Hicimos la Xtreme Challenge Madrid 2018 en una Honda CB1000R

Impresionante jornada con la Honda CB1000R, con la que completamos la Xtreme Challenge Madrid 2018. Después de una jornada con más de 600 km de recorrido, revivimos esta experiencia memorable.


Como muchos sabéis, Motorbike Magazine y la app para motoristas Gas Biker organizaron a principios de octubre la Xtreme Challenge Madrid 2018, un evento mototurístico sin precedentes en el centro peninsular y que se ha saldado con un rotundo éxito comercial y de participación. Durante la celebración, el que os escribe contó con una moto de prensa: Nada más ni nada menos que la flamante Honda CB1000R, presentada esta misma temporada y a la que me subía por primera vez.

Por delante nos esperaba una larga jornada, una prueba que constaba de más de 500 km y en el que uno de los atractivos era que los participantes no conocían la ruta. En el punto de salida, recibían un mapa hasta el primer punto de control. Allí recibirían un nuevo mapa con el recorrido hasta el siguiente y así sucesivamente. En total, 5 etapas que hacían pasar a la comitiva de 500 motos por carreteras increíbles y paisajes memorables.

Nuestro cometido era organizativo, pero también comprobar en primera persona que la Xtreme Challenge Madrid iba a ser apasionante. Para ello contamos con la Honda CB1000R, una naked ‘Neo Sports Café’, como le gusta a la marca japonesa denominar a esta familia.

Vive conmigo esta experiencia en la que tuve de acompañante a la Honda CB1000R.

Honda CB1000R 2018

Motor998 ccPotencia143,48 cv
Peso212 kgPrecio14.600 €
La nueva Honda CB1000R 2018 responde a la filosofía 'Neo Sports Café' con líneas vanguardistas y ofreciendo dosis de deportividad y diversión. Además, esconde avances como el acelerador electrónico que hacen reaparecer de una manera más que digna a la firma del ala dorada en el segmento maxi-naked.
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Equipamiento

Primer contacto con la Honda CB1000R

Como suele ser habitual, mi compañero Juan Carlos González ya desgranó con gran atino cómo es y las novedades que trae la Honda CB1000R, por lo que en esta ocasión vamos a centrarnos en contaros la vivencia en sí misma y destacar sus cualidades durante este espectacular recorrido.

A sólo un día de la celebración de la Xtreme Challenge, pudimos acudir a recoger la Honda CB1000R. La primera impresión es que estamos ante una moto poderosa, imponente y musculosa pero a la vez muy elegante. El estudio de diseño de la marca ha sabido conjugar el legado de la saga con una visión hacia el futuro gracias a unas líneas y unos detalles muy de nuestros días. Lo que más me gustaría destacar en este aspecto son el faro circular. No podía ser de otra manera tratándose de una CB, pero incorpora tecnología LED. También llama la atención el colín, con tapa en este caso. Con todo, ya me di cuenta desde el primer momento de que iba a ser el objetivo de muchas miradas.

Por ciudad, estamos ante una moto seguramente demasiado potente, pero gracias a la suavidad de su tetracilíndrico, es una delicia empuñar su acelerador a la vez que sentir la seguridad de que todo funciona como debe ser.

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Madrugón y... ¡a trabajar!

El reto comenzaba bien pronto y eran muchos los participantes que ya se encontraban en el punto de salida en Tres Cantos antes del amanecer. Ésa era la información que me hacían llegar mis compañeros mientras me disponía a salir a Robledillo de la Jara, el primer punto de control denominado ‘Motorbike Magazine’. Para llegar a esta primera parada, tuve que ‘atajar’ desde Madrid capital, unos 90 km, la mayoría por autovía y, para ser sinceros, no muy agradables, no sólo por el aburrimiento de circular por autovía de noche sumado al sueño del madrugón sino por el frío mañanero que nos obligó a salir de casa bastante abrigados. La estructura naked de la CB no ofrece ninguna protección, pero los puños calefactables sí que fueron un gran alivio.

Una vez quedó montado el stand y la decoración en la plaza de Robledillo, los participantes comenzaron a llegar a diferente ritmo. Durante varias horas, fuimos sellando el pasaporte de la prueba y entregando el mapa con el siguiente tramo a los participantes. Allí pudimos tener las primeras sensaciones y opiniones sobre este primer tramo y las sonrisas eran una constante, a pesar del frío y algún despiste temprano en el recorrido. Era el momento de tomar un café rápido y emprender la marcha sin perder mucho tiempo.

No puedo ocultar que durante todo este rato cada vez que miraba la Honda CB1000R aparcada, parecía hacerme ‘ojitos’. Ambos estábamos impacientes por continuar el recorrido junto al resto de los participantes. Ya quedaba menos.

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Nuestra propia Xtreme Challenge Madrid con la Honda CB1000R

Era ya cerca del mediodía cuando decidí abandonar a mis compañeros de la organización mientras recogían el material y esperaban aún a los más rezagados. En estos primeros metros, ya empecé a disfrutar de la ruta. Me lo tomé con calma. Por delante quedaban nada menos que cerca de 100 km hasta Jadraque, ya en la provincia de Guadalajara, y mi depósito no estaba todo lo lleno que me hubiera gustado. Además, los primeros paisajes me sorprendieron gratamente. Parece mentira que tan cerca de la capital haya estas maravillosas vistas y rincones.

Tras pasar por las localidades de Puebla de la Sierra y la Hieruela, nos adentramos en la provincia de Guadalajara y, después de pasar por Corralejo, llegamos a uno de los puntos más llamativos y espectaculares del recorrido denominado la ‘Muralla China’. Se trata de un enlace que une la Sierra Pobre de Madrid con los Pueblos Negros de Guadalajara en el puerto de la Pianola, concretamente un tramo de pista de cemento con estrías que recorre un barranco con unas vistas tremendas. Si antes la carretera no había sido muy ‘lisita’, el tramo de cemento era ya demasiado para la CB1000R, con unas suspensiones de tarado más deportivo. La solución, ir más despacito e incluso hacer una paradita para descansar y descubrir este enclave tan increíble. No llega a 3 km, pero es un lugar que te deja boquiabierto.

Dadas mis ansias de ahorro de gasolina y las condiciones de la carretera, mi elección en este tramo fue la de ir con el modo ‘RAIN’, con una respuesta del motor muy suave y dosificable. Aun así, la respuesta del cuatro cilindros me pareció sorprendente en cualquier régimen de revoluciones.

Justo antes de llegar a Jadraque, pude rellenar el depósito en Espinosa de Henares. Era el momento de tomar un descanso y realizar unas gestiones con la organización. ¡Todo iba según lo previsto!

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Alto del Rey y descanso

Ya era hora de comer, pero aún nos quedaba la tercera etapa. Dejábamos atrás el castillo de Jadraque hacia La Toba por una carretera que volvía a ser demasiado picada para la Honda CB1000R. Sí, es verdad que seguramente hay mejores opciones para hacer esta ruta, pero con ello hemos querido demostrar que con cualquier tipo de moto puedes afrontar cualquier viaje. Es una cuestión de ganas. La mayoría de los participantes montaban motos de tipo trail o turismo, pero también los hubo con otros tipos de motos más incómodas (custom, deportivas, naked…) y sus experiencias fueron divinas, según nos comentaron en diferentes momentos.

Durante el recorrido de este tramo había un desvío hacia el Alto Rey, un punto desde donde hay una panorámica espectacular. El acceso era un tanto difícil debido a la pista de tierra por la que estabas obligada a pasar para llegar al pico. Sin duda, merecía la pena el reto…

Después, seguimos la ruta por carreteras de diferente calado, pero siempre disfrutando como un enano tanto de los paisajes como de la propia experiencia de conducción de la Honda CB1000R, ahora sí en modo de conducción ‘STANDARD’ y a ratos, ‘SPORT’, con una entrega de potencia más marcada y con la que ya podíamos jugar más, sobre todo teniendo en cuenta que nuestra unidad contaba con un divertidísimo y finísimo cambio rápido (de subida y de bajada).

Y, por fin, llegó el momento de parar a comer y descansar. Fue en el camping Los Bonales, cerca de la localidad de Cantalojas. ¡Qué bien nos sentó a todos la comida y este ratito de relax!

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Compañerismo y diversión

Para ser sinceros, no íbamos muy bien de tiempo, pero decidimos hacer esta cuarta etapa que nos llevaba nada menos que hasta la localidad segoviana de Cantalejo. Eran 177 km de carreteras de todo tipo y de una belleza sin igual. Casi sin tráfico, era una auténtica pasada pasar por carreteras en bastante buen estado, con una variedad de paisajes alucinantes y unos pueblos que parecían sacados de cuento, una sensación que pude tener por ejemplo al pasar por Majaelrayo.

Este tramo fue seguramente uno de los más divertidos. Además, me encontré con un par de participantes, en una KTM 1090 Adventure y en una Yamaha XSR900 preparada hasta los dientes. Los tres íbamos al mismo ritmo y enlazábamos las curvas con gran diversión. También hay que reconocer que nos ayudamos para saber cuál era la ruta correcta según lo que nos indicaba el mapa, otro de los puntos más atractivos de este reto. La Honda CB1000R me pareció soberbia. Las sensaciones son de moto deportiva, pero la manejabilidad y la ergonomía son mucho más cómodas de lo que puedes esperar. La curva de potencia (en todos los modos de motor) son más que suficientes para sentir que no pierdes eficacia en ninguna marcha por muy revirada que sea la carretera, algo loable en un motor de cuatro cilindros.

Uno de los ejemplos de compañerismo lo viví justo antes de llegar a Riaza. A un lado de la carretera estaba un participante, el único que lo hizo a bordo de un bellísimo sidecar. Había calculado mal y se quedó sin gasolina, pero otro participante ya estaba ayudándole y pidiendo ayuda a través de la app de Gas Biker. ¡Qué gran gesto!

Al llegar a Sepúlveda, decidí despedirme de mis compañeros para hacer la variante por Castrillo de Sepúlveda y hacer una breve parada en un mirador de las Hoces del Río Duratón. ¡Qué maravilla! Un auténtico enclave que no te debes perder. La parada fue breve (más de lo que me habría gustado), pero el atardecer otoñal ya nos anunciaba que íbamos un poco contra el reloj…

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La guinda de la Xtreme Challenge Madrid 2018

En Cantalejo tuve que tomar la decisión de hacer la ruta sugerida o acortar por lo más rápido. A estas alturas, lo tuve claro: ¡Quería completar mi primera Xtreme Challenge! Antes de salir de la localidad, llené mi depósito de gasolina y coincidí con un grupo bastante numeroso de participantes al que me uní. Si ya el recorrido me había alucinado, la guinda fue sin duda hacer parte de este tramo ya por la noche. Antes de volver a entrar en la Comunidad de Madrid, empezamos a aumentar la altitud por el puerto de Navafría encarando la subida a la Sierra de Madrid. Los altos árboles nos adelantaron la oscuridad de la noche antes de encarar la bajada a Lozoya y Rascafría en un divertidísimo recorrido que nos volvió a regalar curvas y curvas por el puerto de la Morcuera, ahora ya sí, en plena noche cerrada.

Después, todos nos empezamos a relajar, pues ya buscábamos el corto trozo de autovía entre Colmenar y Tres Cantos, (¡el único de todo el recorrido!). ¡Lo conseguimos! La alegría era patente en todos los participantes que íbamos llegando. En mi caso, eran las 21:20h y en el cuentakilómetros de mi Honda CB1000R se había registrado el recorrido completo desde que había salido por la mañana: ¡600,00 km! Un buen número redondo para recordar esta Xtreme Challenge Madrid 2018.

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