El motor Big Bang, un concepto que cambió el Mundial de 500cc

Repaso a una de las revoluciones de Honda en la categoría reina del Campeonato del Mundo: la llegada del motor "Big Bang", que entró en 1992 y que ya desde su primer año dio que hablar. Los últimos años de 500cc estuvieron claramente dominados por la marca del ala dorada.


La década de los años noventa del pasado siglo arrancó con una severa crisis en el Mundial de 500cc. El elevado nivel técnico de la máxima categoría reducía notablemente el número de fabricantes capaces de responder al desafío tecnológico que requería, y por tanto reduciendo el número de pilotos en pista. Además, el incremento de potencia de estas motos hacía que no resultaran sencillas de pilotar. Se buscaron soluciones para domar las 500, y la Federación Internacional (FIM) optó como primera medida elevar el peso mínimo de las motos, pasando de 115 a 130 kilos.

Mientras que algunos fabricantes se plantearon ofrecer a los pilotos privados motos más básicas pero suficientemente competitivas para aumentar las inscripciones, Honda apostó por un concepto completamente nuevo, un motor más eficiente, que permitiera un mayor control por parte del piloto: el denominado motor “Big Bang”.

Sin abandonar el concepto de un solo cigüeñal que caracterizó a la Honda NSR500 desde su creación, Honda modificó el calado del cigüeñal para que los cuatro cilindros explotaran a la vez a los 70º, en vez de que lo hicieran dos cilindros de forma alternativa cada 180º. Con este nuevo calado el neumático trasero sufría una fuerte carga, pero también tenía mayor tiempo de recuperación, mejorando la tracción y la durabilidad del neumático.

El nuevo motor se estrenó en 1992, y de la mano de Mick Doohan la Honda NSR500 tuvo un inicio de temporada demoledor: ganó cinco de las siete primeras carreras. En la octava, el Gran Premio de Holanda, en Assen, el australiano sufrió un grave accidente en los entrenamientos y se perdió varias carreras, regresando al campeonato meses después muy mermado físicamente, con lo que apenas tuvo oportunidad de defender sus opciones al título, aunque luchó por él hasta el final y fue subcampeón. A pesar de todo, los éxitos de Doohan junto a los buenos resultados de Wayne Gardner y Alex Crivillé, que también ganaron una carrera cada uno, dieron a Honda el título de fabricante en 500, una corona que en el decenio siguiente conseguiría nada menos que en ocho ocasiones.

El "Big Bang" cala hondo en 500cc; Honda arrasa de 1994 a 1999


El diseño de Honda fue inmediatamente incorporado por los demás fabricantes, que reconocieron las ventajas del concepto. Buscando una fórmula para elevar el nivel de la categoría, el “Big Bang” de Honda había conseguido democratizar el Mundial de 500, poniendo el campeonato al alcance de cualquier piloto, fuera cual fuera su procedencia. Si en el pasado se requería experiencia en el pilotaje con la rueda trasera y el control del derrapaje, gracias al eficaz diseño del motor “Big Bang”, pilotar una 500 estaba al alcance de cualquier piloto.

En cierto modo se recuperaba un antiguo precepto de Soichiro Honda, del periodo en el que la fábrica intentaba abrirse camino en el Mundial: «Teníamos que hacer una máquina tan buena, que pudiera ganar incluso sin un gran piloto», dijo entonces Honda. Cuando se consigue combinar esa moto excepcional con el mejor piloto, el resultado es demoledor. Mick Doohan, recuperado por fin de sus lesiones, inició una etapa de dominio indiscutible en el Mundial de 500, de 1994 a 1998, logrando cinco títulos consecutivos, transformando incluso el concepto de diseño de la NSR500 en 1997, al regresar de nuevo al motor de calado convencional, que popularmente se conoció como “Screamer”.

En su última fase de desarrollo el motor de la NSR500 alcanzó los 180 CV de potencia, a 12.000 rpm. Su labor la culminó Alex Crivillé coronándose campeón en 1999, y Valentino Rossi, sumando el último título de 500 en 2001, antes de que la máxima categoría del Mundial se transformara dando paso a MotoGP, y estableciendo el hito de conseguir la victoria número 500 de Honda en el Mundial, precisamente en Suzuka, circuito propiedad de Honda, en el Gran Premio de Japón de 2001.

Valentino fue el último campeón de la historia de 500cc, categoría en la que disputó dos temporadas, ambas con Honda y con la NSR500. Fue subcampeón en su primera temporada, campeón en la segunda tras arrasar con 11 victorias y se situó claramente como el gran abanderado de Honda para la nueva era de MotoGP, que llegaría en 2002.

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