Gerard Farrés hace balance de su podio en el Dakar 2017

El flamante tercer clasificado del Dakar 2017, Gerard Farrés, analiza cómo ha sido para él esta edición, la décima en la que participa y en la que ha subido por primera vez al podio.



Gerard Farrés celebró el pasado domingo en Buenos Aires un premio más que merecido. El otrora mochilero de Marc Coma o “Chaleco” López encontró en una estructura privada como la de Himoinsa un resquicio para poder exprimir al máximo todo su potencial.

Pese a tratarse de un equipo privado, el respaldo de KTM y la familia que forma el Himoinsa han sido claves para que Gerard consiguiera entrar en el podio en su décima participación en el rally más duro del mundo. Las lágrimas de emoción del manresano al llegar a Buenos Aires eran el fiel reflejo de lo que había logrado y hablaban por sí solas.

A sus 37 años, Farrés alcanzó el mejor resultado de su carrera tras un Dakar bastante completo y prácticamente sin errores, algo que ha sido fundamental para estar siempre asentado en las primeras plazas y aprovechar su oportunidad para subir al podio. «Lo más importante es que tras la primera semana estábamos quintos, lo que nos daba opciones de poder hacer algo grande. No obstante, en la segunda semana siempre corrimos el riesgo de que las cosas dieran un vuelco inesperado. El salto podía ser hacia adelante o hacia atrás con muy poca diferencia. Así que la regularidad ha sido la principal clave de este resultado. Eso y el gran trabajo en equipo que han hecho todos mis compañeros en todo el rally pero, especialmente, durante las últimas tres o cuatro etapas», destaca el propio Gerard, que estuvo muy bien arropado por su equipo durante todo el rally.

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«Cuando subes al podio empiezas a pensar en lo que ha costado llegar aquí, en todo lo que he peleado personalmente y en los esfuerzos que ha tenido que hacer mi familia. Entonces te sientes realmente feliz»

Esta edición se presentaba como la más dura desde que se disputa en Sudamérica, un argumento para que los más experimentados y los ‘cracks’ de la navegación dieran un paso al frente, todo ello a pesar de que no se han podido disputar todas las etapas por culpa de la meteología. Farrés, un piloto que reunía las condiciones mencionadas anteriormente, gestionó el Dakar 2017 de forma perfecta: «Lo ideal era encontrar el punto medio entre dar mucho gas y no arriesgar más de lo necesario. Aquí lo importante es competir bien y eso quiere decir hacer las cosas bien, no correr a lo loco y, sobre todo, pensar solo en un día. En que cada día corres una carrera y esa es la única que te debe preocupar. Ahí hemos encontrado una gran motivación, porque cada día era una pequeña gran recompensa que te permitía afrontar la siguiente etapa con más optimismo que presión», expone.

La suerte es otro componente que, en mayor o menor medida, juega siempre su papel en una carrera como el Dakar. En esta ocasión han sido varios los pilotos a los que les ha sido esquiva, como el caso de Toby Price o Pablo Quintanilla, quienes sufrieron sendas caídas que les alejaron de la competición. Farrés no tuvo problemas en ese aspecto, aunque siempre queda alguna secuela: «En este sentido también hemos tenido suerte y hemos hecho las cosas bien. Porque he caído muy poco, creo que solo un par de veces y a una velocidad muy lenta, lo que demuestra que hemos competido realmente bien, sin pasar nuestras posibilidades pero peleando con los mejores. Lo único que tengo ahora es una pequeña infección en la mano derecha por un pinchazo con alguna planta o algo que tuve en la última etapa. Se me ha hinchado bastante la mano pero la tengo bien».

La emoción por subir al podio por primera vez siempre es un momento único, algo que “Farreti” describe así: «Sobre todo te llena una gran alegría por haber terminado la carrera y estar acompañado de tu equipo después de tanto trabajo de todo el equipo. Después empiezas a pensar en lo que ha costado llegar aquí, en todo lo que he peleado personalmente y en los esfuerzos que ha tenido que hacer mi familia. Entonces te sientes realmente feliz. Es una sensación muy especial».

Por último, tiene claro que es el momento de desconectar después de pasar la dureza del Dakar, aunque asume que no tardará en empezar a pensar ya en el de 2018: «Como mínimo voy a intentar no tenerlo en la cabeza durante las próximas dos semanas. Será difícil porque a todos nos tira esto tanto que no puedes parar de pensar en ello, pero es necesario hacerlo. Esta carrera te hace pasarlo tan mal y sufres tanto que necesitas tener unos días en los que desconectar, despejar la mente y descansar el cuerpo».