Entrevista a Maverick Viñales, piloto del Monster Energy Yamaha

Cuando sólo se ha cumplido un tercio de su tercera temporada como piloto oficial de Yamaha, Maverick Viñales está ya a 75 puntos del liderato. Es octavo, sólo ha subido una vez al podio y en su inicio de curso no queda prácticamente ni un atisbo de las grandes sensaciones con las que terminó la pretemporada.

Su rostro es serio y sus respuestas denotan resignación y frustración con la situación que están atravesando tanto él como la firma de los tres diapasones. Llevan dos años arrastrando los mismos problemas sin saber dónde puede estar solución. "Grip" es, con diferencia, la palabra que más se repite en sus respuestas. «Es complicado estar calmado», afirma Maverick al ver que no hay brotes verdes ni una solución a corto plazo, mientras en Yamaha lo que piden es paciencia.

El piloto gerundense recibe a MOTORBIKE MAGAZINE en el hospitality del Monster Energy Yamaha antes de su carrera de casa para pormenorizar los problemas de Yamaha, analizar la situación, hablar de los cambios en su entorno, el trabajo con el psicólogo deportivo, sus objetivos para lo que queda de año y varios aspectos más.


MOTORBIKE MAGAZINE: 8º del campeonato tras seis carreras, sólo un podio y 40 puntos. ¿Cómo de reales son estos números a día de hoy?

Maverick Viñales: «Tal como lo ves. Está siendo un inicio de temporada muy difícil, con muchos problemas en la moto. Estoy intentando suplir lo que falta con un poco de pilotaje. Sí que es verdad que no hemos estado muy afortunados en según qué acción, pero tampoco hubiéramos estado mucho mejor. Yo creo que cuarto o quinto del campeonato era posible estarlo, pero no mucho más adelante. Hay que ser realista, la situación es difícil y hay que trabajar duro para sacarlo».

La pretemporada volvió a ser muy buena, no sólo en cuanto a vuelta rápida, también en cuanto a ritmo. ¿Cómo se puede explicar el cambio tan radical una vez empezada la temporada?

«Como hace dos años. Nuestro problema está en carrera. Cuando hay menos agarre nuestra moto se comporta de una manera muy distinta durante todo el fin de semana. Perdemos muchas prestaciones. Yamaha aún tiene que entender el motivo, así que seguiremos en la misma línea, trabajando para intentar reducir esa diferencia que perdemos entre el FP4 y la carrera».

¿Se puede decir ya en el séptimo Gran Premio que el campeonato está imposible?

«Es muy difícil. Si la moto fuera espectacular, te diría que hemos tenido mala suerte y que podemos ganar varias carreras, pero ahora mismo para ganar varias carreras tienen que traer muchas cosas».

«En Yamaha tampoco entienden el por qué de los problemas»

Hace unos días salió publicada una entrevista con Massimo Meregalli (Team Manager de Yamaha) en la que hacía un llamamiento a la paciencia y recordaba que Ducati estuvo siete años sin ganar. ¿Cómo se consigue gestionar esa paciencia desde tu posición?

«Es muy difícil, porque realmente no es lugar donde debo estar como piloto, ni mucho menos. Es complicado estar calmado. Pero no es nuevo, llevamos muchos Grandes Premios así y al final uno se acostumbra a que cuando la moto funciona damos el máximo, y que cuando no funciona hay que sufrir. Es lo que hay y es a lo que nos hemos acostumbrado».

Con lo que dices, da la sensación de que es tirar una moneda al aire antes de que empiece el FP1...

«Por supuesto. Todos los fines de semana son así; si hay buen agarre en la pista sabemos que podemos optar a quizá estar en el podio, pero si hay poco agarre es difícil y con un top 6 ya estamos contentos, como en Mugello. Las cosas cambian, como siempre. Intentaremos mejorar, porque tenemos un test y lo haremos lo mejor posible».

El año pasado hubo un punto de inflexión a final de temporada, a partir de Tailandia, cuando Yamaha empezó a hacer más caso a tus peticiones. ¿Por qué se ha frenado esa dinámica ascendente?

«Sufrimos el mismo problema. La moto es exactamente la misma, con un motor un poco diferente, pero el problema sigue siendo el mismo, que es el grip. La moto ha cambiado poco. Sí que hay circuitos en los que sufrimos menos, pero sigue siendo exactamente el mismo problema».

¿Hay alguna explicación por parte de Yamaha?

«De momento, es difícil porque tampoco ellos entienden muy bien el por qué».

«Confío mucho en quién soy como piloto y en el nivel que tengo. Sé perfectamente dónde puedo estar»

Este año has hecho cambios en tu entorno, empezando por Esteban García, que fue tu jefe de mecánicos hace seis años cuando fuiste campeón de Moto3. ¿Cómo ha sido volver a trabajar con él?

«Este año la gran suerte que tengo es que cuento con un entorno que me está apoyando mucho. Me están haciendo entender la manera en la que puedo estar tranquilo y eso es muy importante. Si no, es muy difícil aguantar esto; aguantar que muchos otros pilotos a los que en teoría puedes ganar o batallar con ellos, estén delante de ti. Intentan ayudarme a estar tranquilo, a estar bien y a pilotar al máximo».

Me consta que Esteban no sólo fue clave ese año en el apartado técnico, sino también en el psicológico, ¿no?

«Sí, siempre. Esteban tiene una gran virtud, y es que me ayuda siempre a estar tranquilo y a pensar encima de la moto. Es una de las cosas más importantes. A veces hay que conformarse con un sexto puesto y a veces hay que ir a por la victoria. Hay que estar preparado y ser estable, sobre todo mentalmente. A mí siempre me gusta dar el máximo en cada vuelta, que es lo que intento».

¿Y cómo está siendo el trabajo junto a Julián Simón como coach?

«Es muy importante, porque al final otro piloto puede ver si eres tú o es la moto. Julito siempre es importante en el momento de calmarnos cuando no salen bien las cosas. Él puede ver qué hace distinto nuestra moto, o también si soy yo el que no está yendo bien. Te calma, te ayuda... Tenemos muy buen rollo en el equipo, estamos tranquilos y preparados para ir a tope cuando nos den las armas».

Has llegado a reconocer este año que has empezado a trabajar también con un psicólogo deportivo. ¿Qué te está aportando?

«Me ayuda. Sobre todo, yo confío mucho en quién soy como piloto y en el nivel que tengo. Sé perfectamente dónde puedo estar. Con el psicólogo trabajamos a aprender a ponernos pequeñas metas. Por ejemplo, en un fin de semana que no es el óptimo ni el esperado, porque yo cuando llego aquí espero luchar por la victoria. Entonces, tratamos de ponernos pequeñas metas que te den ese sabor de que estás haciendo bien las cosas».

«Hay muchas ocasiones en las cuales yo pruebo las cosas y luego las reciben los pilotos satélites. Es algo que no se entiende muy bien. Deberían utilizarlos más a ellos para probar cosas en vez de a nosotros»

¿Qué se te pasa por la cabeza cuando ves a la Suzuki tan arriba?

«Si te soy sincero, ni lo pienso. Al final, cuando decides algo, tienes que ir con ello al máximo. También, si me lo llegas a decir al inicio de 2017... Entonces, ni lo pienso».

Yamaha ha duplicado fuerzas esta temporada y tiene dos equipos prácticamente con el mismo material. Por un lado es un ayuda; por otro, ¿es un extra de presión cuando Quartararo y Morbidelli están por delante?

«No, para nada. Significa que el trabajo que se está haciendo en el equipo de fábrica quizá no es el mejor. Hay muchas ocasiones en las cuales yo pruebo las cosas y luego las reciben ellos, que tampoco se entiende muy bien. Entonces, creo que ahí tienen que reestructurar todo, pensar mejor cómo hacerlo y utilizarlos también para que prueben cosas. Valentino y yo estamos probando todo, y ya cuando funciona bien se lo dan a ellos. Me sorprende un poco eso y ya lo he visto en varias carreras. Deberían utilizarlos más a ellos para probar cosas en vez de a nosotros».

Comentas que tienes muy claro el piloto que eres, pero ¿llega uno a cuestionarse su talento en momentos así?

«Para nada, porque a la que la moto funciona un poco estoy entre los tres primeros siempre. Yo nunca voy a dudar de mí. Mi confianza y mi garra es lo que me ha llevado hasta aquí, así que voy a seguir así».

«Estamos aquí para ganar, no para ser el sexto. O al menos a mí se me contrató para ir a por el título»

¿En qué le gustaría mejorar a Maverick Viñales?

«En muchas cosas. Me gustaría utilizar mejor el freno trasero y también muchas veces me gustaría ser más suave con la moto. Pero no es fácil. Mejorar siempre es complicado. Me gustaría mejorar en muchas cosas, pero ya lo voy haciendo carrera a carrera».

Uno de los síntomas inequívocos de los problemas de Yamaha es lo mal que le fue a Rossi nada menos que en Mugello. Pocas situaciones expresan más claro que algo está fallando...

«No está para tirar cohetes, realmente. Está siendo muy difícil. En pretemporada había agarre, en Qatar conseguí la pole... Pero luego, llegas a carrera y es lo mismo de siempre. Es un jarro de agua fría que cuesta asimilar y que no entienden. Si lo entendiéramos sabríamos dónde trabajar, pero parece ser que no se entiende y es difícil trabajar durante el fin de semana sabiendo ya que en carrera siempre vas a ir más lento».

El año pasado Yamaha reforzó el equipo en el apartado de la electrónica. ¿Se está notando?

«Realmente, no mucho. La electrónica es muy parecida al año pasado. Hemos dado algún salto, pero muy pequeño. Es más buscar el grip y que funcione cuando no lo hay. Necesitamos eso en todas las ocasiones. Hay que buscar más agarre en la moto. Está claro que el motor no corre, pero si además no tienes agarre.... La combinación es muy mala. Tenemos que mejorar mucho».

«Mi objetivo en lo que queda de año es ser la mejor Yamaha y voy a ir a muerte a por ello»

¿Qué propicia ese cambio de entrenamientos a carrera?

«En entrenamientos hay mucho agarre y en carrera no. También depende del circuito. Por ejemplo en Mugello hacía 1:46 en el FP4 como quería, pero luego llega la carrera y no bajas de 1:48. Es un poco extraño, pero al final tienen que entenderlo ellos. Desde aquí, lo que puedo hacer es intentar ser la mejor Yamaha, pilotarla de la mejor manera y dar el máximo».

Desde tu perspectiva, ¿qué crees que hace a Márquez ser un piloto tan superior en estos momentos?

«Creo que todo en general le funciona bien. Cuando estás en ese momento en el que todo te va bien, te sale todo. Frenas 20 metros más tarde y entras en la curva. Son esos detalles que te salen cuando estás en racha, pero al final lo está también Dovizioso, Petrucci... Pudimos ver a Bagnaia y Miller delante en una pista difícil y todas las Yamaha sufriendo. Entonces, eso quiere decir que sus motos están a un nivel muy superior».

Si viniera aquí el genio de la lámpara con un deseo, ¿le pedirías volver al neumático delantero de inicios de 2017?

«No realmente. Le pediría más grip en la moto, que es lo que falta. Los competidores mejoran, pero nosotros no hemos mejorado nada desde que entré en Yamaha. Incluso hemos ido a peor en muchas ocasiones. Le pediría que me dieran agarre; cuando eso pasa, la moto funciona muy bien y no tenemos problema».

Se espera que en los test de Brno podáis probar por primera vez la moto de 2020. Yamaha está poniendo de su parte...

«No pienso mucho en ello. Hasta que en 2020 no vea la primera carrera y esté ahí luchando por la victoria, realmente no voy a saber si se ha mejorado o no. Está bien que trabajen fuerte, pero tienen que tocar con la tecla buena. Al final, si trabajas en muchos aspectos pero no en el correcto, de nada sirve. Espero que trabajen en el punto correcto. Estoy muy agradecido por el esfuerzo que hacen, porque no es nada fácil. Estamos en un mundo que vale décimas. Lo que digo, estoy agradecido con el trabajo, pero tenemos que mejorar. Estamos aquí para ganar, no para estar el sexto. O al menos a mí se me contrató para eso, para ir a ganar el título. Tenemos que trabajar fuerte y sacarlo adelante».

Tal y como van las cosas ahora, ¿cuál es el objetivo para esta temporada?

«Para mí, es ser la mejor Yamaha. Ese es mi principal objetivo. Creo que de las motos que hay tengo que ser el mejor de la marca y tengo que ir a muerte a por ello».

Al final, es la mejor forma para luego poder reclamar cosas a la marca...

«Por supuesto. Es muy importante ser la primera Yamaha en todas las circunstancias».