«Lo importante es que Quartararo y yo vayamos a una, que hagamos crecer a Yamaha»

Maverick Viñales repasa con MOTORBIKE MAGAZINE cómo ha sido la temporada 2020, su peor curso desde que llegó a Yamaha tras acabar sexto, y cómo afronta el 2021 con la llegada de Fabio Quartararo como compañero y de Cal Crutchlow como nuevo probador de la marca de Iwata.


Terminó la temporada 2020 diciendo que había sido la peor de su vida, y no es para menos. Desde que llegó al Mundial en 2011, excepto en su debut en MotoGP con Suzuki en 2015, Maverick Viñales (Figueras, 12/1/1995) había terminado siempre el campeonato entre los cuatro primeros en todas las categorías. En los certámenes previos también estaba acostumbrado a ser campeón o, como mínimo, a pelear por los títulos. Pero en este 2020 en MotoGP, su sexta posición final refleja que las cosas han ido totalmente a contrapié.

Todo ello en un año en el que partía como uno de los grandes favoritos antes de empezar y en el que su candidatura creció exponencialmente con la ausencia de Marc Márquez. Sin embargo, el binomio Viñales-Yamaha volvió a pinchar en una temporada bastante difícil de asimilar y de explicar en el seno de la marca de Iwata. No sólo Maverick tuvo problemas, ya que para Quartararo y Rossi la película acabó incluso peor.

Con la temporada ya terminada y tras más de una semana de reset, Maverick Viñales atiende a MOTORBIKE MAGAZINE para repasar lo que ha sido el año, aunque sin tener una explicación más allá de sus sensaciones sobre la moto, y éstas apuntan siempre al mismo problema: falta de grip (agarre) en el tren trasero.

Afrontará el 2021 con la esperanza de que Yamaha encuentre alguna solución para dicho problema (reiterativo desde hace años) y con la intención de hacer borrón y cuenta nueva. Tras cuatro años compartiendo box con Valentino Rossi, tendrá un nuevo compañero de equipo con la llegada de Fabio Quartararo. «Es importante que vayamos a una, que hagamos crecer a Yamaha. Otro año así sería complicado», expone. También valora la llegada de Cal Crutchlow como probador y se pone deberes para el próximo año.

Foto: Jesús Robledo

MOTORBIKE MAGAZINE: ¿Cómo te encuentras? ¿Has podido hacer reset tras esta primera semana sin campeonato?

Maverick Viñales: «La verdad es que estoy muy bien. Este año tenía muchas ganas de acabar, porque el final de año fue muy complicado. Ya tocaba parar un poco y dar tiempo a que mejore».

¿Cómo afrontas este parón?

«Con mucha tranquilidad. Está siendo diferente a otros años. Quizá me quiero tomar más tiempo para mí, no pensar tanto en el siguiente año y estar más tranquilo».

Una de las funciones de mi trabajo, además de contar lo que pasa, es intentar explicarlo, y te prometo que la temporada 2020 de Yamaha me cuesta explicar qué ha pasado...

«Yo tampoco te lo sabría explicar. Si lo intento no hay explicación, realmente. No sé cómo empezamos tan bien el año y cómo lo hemos acabado tan mal. Es difícil dar una explicación, ojalá se tuviera, porque así se podría enfocar el problema».

Ese quizá es uno de los problemas, no saber exactamente qué ha podido pasar...

«Al final, lo que yo puedo sentir en la moto es mucha falta de adherencia en la rueda trasera, mucha falta de agarre. Sobre todo en carrera, en entrenamientos no tanto, pero en carrera después de Moto2 que no hay tanta goma de Michelin en pista, ahí sufrimos mucho».

Este año os ha pasado de todo: problemas de motor, de frenos, de embrague, a Quartararo con la presión de los neumáticos, habéis sido hasta la fábrica más afectada por el Covid... ¿Cómo se va yendo de Gran Premio en Gran Premio sabiendo que siempre van pasando cosas?

«Intentando salvar los muebles como sea. Es difícil, porque como al final tampoco tenemos una explicación y no ves que vaya a mejorar la cosa, intentas rezar para que en esa pista la moto vaya perfecta desde el inicio y que puedas dar un salto. Pero es complicado. Por ejemplo, en Portimao empezamos el FP1 que no había grip porque no había aún neumático de Michelin en pista, de los primeros 40 minutos a los siguientes era totalmente diferente. Pasas a rodar un segundo más rápido con la misma moto y con los mismos neumáticos. Es ahí donde ves la diferencia y que nos falta mucho grip trasero».

Foto: Jesús Robledo

Da un poco la sensación de que llegáis a un circuito y es como lanzar una moneda al aire: si la moto va bien desde el viernes, hay opciones. Si no, no las hay. ¿Es así?

«Sí, la verdad que sí. Además, con nuestra moto cuesta tanto adelantar que, o sales delante, o es imposible. Al final, en Portimao tenía ritmo para estar con los primeros. No con Oliveira, que estaba muy fuerte, pero tanto con Miller como con Morbidelli podía estar con ellos. Pero una vez te ves envuelto en esas peleas en las que pasas, te adelantan en la recta... Es lo difícil, realmente».

Hemos hablado de los problemas, pero al mismo tiempo Yamaha ha ganado siete carreras, las mismas que de 2017 a 2019. ¿Cómo se puede explicar que la marca haya ganado casi la mitad de las carreras y, al mismo tiempo, haya tenido tantos problemas?

«Al final, Marc no está. Se explica por eso. Marc no falla y tiene una moto que le acompaña, él es muy bueno y su baja abre puertas a que puedan ganar los demás. En Yamaha hemos ganado personas distintas, pero no hemos acaparado los puntos en un mismo piloto».

La diferencia está sobre todo de los sábados a los domingos. ¿Por qué? ¿Es todo por la goma que dejan las Moto2?

«Yo creo que es más falta de agarre, sobre todo en carrera. Quizá es la goma de Moto2, tampoco lo sé ciertamente, pero sí que nos falta mucha adherencia en el tren trasero. De todas maneras, al menos este año no he sido el único. En los años anteriores era el único que me iba quejando, quejando, quejando, pero este año no he sido el único, así que al menos ahí me siento más protegido».

Chasis, electrónica, el nuevo motor, cómo hace la Yamaha funcionar los neumáticos... ¿A qué se pueden atribuir esos problemas?

«La verdad es que no lo sé. Dependiendo de lo que diga, te mentiría. No tengo ni idea. Me encantaría saberlo, porque así podría ayudar a solucionarlo, pero no lo sé».

Hace tiempo decidiste no hablar más de los neumáticos. ¿Has tenido que callar muchas cosas?

«No, lo cierto es que este año estoy contento. No me ha tocado ningún neumático que fuese muy diferente a otro, hemos tenido un apoyo muy bueno por parte de Michelin. Sí que al principio de año cometimos algunos errores con los neumáticos, pero fue culpa nuestra. Fue decisión nuestra, no de Michelin. Yo estoy muy contento con ellos».

Foto: Jesús Robledo

¿Duele más no haber peleado por el título este año que en otro anterior?

«No, al final no lo hemos peleado por todos los errores, porque se podría haber peleado hasta el final. A toro pasado, todo va bien... Creo que se han cometido muchos errores desde principio de año. Si no, podríamos haber encadenado alguna victoria más o algunos resultados muy buenos».

Corrígeme si me equivoco, pero dio la sensación de que la ausencia de Marc os hizo al resto de favoritos imponeros la obligación de ganar el campeonato. ¿Fue así?

«Para nada lo veo así. Al final ganas el título en la pista y desde la primera carrera. No importa el nombre, quieres ganar sí o sí, así que para nada creo que fuese una obligación. Simplemente, creo que ha habido un momento de la temporada en el que nos hemos perdido. Llegamos a Jerez, que había un agarre espectacular y, aunque hacía mucho calor, la moto funcionaba perfecta. Pero luego llegas a Brno y no va. Son esos detalles que son complicados de gestionar en Yamaha».

Al final se repitió la historia de años anteriores: una fabulosa pretemporada, partís como favoritos y al llegar las carreras...

«Sí, aunque básicamente se resume en eso: falta de grip. Cada carrera lo tengo más claro, que hace falta mucho agarre atrás. Veremos si podemos ganarlo. Una diferencia con la moto del año pasado es que la moto del año pasado gira más y el freno motor es mejor. Entonces, cuando no hay grip, con paso por curva vas haciendo el tiempo. Con nuestra moto de este año, es más de frenar tarde y acelerar pronto, y ahí necesitas agarre. Esa ha sido la mayor diferencia; en los circuitos en los que había grip no se notaba y en los que no había, se notaba una barbaridad».

¿Sería una alternativa trabajar sobre lo que tenéis y no en ir haciendo cambios?

«Hay que cambiar muchas cosas, porque con lo que tenemos no es suficiente para ganar. Este año no lo ha sido y el que viene, si está Marc, tampoco lo va a ser. Tenemos que evolucionar bastante la moto, tiene que dar un salto de calidad importante».

¿Cómo se puede solucionar teniendo en cuenta que los motores están congelados para el próximo año?

«Complicado, porque no podemos cambiar el motor. Pero ya veremos. Deseo que nos llegue un chasis que realmente sea una pasada y que el motor no influya tanto».

Uno de los factores que se han recalcado sobre el título de Mir ha sido la fortaleza que ha tenido a la hora de gestionar las situaciones. ¿Estás de acuerdo con ello?

«Al final, ganar un título es muy complicado y creo que Mir lo ha hecho genial. No se puede decir mucho más. Tanto él como el equipo han estado fantásticos y lo han cerrado de la mejor manera».

Conoces bien Suzuki, puesto que estuviste dos años con ellos (2015 y 2016). ¿Te sorprende que hayan alcanzado esa cota tan alta?

«Hay que verlo el año que viene con todos en pista, con todos al 100% y en todos los circuitos. Pero estoy contento por ellos, porque al final trabajan bien, son un grupo estupendo y lo están haciendo genial».

Desde hace un tiempo fuiste haciendo cambios en tu entorno para buscar ese grupo perfecto y eso funcionó muy bien en 2019. ¿Cómo están las cosas en ese punto? ¿Habrá más cambios para el año que viene?

«Yo no quería hacer ningún cambio, pero el año que viene me cambian a medio equipo... Eso es decisión de Yamaha. A mí me gustaba el grupo que teníamos, creo que era un grupo que tenía mucho potencial por desarrollar todavía. Pero bueno, espero que los cambios sean a mejor. He perdido a Javier Ullate, que era un gran mecánico y que teníamos buena relación, también algún técnico japonés es como que se retira. Perdemos mucha experiencia, ese es el problema. A inicio de año perdimos a Patrick, nuestro técnico de Ohlins, que nos daba muchísimas ideas. Ha sido difícil, ha sido un año en el que hemos perdido a mucha gente».

¿Cuándo será la primera vez que te reúnas con los nuevos componentes del equipo?

«En febrero, en el test. Hay muchos días. Lo más importante de un mecánico es que la moto esté perfecta y tenemos ahí tanto a Ian como Jurij, que tienen mil ojos. Son de los mejores del Mundial. También está Nacho. No fallarán».

Has sido el segundo piloto que más años ha estado como compañero de Valentino Rossi (cuatro). ¿Qué te da y qué te quita tener a Valentino de compañero?

«Te da experiencia. Lidiar con situaciones muy diferentes a las que te podrías enfrentar, porque al final Valentino tiene mucho peso dentro y fuera de la pista. Y también batallar contra él tú a tú, porque tienes la misma moto. Eso ha sido muy divertido».

El propio Valentino decía hace poco que será interesante ver esa lucha entre Quartararo y tú por ver quién es el "macho alfa" de Yamaha. ¿Es una motivación la llegada de Fabio como nuevo compañero?

«Yo sigo concentrado en mí, no quiero fijarme en nadie. Al final sé muy bien mis posibilidades y si conseguimos tocar la tecla de la moto, se pueden hacer cosas espectaculares en Yamaha. Me mantengo positivo, concentrado. Este año voy a intentar ser mejor, mejorar mi pilotaje e intentar dar un salto de calidad también yo mismo. Veremos si realmente podemos llegar a alcanzar la gloria».

Parece muy lejano, pero en enero de este año cuando se firmó tu renovación y la llegada de Quartararo al equipo oficial, parecía que había un cambio en la forma de hacer las cosas. ¿Realmente te has llegado a sentir número 1 de Yamaha? ¿Te han dado ese rol?

«No me fijo en ser número 1. No creo que sea importante ahora mismo. Ahora mismo lo importante es que Quartararo y yo vayamos a una, y que podamos disputarnos las carreras entre nosotros. Eso es lo importante, que hagamos crecer a Yamaha. Otro año así sería complicado para la marca. Tenemos que intentar salvarles y volver a hacer campeona a esta marca. Intentaremos trabajar bien, conjuntamente, y después en la pista... Si hay que dejar los frenos se dejan, si hay que echarlo fuera se echa (Bromea y ríe). No, pero fuera tenemos que ser cercanos y ayudarles, porque es muy importante para la marca».

¿Tenéis previsto reuniros con Yamaha para afrontar el 2021?

«Normalmente hacemos la reunión en enero, cuando vamos a hacer las fotos en enero. Ahí nos veremos, veremos a la gente del equipo y nos dirán. Ahí nos descubrirán a ver qué hay».

Llega Crutchlow como probador. ¿Crees que tiene un estilo similar al tuyo y que puede ayudar su trabajo?

«Lo mejor es que Cal dirá las cosas claras y eso es lo mejor que puede haber. Y no sólo un piloto, que lo digan también más pilotos, para que así se vea. Cuando es sólo un piloto y hay tres que no se quejan, se pueden disimular las cosas. Pero si hay dos pilotos dando caña, como puede ser Cal y como puedo ser yo, ahí podemos avanzar».

Seréis tres pilotos con estatus oficial (Viñales, Quartararo y Rossi), pero Morbidelli no. Teniendo en cuenta cómo ha acabado Franco esta temporada, ¿no sería positivo que los cuatro tuvieseis el mismo estatus?

«Pensando en mí, sí, porque le darían la misma moto que la mía. Pero pensando en Franco, creo que es más inteligente quedarse con la moto que hay, que sabe que funciona, tiene datos y puede hacerlo bien. Por mí, ojalá que sea oficial, porque es un buen piloto, entiende muy bien los cambios en la moto y nos podría ayudar a mejorarla. Pero creo que no va a cambiar (Ríe)».

¿Para vosotros hay posibilidad de dar ese paso atrás?

«No, desde el primer día quedó claro que no. De hecho, en el reglamento no sé si se podría, no lo he terminado de mirar, pero ellos dijeron que no, que están pensando en el siguiente año y en tener una moto diferente. Con el mismo motor, pero intentar hacerla diferente».

Rossi dijo «los japoneses escuchan a los pilotos, pero luego hacen lo que quieren». ¿Es complicado encontrar ese nexo entre el departamento de competición (sede en Italia) y los ingenieros en Japón?

«Al final, estamos todos ahí durante el fin de semana. Intentamos dar la información correcta. Para mí, el problema de base es que hay que probar bien las piezas. Al final, hay muchas piezas que nos llegan a nosotros, las ponemos dos vueltas y fuera. Son vueltas y sensaciones que pierdes. Es muy importante que el equipo de pruebas trabaje bien, creo que ahí está la clave para mejorar. Si te fijas, Bradl llegó a ir cuarto el otro día en carrera, tiene nivel, no va lento y es el probador de Honda. Necesitamos a Cal, que dará gas, estoy seguro».

Y despejaros de trabajo para los Grandes Premios.

«Y al menos confiar en que si algo viene y te dicen que funciona, funciona. Había cosas que traían habiendo rodado a dos segundos o dos segundos y medio, y así... Cuando pones la moto al máximo cambia la historia».

¿Qué te gustaría y qué te queda por mejorar a ti?

«Las primeras vueltas. No está siendo fácil, porque con nuestra moto es complicado, pero ahí tengo que mejorar. Tengo que mejorar también la primera curva. Tengo mucho trabajo este invierno. Salir, salgo bien. En Portimao salí espectacular; el problema viene luego, después de la salida, porque ahí me quedo clavado. Falta potencia, así que hay que salir primero. Hay que enfocarlo de dos maneras: o trabajar la qualy para salir siempre primero o segundo, o trabajar las salidas. Primero o segundo es complicado siempre. Hay que ser fuerte en todo, así que intentaremos dar un paso adelante. El cuerpo a cuerpo lo he mejorado muchísimo este año. Aunque con nuestra moto es súper difícil pasar, lo he mejorado mucho y hay que seguir así».

¿Y algún aspecto más en tu pilotaje en el que te gustaría dar el paso?

«Finura, hay que buscar mucha finura con esta moto. La he intentado llevar agresivo, frenar tarde... Al final es el ADN de Yamaha, tienes que ser fino. Así que mucha finura y mucho tacto».

Es más complicado que la Yamaha se adapte a ti, que tratar de adaptarte tú a ella, ¿no?

«Correcto. Me tengo que adaptar yo a ella, no se adaptará a mí».

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