El piloto valenciano no plantea otro objetivo que no sea el título de Moto2

Héctor Barberá bajará el próximo año a la categoría intermedia después de haber pasado las últimas ocho temporadas en MotoGP y lo hará con el Pons Racing, dejando atrás cinco años seguidos con el Reale Avintia Racing que alcanzaron su punto más álgido en las temporadas 2015 y 2016, pero que tendrán continuidad después de un tormentoso 2017 con la Ducati Desmosedici GP16. Hablamos con Héctor sobre su difícil año, la bajada de categoría y sus objetivos en Moto2.



Hay pocos pilotos tan sinceros y directos en el paddock de MotoGP como Héctor Barberá. El piloto de Dos Aguas es uno de esos que no escatima en detalles a la hora de conceder una entrevista y de sus declaraciones siempre se pueden extraer interesantes lecturas y titulares.

Sólo unos días después de que se confirmase oficialmente que el año que viene bajará a Moto2 junto al Pons Racing, MOTORBIKE MAGAZINE tuvo la oportunidad de charlar con el piloto del Reale Avintia Racing sobre una temporada 2017 que ha sido realmente difícil para él y para el equipo en el que ha estado en los últimos cinco años, una familia que abandona para ir a Moto2 en busca del título mundial. No concibe esta bajada de categoría con otro objetivo que no sea el de convertirse en campeón, tras poner fin -o al menos punto y aparte- a un periplo de ocho temporadas en la categoría reina en las que le queda una espina: la de no haber conseguido aún ningún podio.

Barberá marcha en busca de ganar en una categoría difícil, en la que tendrá que batirse el cobre contra pilotos más jóvenes que él y también con algunos de su generación. Respecto a los más jóvenes, tiene claro que irán a por todas desde el minuto uno, sin "respetar" a los más experimentados. Héctor estará enrolado en las filas de una de las estructuras más potentes de Moto2 para perseguir un título que ya acarició en su día en 125cc y 250cc.

Pregunta: Hace poco menos de un año estabas vestido de rojo Ducati sustituyendo a Iannone en el equipo oficial y viviendo una gran temporada, y ahora las cosas han cambiado mucho. ¿Cómo está siendo para ti este 2017? Parece que la GP16 está siendo el principal problema...
Respuesta: «El deporte de alto rendimiento es así. Hoy estás aquí y mañana no se sabe dónde estás. El año pasado tuve la oportunidad de probar esta Ducati y ya fui mal, tanto en Australia como en Japón. Volví en Malasia a mi moto -la GP14.2- y acabé cuarto. La GP16 cogí de nuevo en los entrenamientos en Valencia y las primeras sensaciones eran malas. A día de hoy sigo teniendo las mismas sensaciones. Un piloto no es malo de la noche a la mañana, ni tampoco de la noche a la mañana es un genio. Al final estás hablando de los 20 pilotos en el mundo capaces de llevar estas motos al límite y en este caso yo no me adapto a la moto, porque está claro que en su momento la moto fue rápido y con mi estilo de conducción no funciona. Llega un momento en el que te paras a pensar si compensa todo este sacrificio en continuar un año más, sabiendo que la moto va a ser prácticamente la misma».

Salvando las distancias, ¿es comparable esta frustración a la que pudiste vivir en 2013 o 2014?
«Yo creo que la situación es muy distinta. En aquella época teníamos una moto de calle, que era prácticamente una derivada de serie. Podría decir que esta es la mejor moto que he llevado desde que estoy en MotoGP, pero para mí entre las MotoGP que he pilotado ha sido la peor. Respecto a las motos de 2013 o 2014, eran motos de calle contra prototipos. En cuanto a las MotoGP que he llevado, sólo he pilotado Ducati; esta es la mejor que he tenido, y sin embargo yo quiero ir para un lado y ella para otro, y entramos en conflicto. Encima de la moto no la puedo llevar al límite, porque en el momento que freno con ángulo la moto salta y me pide frenar recto. En el momento que sale el instinto de ir rápido no se piensa, se actúa, y cuando actúas en esos límites esta moto no se ha creado para funcionar así. Hemos probado todo lo posible. Es una frustración y da rabia porque hay potencia, la moto es buena, y sin embargo vamos por caminos separados».

«Aparte de las motos y del trabajo, con el Reale Avintia existe una relación increíble. Al igual que ellos a mí me desean lo mejor, yo también a ellos»

Hector Barbera_MotoGP 2017 Entrevista_01

Siempre ha dado la sensación de que tu relación con el Reale Avintia ha ido más allá de la clásica relación piloto-equipo, sino que parecéis más una familia. ¿Qué supone para ti dejar esta estructura después de cinco temporadas?
«Al final la vida es así. Muchas veces aparecen situaciones, personas o trabajos que van más allá de lo profesional. Llegas a hacer una familia o una amistad, pero por circunstancias te tienes que separar y creo que es lo mejor para ambas partes, también para ellos. Es complicado de explicar, pero después de cinco años a veces para el deportista es importante tener gente nueva, una moto nueva o un proyecto, y creo que ahora mismo es esta la situación. Para el equipo también tener un piloto nuevo y ver hasta dónde llevan sus motos al límite. Aparte de las motos y del trabajo existe una relación increíble, y al igual que ellos a mí me desean lo mejor, yo también a ellos. Han sido muchos años; veníamos de motos de calle y hemos llegado al 10º puesto del año pasado y el anterior a ser campeones del mundo Open. Hemos hecho el máximo que se podía hacer en las últimas temporadas. Este año ha sido muy duro, porque la apuesta del equipo es muy grande, tanto económicamente como a nivel de imagen, y sin embargo los resultados no nos han acompañado. Tanto ellos como yo estamos jodidos, no salen las cosas, y a veces cuando lo intentas mucho y no sale, vale la pena dejarlo. Yo soy una persona que cuando se me pone algo en la cabeza lo quiero, pero hay un momento en el que hay que desistir, y creo que ha llegado».

¿Cómo se encaja que después de vivir una de las mejores temporadas de tu trayectoria en MotoGP haya venido un año tan difícil?
«La vida da muchas vueltas y surgen muchas cosas, y de todo se aprende. Empecé a correr el Mundial con 15 años y ahora tengo 30. Con esta son 16 temporadas y te das cuenta que a veces tienes el caramelo y que ese caramelo se va. Te enseña a disfrutar cada segundo, a vivir cada segundo. El año pasado estábamos contentísimos, iba todo increíble; y este año estamos mal en cada carrera, con malas caras, las cosas no salen. Esto lo que te hace es enseñarte a vivir cuando se puede y a disfrutar lo que tienes en el momento. Hay pilotos que han tenido la suerte y todo de cara, y no se han encontrado nunca en estas situaciones; pero al final después de una carrera deportiva hay una vida y yo creo que estoy aprendiendo muchísimo. Unos valores que te hacen vivir al máximo».

NombreHéctor Barberá
Dorsal8
PaísEspaña
MotoDucati Desmosedici GP16
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«Yo no diría que bajar a Moto2 es un paso atrás. Lo que he querido siempre es ser Campeón del Mundo y en MotoGP es imposible»

Después de ocho temporadas en MotoGP, estarás el año que viene en Moto2 junto al Pons Racing. ¿Lo afrontas como un paso atrás para coger impulso?
«Yo no diría que es un paso atrás. Es otro cambio de aires. A priori si lo miras parece que es un paso atrás, porque vas de MotoGP a Moto2, pero al final lo que he querido siempre es ser Campeón del Mundo y en MotoGP es imposible, porque hay equipos con muchísimo presupuesto y con 6 o 7 millones no podemos competir. Llevo siete años dándome con la misma piedra, empecé con 22 años en MotoGP y pensándolo bien creo que me tendría que haber vuelto antes a la categoría inferior, para coger esa fuerza y haber vuelto aquí a una mejor moto. Ha llegado el momento y es ahora, más tarde no quería que fuera. Con 30 años es una edad límite. Si tiene que ser que vuelva en el futuro, será; si no, es que no tocaba. Lo que está claro es que cuando fuerzas las cosas en la vida, no salen bien. A lo mejor el año que viene es el momento en el que dejo de correr porque las cosas no han ido bien, que lo dudo, no se me pasa por la cabeza en absoluto; o llega que soy Campeón del Mundo y mucha gente se tendrá que tragar sus palabras, tendré la oportunidad al año siguiente de tener una moto buena y de poder estar entre los primeros. Es que no se sabe. Lo tienes que intentar, porque si no lo intentas vivirás toda la vida con la duda de “y si lo hubiera hecho...”. Porque en 250cc ya pensé en bajar a 125cc y no lo hice, quizá por el miedo de retroceder. A lo mejor si hubiese dado ese paso atrás, hubiera dado después uno adelante con más fuerza y después otro más. Hay veces que hay que hacerlo y es el momento».

Una de las cosas que más se ha destacado cuando se habla de Héctor Barberá es tu talento natural. ¿Crees que puede ser tu mayor aliado para una categoría como la de Moto2 en la que hay tanta igualdad mecánica?
«Todo el mundo habla del talento, pero yo no le doy valor a eso, porque yo cada día entreno y me preparo, y ahora no están saliendo las cosas. Hay gente que lo llama talento, pero no sé como llamarlo; si de verdad es talento, el año que viene lo veremos. Toda mi vida he tenido dedicación y me esfuerzo cuando voy encima de la moto. Hay pilotos que se forjan y que tienen que pensar para conducir, a los que les cuesta mucho llegar, pero cuando lo hacen una vez, como lo han hecho con trabajo y aprendiendo, quizá pueden modificar su estilo. Yo cuando voy encima de la moto no pienso y en el momento que lo hago, voy lento. Es lo que me está pasando este año, que pienso en cambiar mi estilo de conducción y en frenar recto, y voy lento. En el momento que despejo mi mente, voy rápido. A lo mejor eso es talento».

«Llevo siete años dándome con la misma piedra en MotoGP. Pensándolo bien creo que me tendría que haber vuelto antes a la categoría inferior»

Ya conoces el Pons Racing de tu último año en 250cc, en el que fuisteis subcampeones. ¿Crees que será una ayuda a la hora de aclimatarte a la estructura?
«Es un equipo bueno. Sito tiene experiencia y ha sido Campeón del Mundo. Santi Mulero es un técnico que posiblemente sea el mejor que hay en el campeonato y es una suerte contar con él. El paso de bajar a Moto2 lo daba si era con este equipo, tenía otras posibilidades pero el recuerdo que tengo con ellos es en 2009, ganamos varias carreras y fui subcampeón del mundo. Sito confía en mí y eso me da una confianza extrema, no tiene ninguna duda de que sea rápido y de que vayamos a ir bien, lo que me da tranquilidad. Creo que lo voy a hacer de la mejor manera posible junto al equipo».

Empezaste muy joven y estuviste batallando casi siempre con pilotos más mayores que tú o de tu misma generación. ¿Cómo crees que será esa situación de luchar contra las jóvenes promesas que llegan desde abajo como puede ser el caso de Joan Mir?
«Habrá que pelear con pilotos como Joan Mir, muy joven y que viene de Moto3. Yo tengo otra experiencia, otra perspectiva. No sé cómo va a ir Joan, pero seguro que será rápido. También hay pilotos como Pasini, que tiene 32 años. Al final, es un deporte de riesgo, en el que es complicado pronosticar. No es fácil, los pilotos jóvenes vienen con todo. Tú bajas de categoría y a lo mejor te sabe mal un adelantamiento apretado. Estoy convencido de que me gustaría que todos tuviesen mi edad para actuar de otra forma, porque los miras y son más niños. Creo que habrá un respeto hasta cierto punto, porque si ellos no respetan… Sólo hay sitio para uno en este deporte».

Hector Barbera_MotoGP 2017 Entrevista_02

«Si no estoy luchando por ganar carreras es porque no estaré al nivel, y quizá al año siguiente tendré que decir basta»

Evidentemente, el objetivo en Moto2 es el título. ¿Lo que no fuera lograr el título sería un fracaso?
«Sí, sí. Con la experiencia que tengo ya lo puedo conseguir. Si estoy luchando por ganar carreras tengo que conseguir el título, porque tengo más experiencia que nadie después de 16 temporadas y 8 de ellas en MotoGP. Si no estoy luchando por ganar carreras es porque no estaré al nivel, y quizá al año siguiente tendré que decir basta».

Si consiguieras ese título, ¿el objetivo es volver cuanto antes a MotoGP?
«No lo sé. Estaríamos hablando de que todo fuese bien. En 2018 todo el mundo renueva contratos y tendría que arrasar en las primeras carreras porque aquí en junio ya se ha cerrado todo… Es hablar por hablar. Quizá el año siguiente sería una dosis de adrenalina porque llegan nuevos motores de 765cc, y si en esta categoría me va bien y me valoran bien… Podría subir a MotoGP pero con la experiencia que tengo no me montaría en una moto mala ni de coña, me subiría a una que fuese de mi estilo. Me lo plantearía. Pero como digo, estamos hablando de que todo fuese bien; ahora mismo me quedan cuatro carreras y es tan complicado pensar… Ni siquiera me hago a la idea de cómo será la moto desde el primer día de adaptación. No me hago a esa idea, así que menos a la de si vuelvo a MotoGP».

Teniendo en cuenta la situación actual y vuestras posibilidades, ¿cómo te gustaría acabar tu etapa en el Reale Avintia?
«Si te dijera cómo quiero terminar, es pisando un podio, seguro. Pero hay que ser realistas, estoy teniendo muchos problemas con la moto. Me gustaría despedirme entregándome al equipo, trabajando y dando el máximo de mí. Desde luego que tanto el Reale Avintia como el resto de patrocinadores que han estado en el equipo se merecen respeto y profesionalidad. El objetivo es ser profesional y acabar la temporada como dios manda. Dejar la categoría sin haber hecho un podio durante mucho tiempo no va a ser fácil, pero estoy hecho a la idea de que esto es un antes y un después. Faltan cinco carreras y puede pasar de todo; puede llover en Malasia, donde el año pasado acabé cuarto… ¿Por qué no este año en el podio? Ojalá. Se lo merece el equipo y me lo merezco yo».