Fausto Gresini y el romanticismo por las carreras

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Homenaje a Fausto Gresini

Fausto Gresini ha fallecido a los 60 años tras dos meses de lucha contra el Covid-19. El expiloto y mánager italiano deja un legado inolvidable, con dos títulos como piloto y otros tres como propietario del Gresini Racing, el equipo que fundó en 1997 y que este año cumplirá su 25ª temporada en el Mundial.


«Llegó un punto de mi carrera en el que tuve que elegir si quería seguir siendo un piloto viejo o un mánager joven». Así describía Fausto Gresini el punto de inflexión en su vida que le llevó a colgar el casco y a iniciar una nueva etapa como propietario de su equipo. Aquella reflexión fue el germen del Gresini Racing.

Si ya de por sí es difícil tener una envidiable trayectoria como piloto, es aún más complicado que el camino como Team Manager sea todavía más exitoso. Pero se podría decir que en el caso de Fausto Gresini fue así.

Antes de dar ese paso, construyó una bonita historia en los circuitos. En aquella época en la que aún había especialistas por categorías que no veían el 125cc o el 250cc como el trampolín a la clase reina, sino como su propio campo de batalla, Fausto Gresini forjó su propia leyenda completando 12 temporadas en 125cc. En la tercera, en 1985, ya era Campeón del Mundo. El año anterior llegó a Garelli y acabó la temporada cubriendo las espaldas a un compañero legendario: Ángel Nieto, quien logró su título 12+1 antes de dar el relevo a Fausto como estandarte de la marca italiana.

Gresini no sólo logró aquel título de 1985, también se lo llevó en 1987 tras arrasar: ganó 10 de las 11 carreras de esa temporada. Por si fuera poco, fue subcampeón del “octavo de litro” en 1986 con Garelli, y en 1991 y 1992 con Honda, años en los que sólo pudieron con él sendos compatriotas: Luca Cadalora, Loris Capirossi y Alessandro Gramigni, respectivamente.

Gresini, junto a Ángel Nieto y August Auinger en el podio del GP de las Naciones de 1986. (Foto: MotoGP)

En los dos siguientes cursos su rendimiento bajó, lo que le llevó a aparcar la competición para siempre. A sus 33 años, en su cabeza ya era un 'viejo piloto', pero empezaba a vislumbrarse un 'joven mánager'.

La era de los románticos y sus equipos privados


La época de finales de los ‘80 y primeros años de los ‘90 fue, posiblemente, el germen del paddock que conocemos hoy en día. Pilotos muy destacados que estaban en activo o acababan de retirarse no sólo demostraron su talento en pista, sino que también tuvieron la inteligencia y la amplitud de miras suficiente para pasar a gestionar su propio equipo.

Fueron los casos de Sito Pons, Jorge Martínez “Aspar”, Lucio Cecchinello o el propio Fausto Gresini, entre otros (Kenny Roberts fue otro ejemplo). Los tres primeros llegaron incluso a crear sus propios equipos y a competir en ellos al mismo tiempo en sus últimos años en activo, mientras que Gresini lo fundó tres años después de su retirada.

A día de hoy, más de dos décadas después, el Pons Racing, el Aspar Team, el LCR Team y el Gresini Racing son auténticas instituciones en el paddock del Mundial de MotoGP y siguen sumando éxitos de forma incesante.

Fausto Gresini y Lucio Cecchinello, dos románticos de las carreras. (Foto: LCR Honda)

Dichos equipos fueron formados en una época en la que los patrocinios eran más boyantes y en la que se manejaban unas sumas de dinero más sustanciales que en la actualidad: tabaqueras y empresas de telecomunicaciones eran los principales sponsors y fuentes de financiación de dichos equipos.

Sea como fuere, para todos ellos han pasado más de 20 años y aún siguen plenamente en la brecha. Pese a la crisis económica mundial de hace algo más de una década, supieron hacer encaje de bolillos para mantenerse en el Mundial como estructuras de referencia. Todo ello, unido a la ayuda que Dorna ofrece a los equipos privados para que logren cuadrar sus presupuestos, les mantienen sujetando los cimientos del paddock. Son parte imprescindible de este campeonato.

El legado de Fausto Gresini


Dos veces Campeón del Mundo, otras tres veces subcampeón, 21 victorias y un total de 47 podios. Con esos números cerró Fausto Gresini su etapa como piloto en 1994 y en 1997 se decidió a abrir su propio box. Nacía el Gresini Racing.

Fausto nunca pasó de 125cc como piloto, pero una vez metido en el papel de mánager, saltó directamente a la cilindrada de 500cc. Su equipo nació con un proyecto en el “medio litro” con Álex Barros como piloto, a los mandos de una NSR500V bicilíndrica con la que el icónico piloto brasileño logró un podio en 1997 y dos en 1998, esta vez ya con la NSR500 de cuatro cilindros.

El Gresini Racing decidió bajar un escalón para asentarse en 250cc, primero con Loris Capirossi en 1999 (sí, el mismo que le arrebató el título del ‘91 a Gresini), y a partir del año 2000 con un piloto sumamente especial: Daijiro Kato.

El japonés sólo había tenido la oportunidad de brillar corriendo como wild-card en varias carreras hasta que Gresini y Honda le dieron la posibilidad de entrar de lleno en el Mundial. En su debut ganó cuatro carreras y peleó el título hasta la última, acabando tercero.

Pero lo que ocurrió en 2001 aún es historia del campeonato: Kato arrasó, logró 11 victorias y estableció un nuevo récord de triunfos en una misma temporada en la categoría intermedia. 20 años después, nadie ha conseguido batirlo. Aquel fue el primer título mundial del Gresini Racing.

Kato y Gresini celebran junto al equipo el título de 2001 en 250cc, logrado en Malasia. (Foto: Honda)

El equipo no dejó de crecer y en 2002 desembarcó en la nueva era de MotoGP con Kato, además de permanecer en 250cc. El piloto nipón era la gran esperanza y logró sus primeros podios en la categoría reina, a pesar de correr al inicio de temporada con una 500cc.

Las esperanzas con Kato estaban puestas en el año 2003, pero nada más arrancar aquel curso se produjo la primera gran tragedia del equipo. El piloto nipón falleció tras un fatal accidente en la primera carrera de Suzuka e incluso el Gresini Racing estuvo a punto de dejar de correr aquella temporada, como nos reconoció en una entrevista Sete Gibernau.

Sin embargo, siguieron adelante con Sete y lograron dos subcampeonatos seguidos en MotoGP tras pelear de tú a tú con el mismísimo Valentino Rossi. A pesar de ser un equipo privado, eran una auténtica referencia. En 2005 sumaron otro subcampeonato y otras dos victorias más en MotoGP, esta vez con Marco Melandri, quien también logró tres triunfos en 2006.

Además de los pilotos mencionados, Toni Elías fue otra pieza clave del Gresini Racing: primero en MotoGP (a mencionar la victoria en Estoril 2006) y sobre todo en Moto2. En el 2010, el primer año de historia de la categoría, lograron el título mundial con el piloto manresano. Segunda corona para el Gresini Racing: el equipo empataba a títulos con el propietario.

Gresini, con Elías en el podio de Brno 2010. Ese año fueron campeones de Moto2. (Foto: MotoGP)

En ese mismo año había llegado a la estructura de MotoGP otra gran esperanza para el Gresini Racing: Marco Simoncelli. Tras un debut quizá algo discreto, ‘SuperSic’ se convirtió en uno de los grandes protagonistas del campeonato en 2011. Era el gran estandarte de los equipos privados e incluso sumó dos podios. Con algunos episodios polémicos de por medio pero con un gran talento, Simoncelli iba en clara progresión hasta que el 23 de octubre de 2011 falleció en Sepang tras otro fatal accidente. El motociclismo estaba siendo realmente cruel con Fausto Gresini, que volvía a perder a uno de los suyos.

Desde el 2012, el Team Gresini ha estado siempre de forma simultánea en las tres categorías, y desde 2019 también en MotoE. Desde el 2002 hasta el 2014 fueron ininterrumpidamente uno de los equipos satélite de Honda en MotoGP. Por allí pasó durante cinco temporadas (dos en Aprilia) otro Campeón del Mundo como Álvaro Bautista; allí se empezó a forjar la trayectoria mundialista de Enea Bastianini, vigente campeón de Moto2 (lo logró con Itraltrans) y allí se coronó como Campeón del Mundo otro piloto llamado a hacer grandes cosas: Jorge Martín, que se hizo con el Mundial de Moto3 en 2018. Era el tercer título del Gresini Racing, de manera que el equipo superaba al propietario. Por si esto fuera poco, en 2019 también estrenaron el palmarés de la Copa del Mundo de MotoE con Matteo Ferrari.

Gresini festeja con Jorge Martín el título de Moto3 en 2018, certificado en Malasia. (Foto: MotoGP)

De cara a 2021, la que será su 25ª temporada en el campeonato, el Gresini Racing volverá a estar en Moto3 con Jeremy Alcoba y Gabri Rodrigo, en Moto2 con Niccolò Bulega y Fabio Di Giannantonio, en MotoGP prestando apoyo a Aprilia con Aleix Espargaró y Lorenzo Savadori, y en MotoE con Matteo Ferrari y Andrea Mantovani.

Pero no estará él, el ‘capo’ Fausto, el expiloto que hace 24 años creó un equipo o, más bien, una familia que ahora tiene más de 40 trabajadores y una fantástica sede en la localidad italiana de Faenza. Tres títulos mundiales, otro de MotoE y un total de 56 victorias (11 en Moto3, 18 en 250cc, 11 en Moto2, 12 en MotoGP y 4 en MotoE) son los números del legado dejado por Fausto y recogido por el Gresini Racing.

El reencuentro con sus ‘ojitos derechos’; ciao, Fausto


A lo largo de todos estos años han sido muchos los pilotos que han pasado por su equipo, pero posiblemente Fausto Gresini llegó a sentir predilección por Daijiro Kato y Marco Simoncelli. Tenía razones de sobra para ello.

Kato llegó al equipo en el año 2000 y fue un auténtico torbellino. En su segunda temporada le dio al Gresini Racing el primer título de su historia, el equipo regresó con él a la categoría reina en 2002 y estaba llamado a ser el piloto que pelearía de tú a tú con Valentino Rossi. La muerte del piloto japonés fue una tragedia total, un golpe muy duro para un Fausto Gresini que tenía a Kato como un ‘ojito derecho’ y un posible contendiente a llevar a su equipo a lo más alto de MotoGP. Gibernau y Melandri recogieron ese testigo en los años posteriores y, aunque no lograron el título, entre los dos dotaron de 13 victorias, tres subcampeonatos y muchos grandes momentos al equipo.

Tras varios años sin pena ni gloria en MotoGP, Marco Simoncelli volvió a encender esa llama. Gresini le fichó en 2010 tras ser Campeón del Mundo de 250cc en 2008 y subcampeón en 2009. El primer año fue de adaptación, pero en el segundo ‘SuperSic’ eclosionó. Pululó durante toda la temporada en puestos de cabeza, subió al podio en Brno y en Phillip Island, y se posicionó como un piloto a tener muy en cuenta de cara a 2012, sobre todo por la llegada de las motos de 1000cc, mucho más acordes a la envergadura del espigado piloto italiano. Sin embargo, aquel accidente en Sepang acabó con su vida y volvió a inundar de lágrimas de dolor el rostro de Fausto Gresini. La tragedia se volvía a cebar con su equipo y le dejaba sin su otro ‘ojito derecho’.

Fausto Gresini, con Marco Simoncelli. (Foto: Honda)

Ahora es Fausto el que se va por otra maldita tragedia llamada coronavirus, contra la que ha luchado durante dos largos meses. Se marcha a los 60 años recién cumplidos, dejando un legado eterno en el motociclismo. Él fue dos veces Campeón del Mundo como piloto y tres como mánager. Y como jefe de equipo, casualmente certificó sus tres títulos en Sepang. Sí, donde también ganó el suyo Marco Simoncelli en 2008. Y sí, donde lamentablemente también perdió la vida el piloto italiano.

Allí, Toni Elías en 2010 y Jorge Martín en 2018 brindaron a ambos el mejor homenaje posible. A veces el destino traza hilos caprichosos y difíciles de comprender; unos hilos que a buen seguro llevarán a Gresini a reencontrarse con sus ‘ojitos derechos’. El motociclismo pierde a un auténtico romántico de las carreras. Ciao, Fausto. Descansa en paz, campeón.