Smith fue el primero en usar los de carbono, Márquez el primero en apostar claramente por ellos

Según Brembo, suministrador de los discos de freno de MotoGP, 13 de los 15 primeros clasificados en Motegi usaron los discos de carbono en condiciones de lluvia, dejando a un lado los de acero, habitualmente utilizados en estas condiciones. Todos han seguido los pasos de Márquez, el único que los montó en Misano.



Hasta hace muy poco tiempo, la utilización de los discos de freno en MotoGP tenía dos vertientes bien diferenciadas: discos de carbono para carreras de seco y discos de acero para las carreras en lluvia. Pero como pasa siempre en la categoría reina, todo va evolucionando, hasta tal punto que los de carbono están a punto de monopolizar la parrilla cuando el asfalto está mojado.

El motivo principal por el que no se usaban los de carbono es que necesitan una temperatura muy alta para tener un funcionamiento óptimo, un requisito que es difícil de obtener en lluvia. De hecho, desde Brembo aseguran que para alcanzar un buen coeficiente de fricción, han de alcanzar al menos los 250ºC de temperatura, una cifra que hasta hace poco resultaba una quimera en estas condiciones.

Pero todo ha cambiado en los últimos años, lo que ha propiciado que los discos de carbono también ganen hueco cuando aparece la lluvia, y todo tiene sus razones: «El aumento de la potencia de las motos, el perfeccionamiento de los neumáticos y la evolución de carbono han cambiado el escenario: por un lado, aumenta el esfuerzo que se exige a los frenos de las motos de MotoGP (también en mojado); por otro, permiten alcanzar más rápidamente el intervalo de temperatura necesario», indican desde la marca italiana.

Hasta 2015, nadie se atrevió a utilizar los discos de freno de carbono en lluvia. El pionero fue Bradley Smith, que lo hizo en Misano en una carrera con un doble flag to flag. Cuando se puso a llover, todos entraron a cambiar de moto y se subieron a la segunda, configurada para lluvia. En el caso del británico, la suya tenía una novedad: montaba discos de freno de carbono. Acabó segundo, logrando su segundo podio en MotoGP.

Pero el que realmente le dio continuidad a esta idea fue Marc Márquez, el que realmente apostó por estos discos de freno a partir del GP de Malasia del año pasado. El resultado, pese a sufrir una caída y acabar 11º, debió ser bueno, porque desde entonces no ha abandonado esta apuesta. Cabe añadir que los discos están cubiertos por unas tapas que facilitan que la temperatura se mantenga.

La clave llegó en la carrera de Misano de esta temporada, la primera celebrada en condiciones de lluvia. Márquez fue el único de los favoritos que montó frenos de carbono y el resultado ya lo sabéis: ganó la carrera por delante de Petrucci y Dovizioso. Fue la primera victoria de la historia con estos discos de freno en una carrera en lluvia.

Motegi: todo al carbono


Como ya sucedió con el famoso salto de la rana en carreras flag to flag, Márquez ha acabado marcando tendencia. Tanto es así que en la siguiente carrera en lluvia, en Motegi, el porcentaje de pilotos que usaron esta alternativa creció exponencialmente. Tuvieron todo el fin de semana para probarlo y rodar en esas condiciones, aclimatándose al pilotaje en lluvia con discos de carbono. ¿En qué ha de variar el pilotaje para que los frenos entren en la temperatura óptima en lluvia?: «Para solucionar este problema temporal, el piloto tiene que adelantar el uso de los frenos, pinzando unos metros antes de lo normal para aumentar la temperatura. Sin embargo, una vez superados los 250 grados, el coeficiente de fricción se estabiliza», apuntan desde la multinacional italiana.

El comportamiento es muy diferente al del acero y, al fin y al cabo, aporta unas ventajas importantes: «Con los discos de carbono, cuando termina la frenada la rueda se libera de inmediato, lo que supone a una ventaja en términos de conducción», destacan desde Brembo. El carbono reduce las masas no suspendidas, lo que también tiene influencia en el comportamiento de las suspensiones, ya que el neumático tiene mejor agarre en el asfalto. «El acero, por el contrario, sufre con las altas temperaturas y al final de la carrera existe el riesgo de holgura de la maneta del freno, que puede llegar incluso a tocar el manillar».

Se ve que el triunfo de Márquez en Misano consiguió convencer a la mayoría de pilotos, y según los datos ofrecidos, 13 de los 15 primeros clasificados en Japón los usaron y en total los montaron 19 de los 24 pilotos. Pese a que llovía, el fantástico agarre que ofrecía el asfalto de Motegi propició que los tiempos fueran muy rápidos, y quizá el factor de los frenos también tuvo una influencia capital. La primera carrera en la que la mayoría se decidieron a utilizarlo fue, precisamente, en el circuito del Mundial más exigente con los frenos.

En Sepang, más de lo mismo, y es que parece que esta elección ya ha cuajado completamente. Smith se atrevió, Márquez apostó y ahora casi todos lo llevan. El carbono se ha impuesto en MotoGP en cualquier condición. Parece que la época de los discos de freno de acero ha llegado a su fin.