«No podía ni ir con el gas a tope en la recta», relata Quartararo, que pasó de 1º a 13º

El síndrome compartimental en el antebrazo derecho ha apeado de la primera posición a Fabio Quartararo cuando lideraba la carrera con una clara ventaja e iba rumbo a la victoria. El francés ha sufrido bastante físicamente y ha acabado la carrera en 13ª posición, prácticamente sin fuerza en su brazo derecho. Valorará opciones sobre si tiene que volver a pasar por el quirófano para un brazo del que ya se operó en 2019.


Fabio Quartararo llegaba pletórico a Jerez tras haber ganado las dos carreras anteriores, las cuales le habían situado en el liderato del Mundial de MotoGP. El francés se estaba postulando como el hombre a batir en MotoGP y en Jerez iba camino de dar otro golpe encima de la mesa. Salía desde la pole y tenía mejor ritmo que nadie, algo que demostró prácticamente desde el primer momento.

Después de perder tres posiciones en la salida, a Quartararo sólo le ha costado cuatro vueltas recuperarlas y ponerse en cabeza, para a partir de ahí imponer un ritmo que nadie podía seguir. El piloto de Yamaha ha comandado 15 vueltas y su diferencia respecto a Miller era cada vez mayor, pero cuando ya contaba con 1.6 segundos de renta su antebrazo ha dicho basta.

De una vuelta a la siguiente, Quartararo ha pasado de rodar en 1:38.0 a hacerlo un segundo más lento, lo que ha propiciado que en sólo dos vueltas Miller le diese caza y le adelantase sin problemas. A partir de ahí, el ritmo del francés era cada vez peor y ha acabado siendo engullido por el grupo, bajando finalmente hasta la 13ª posición.

Al cruzar la meta, Quartararo rompió a llorar de rabia, ya que de no ser por estos problemas físicos, tenía la victoria en sus manos y podría haber ampliado holgadamente su ventaja al frente del Mundial. Minutos después ponía rumbo a la Clínica Mobile, de la que salía con hielo en el antebrazo, lo que demostraba que ese era el problema que le había hecho perder el ritmo.

Una hora y media después de la carrera, Quartararo comparecía ante los medios a través de Zoom para explicar lo ocurrido y aún se le notaba visiblemente desilusionado y bloqueado:

Sobre lo que ha pasado: «Es fácil explicarlo: he tenido un gran problema con el brazo. Estoy muy triste, porque iba muy cómodo rodando en la cabeza, había podido adelantar bien y me sentía muy bien con mi ritmo. Creo que mi ritmo este fin de semana era fantástico y sólo ha sido una cuestión de una fuerza anormal en el brazo. Estoy muy decepcionado con esto. Me quedo con el ritmo que tenía y con que he peleado hasta el final aunque sólo fuese para sumar tres puntos».

No sabe por qué se le reproducen los problemas en el brazo derecho, ya que se operó en 2019 de eso mismo: «No puedo contestar esta pregunta porque mi cerebro ahora no va, no puedo pensar demasiado. Mi manager y mi mejor amigo están tratando de buscar la mejor opción, pero por ahora no tengo ni idea».

Un problema muy poco habitual para él después de la operación, que sólo tuvo en Portimao 2020, pero no este año en ese mismo trazado. Ha sacado fuerzas de donde no quedaban para sumar puntos: «Portimao el año pasado fue muy mal, pero este año fue perfecto. Todos los años que he corrido aquí en Jerez había ido bien y el año pasado no fue problema. Pero hoy después de ponerme líder y cuando tenía como un segundo de ventaja, he empezado a notar el problema. Aún he podido luchar seis vueltas contra esto hasta que ha sido imposible y para mí era incluso peligroso. No quería parar porque sabía que por lo menos podría coger dos o tres puntos que podían ser muy importantes para el campeonato».

Un fin de semana perfecto... hasta el problema del brazo: «Positivo ha sido todo, aparte del problema. He sido muy rápido, he estado tranquilo cuando era cuarto detrás de las dos Ducati y de Morbidelli y sabía que era el más rápido hoy. He empezado la carrera y no sentía ese estrés porque tenía mucha confianza. Cuando me he puesto cuarto pensaba en ir adelantando en la última curva y lo hacía. He tirado y me he ido. Todo en este fin de semana ha sido positivo, pero de mitad de carrera al final he tenido el problema en el brazo».

Por ahora, valorando opciones sobre si volver operarse o no, y bloqueado con la situación: «No sé bien qué vamos a hacer, pero algo haremos, porque mi brazo no está bien. Como dije antes, Portugal fue un desastre el año pasado pero este año fue perfecto. Nunca he tenido problemas, pero este año sí y no lo entiendo. Hay demasiadas opciones y hay bastante gente diciéndome las posibilidades que hay, pero ahora mismo estoy perdido».

No sabe si rodará mañana en el test: «Aún tenemos que pensar qué hacer mañana. Lo que quiero ahora es descansar la mente y no quiero pensar demasiado rápido para no tomar una decisión incorrecta».

Desconoce a qué se deben los problemas, si es por pilotaje, por el modo de entrenar...: «No lo sé. 2020 fue perfecto, con cero problemas, no sentí ni el más mínimo dolor. Este año ha sido todo lo contrario, tenía que frenar con cuatro dedos cuando normalmente lo hago con uno. No podía ir con el gas a tope en la recta, excepto en la última vuelta cuando intentaba sumar esos tres puntos que quizá me ayuden al final de temporada. No tengo explicación. Yo entreno igual y me siento incluso mejor con la moto».

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