Una aficionada malasia les entregó un guante que perdió en su última carrera

Los padres de Marco Simoncelli recibieron un inesperado regalo al aterrizar en Sepang. Una aficionada malasia les dio uno de los guantes que su hijo perdió en el accidente en el que perdió la vida seis años antes.



La visita del Mundial de MotoGP a Malasia suponía el retorno de Paolo Simoncelli al trazado en el que su hijo perdió la vida seis años antes. El padre de Marco Simoncelli está de vuelta este año en el paddock del Campeonato del Mundo como mánager del SIC58 Squadra Corse, equipo que lleva el nombre de su vástago y que ha hecho que el #58 siga muy presente en el Mundial.

El jueves del GP de Malasia se celebró la habitual peregrinación del paddock de MotoGP a la curva 11 del circuito de Sepang, punto fatídico en el que ‘SuperSic’ sufrió el accidente que acabó con su vida en la carrera de MotoGP de 2011, un viraje presidido por una placa en honor al piloto italiano. Todos los años, una comitiva del campeonato entre pilotos y diferentes componentes del paddock acuden allí a depositar ramos de flores y a honrar la memoria del piloto de Coriano.

En ese homenaje anual estuvo por primera vez un agradecido y emocionado Paolo Simoncelli, que saludó uno por uno a todos aquellos allí, como era el caso de Valentino Rossi, Marc Márquez o Dani Pedrosa, entre otros. Pero además de ese emotivo acto, Paolo y Rossella -madre de Marco-, ya habían recibido antes de llegar al circuito un precioso regalo.

Una chica malasia les recibió en el aeropuerto para entregarles el guante izquierdo que su hijo perdió el accidente de Sepang. Lo narra el propio Paolo en su blog en la web oficial de su equipo: «Tímidamente se acercó una chica. Contó una historia de cómo hizo para comprar un guante de Marco a un comisario de carrera, un guante usado por él. Muchos chicos nos han contado las historias más inverosímiles de cómo consiguen las reliquias de sus ídolos. Sólo me preguntaba que por qué un guante; generalmente, los venden en parejas. Luego sacó un guante izquierdo, tenía la mano grande, lo reconocimos de inmediato. Le abrazo. Ella lo deja, yo miro justo lo que faltaba. El derecho está ya en casa. Un abrazo entre desconocidos, yo no hablo bien su idioma pero creo haberle transmitido nuestro reconocimiento por su precioso gesto. Imagino las miles de aventuras de este guante. Han pasado seis años. Hemos vuelto a Malasia y nos han entregado el guante que Marco perdió justo ese día, en su última carrera… y luego dicen que no es el destino. Un gesto peculiar, absurdo y maravilloso, tanto como estar aquí de nuevo con el equipo que lleva su nombre». Un detalle precioso en el fin de semana del regreso a Sepang, un recuerdo de Marco Simoncelli que volvió a casa junto a sus padres.