capacidad de extraer todo lo que esta Honda lleva dentro.

¡Sin ABS!

Para terminar, he de confesar que una de las cosas que más me gusta de esta RC213V-S es que no cuenta con ABS. Sí, ya sé que en una moto de estas características no es algo que muchos vayan a echar en falta, pero cuando en Honda tomaron la decisión de apostar por la seguridad se convirtieron en “más papistas que el Papa” y quiero creer que esta concesión al “desenfreno” –teniendo también en cuenta que no se han saltado la limitación de 299 km/h de velocidad máxima– es un nuevo síntoma de que algo en Honda está cambiando y, efectivamente, nos esperan apasionantes novedades de la marca del ala dorada.

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