Tardó en explotar, pero lo ha hecho justo a tiempo

Del "¿Qué estoy haciendo aquí?" de Argentina en Moto2 2018 al liderato de MotoGP tras ganar las dos primeras carreras de 2020. La trayectoria de Fabio Quartararo tuvo claros tintes de chasco, pero ahora se encuentra en el punto que muchos esperábamos antes de que llegase al Mundial.


Durante los años en los que cubrí in situ el FIM CEV Repsol, he visto crecer (físicamente y profesionalmente) a muchos de los pilotos que ahora se reparten los titulares que generan las tres categorías del Campeonato del Mundo: Albert Arenas, Luca Marini, Arón Canet, Joan Mir, Marcos Ramírez, Lorenzo Dalla Porta, Jaume Masià, Raúl Fernández, Jorge Navarro, Tony Arbolino, Jeremy Alcoba... y muchos, muchos más. Algunos de ellos ya han sido Campeones del Mundo, otros pelean por ello, otros empiezan a despuntar y algunos están incluso en MotoGP. Pero de toda esa terna que pude presenciar de primera mano, ninguno había acaparado nunca tantos titulares antes de desembarcar en el Mundial como Fabio Quartararo.

La eclosión del piloto francés llegó a finales de 2013, cuando diversos cambios en su equipo (entre ellos, la llegada de Christian Lundberg) hicieron que en las últimas carreras del año un jovencísimo Fabio 'volase' en Valencia con un doblete y en Jerez con otra victoria incontestable. Aquellos tres triunfos consecutivos, unidos a un par de carambolas como una avería de Alejandro Medina y una caída de María Herrera, le dieron a Quartararo el título del CEV (aún no tenía las siglas de FIM) cuando sólo tenía 14 años.

Ese día posó en la foto de los campeones muy cerca de Marc Márquez, que estaba de visita por el paddock de Jerez dos semanas después de haber logrado su primer título de MotoGP. Cuando el de Cervera pasó por el box del equipo de Quartararo, al galo se le iluminaron los ojos. Quién iba a decir que la foto (la que ilustra el artículo) tendría tanto significado siete años después.

Para 2014 firmó por Monlau Competición y arrasó: ganó 9 de las 11 carreras y acabó segundo en las otras dos. Una se la ganó María Herrera y la otra, Jorge Navarro. Nunca nadie había tenido tantísima superioridad en la gran antesala al Mundial ni había despertado tantísima expectación antes de llegar. Tanto fue así, que como sólo tenía 15 años cuando iba a empezar el campeonato y la edad mínima es de 16, Dorna se sacó de la manga lo que se conoció como 'la Ley Quartararo': a partir de ese momento, el campeón del FIM CEV (Mundial Júnior de Moto3) podía subir al Mundial sin haber cumplido aún los 16 años. Se le esperaba con los brazos abiertos. Y sí, ya en aquel entonces se le veía como "el nuevo Márquez". Ahora toca matizarlo, pues más bien se dibuja como el "Anti-Márquez".

 

Una bajada inesperada y vertiginosa hasta tocar fondo


El desembarco mundialista de Fabio Quartararo, a quien apodamos en aquella época como "El Principito" en nuestra revista, se anunció a bombo y platillo. El piloto francés llegaba además de la mano del Estrella Galicia 0,0, uno de los equipos más potentes en la categoría de Moto3, con el que Fabio había machacado el año anterior en el FIM CEV y con el que Álex Márquez había sido campeón de la categoría pequeña.

En la primera carrera, 'El Diablo' de 15 años peleó en el grupo de cabeza y llegó al final con opciones de victoria, en la segunda logró su primer podio en Austin (2º) y en la cuarta, en Jerez, logró la pole e intentó ganar hasta la última curva, en la que casi se fue al suelo. Estaba cumpliendo las expectativas, pero a partir de entonces se diluyó como un azucarillo. Sólo hizo un podio más, en Assen, y no volvió a despuntar. De hecho, antes de acabar la temporada ya había firmado por el Leopard Racing para 2016.

Adelantamiento de Fabio Quartararo - Jerez 2015 - © David Clares

Se fue de un equipo de referencia en Moto3 a otro. Leopard había ganado el título en 2015, pero para el año siguiente cambiaron de Honda a KTM. Quartararo no hizo ni un podio en toda la temporada, fue 13º del Mundial y se vio claramente superado por uno de sus compañeros de equipo, Joan Mir, que acababa de llegar al Mundial tirando la puerta abajo. La carrera deportiva del francés empezó a descontrolarse. Rompió filas también con el que era su mánager desde pequeño, Eduardo Martín, que fue su 'padrino' desde que empezó a competir en copas de promoción en España.

Quartararo subió a Moto2 en 2017 con otro de los equipos punteros de la categoría, el de Sito Pons. El salto llegó sin haber demostrado su potencial en Moto3, con sólo 17 años y estando aún muy verde. Un sexto puesto en Misano fue su mejor resultado en otra temporada que acabó 13º en la general. Quizá suene duro decirlo, pero apenas nadie (al menos en el ámbito de los aficionados) se acordaba ya de ese 'tal' Fabio Quartararo que prometía tantísimo.

Acabó recalando en Speed Up de cara a 2018 (cuarto equipo en cuatro temporadas), el año de su verdadero punto de inflexión. Y no es que las cosas empezaran bien, precisamente. Terminó fuera de los puntos en las dos primeras carreras y en Argentina llegó a tocar fondo. Partía desde la 28ª posición de parrilla y las dudas eran más que evidentes. Ahora, que es líder del Mundial de MotoGP, lo recuerda así: «La peor sensación fue en 2018 en Argentina, ya que en la clasificación era el 28º y pensé: "¿Qué estoy yo haciendo aquí?". Habíamos llegado muy lejos, pero no sabía dónde estaba y a partir de ese momento cambié de forma de pensar».

Un psicólogo deportivo fue clave en el renacer de 'El Diablo': «Empecé a ir a un psicólogo y comenzó a cambiar todo. En Jerez, Le Mans... Hasta que llegó Barcelona, donde conseguí mi primera victoria. Ese momento fue muy importante para mí, porque fue el punto más bajo pero me hizo aprender cosas sobre el futuro. Obviamente que en ese momento estaba preocupado, pero estuvo muy bien sentir este bajón para saltar desde ahí, superarlo y llegar más fuerte a MotoGP».

 

En el sitio justo y en el momento adecuado para intentar llegar a la cima


Una victoria en Montmeló y un segundo puesto en Assen en la carrera siguiente se convirtieron de repente en los grandes avales de Quartararo. Pero es que además tuvo el acierto de conseguirlos en un momento clave. En esas fechas el mercado de MotoGP estaba siendo un hervidero. El Petronas Yamaha ya tenía su plaza asegurada para 2019 pero le faltaba uno de los pilotos. Tentaron a Jorge Lorenzo, que acabó fichando por el Repsol Honda; fueron entonces a por Dani Pedrosa, con quien no fructificaron las negociaciones a pesar de estar muy encaminadas... Y al no poder fichar a ninguno de los dos, pusieron el foco en Moto2 y en los talentos jóvenes.

Si hubiesen decidido hacerlo dos carreras antes, probablemente no se habrían fijado en un Fabio Quartararo que hasta entonces estaba haciendo resultados discretos, pero Montmeló, Assen y la situación del mercado de MotoGP le abrieron de repente de par en par las puertas de la categoría reina. Fue algo así como una carambola. Muchos criticaron su fichaje y dudaron de ello, ya que el francés no tenía currículum como para ganarse el salto a MotoGP, pero ahora no hay nadie que se atreva a poner un 'pero' a aquella apuesta de Razlan Razali y su equipo.

Quartararo llegó a la clase reina con 20 años, con mucho que demostrar y nada que perder, y cayó en el nido perfecto. El Petronas Yamaha era un equipo nuevo, pero al mismo tiempo estaba rodeado de profesionales de una amplia experiencia y contaba con un apoyo que Yamaha no había dado en años anteriores a su otrora equipo satélite, el Tech3. Llegó sin presión y con una Yamaha M1 que, además, le va como anillo al dedo. El resto de la historia se escribe sola: seis poles, siete podios (cinco segundas posiciones) y quinto puesto de la general en su año de debut. Dos poles y dos victorias en el comienzo de su segundo año.

«Cuando estás en MotoGP no tienes que hacerte ninguna pregunta. Para mí, rodar sin preguntarme nada es increíble», decía Fabio en una entrevista a MOTORBIKE MAGAZINE durante el GP de Aragón del año pasado. Y ahora, con más presión y liderando el Mundial de MotoGP tras ganar con mucha autoridad las dos primeras carreras, parece que 'El Diablo' continúa sin hacerse preguntas y que todo sale de forma natural.

Su caso no deja de ser un paradigma de lo atípico, de una adaptación mucho mejor a MotoGP que las que tuvo en Moto2 y Moto3. «No es así, pero cuando llegué a MotoGP me sentí inmediatamente muy bien y con muchas personas trabajando a mi alrededor de manera muy profesional. Iba rápido porque tenía la ayuda del equipo y desde principios de 2019 mi jefe de mecánicos me dio algunas claves. En Qatar pude recabar mucha más información y así construyes la confianza, y poco a poco vas más rápido. El año pasado era más crítico; los mappings, el freno motor y todo lo que fui aprendiendo, igual que con los neumáticos, cómo interpretarlo... Quizá por esa serie de factores me he adaptado mejor a MotoGP que a Moto3 o Moto2», comenta al respecto.

Fabio Quartararo se ha convertido en el conductor de una montaña rusa, la de una de las trayectorias más inusuales que se recuerdan en la élite del motociclismo. Todo el mundo contaba con él hace seis años, pero repentinamente se hundió durante casi cuatro temporadas hasta volver a remontar el vuelo en 2018, cuando ya muy pocos se acordaban de sus destellos. ¿Su destino? La cima de MotoGP, un lugar hacia el que de momento marcha bien encaminado (quedando aún mucho por recorrer). Es el que más se está creyendo que puede ser Campeón del Mundo ante la ausencia del rey de la categoría. Al final, los augurios de 2013 tenían razón: este chico tiene madera de campeón. Y si alguien aún sigue dudando...

Foto: Jesús Robledo

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