Entrevista al piloto del Team Yamaha LaGlisse

La constante e imparable evolución del CEV ha dado como resultado un certamen con carácter internacional que vive actualmente su segunda temporada bajo el paraguas de la FIM. Pese a los múltiples cambios que se han dado en los últimos años, hay figuras que se mantienen en el campeonato brillando con la misma fuerza. Una de esas figuras es la de Carmelo Morales, un piloto que lleva más de una década dando que hablar en este certamen. Cuatro títulos del CEV –tres en Stock Extreme y uno en Moto2– adornan un nutrido palmarés, al que también hay que sumarle otros cuatro títulos de Campeón de Europa en los mismos años en los que se hizo con el CEV.

A sus 37 años, Carmelo Morales Gómez (Castellar del Vallés, 07/07/1978) es todo un icono del FIM CEV, donde aspira otro año más al título en la categoría de Superbike. Con él compartimos una agradable y tranquila charla junto al box de su equipo de toda la vida, el Team LaGlisse, con el que este año intentará llevarse el título en el Campeonato de Europa de Superbike a los mandos de la nueva Yamaha R1M.

 

Todo el mundo te conoce por tu amplia trayectoria en el CEV. Pero cuéntanos, ¿cómo fueron tus inicios en competición?

«Mis inicios fueron en el trial. Cuando era adolescente tenía una Derbi Variant, empecé a prepararla y hacer alguna carrera con los amigos. Luego me compraron una Honda NS1 y ese fue mi primer contacto con el circuito. Ese año, en carretera tuve un accidente muy grave contra un camión y mi padre se asustó. Al final, entre él y mi tío me apuntaron en la Copa Cagiva. Comencé allí, a mitad de temporada de 1996. También hice un par de temporadas en la Copa Aprilia y llegué al CEV en el año 2000, en 250cc. En aquella temporada estaban compitiendo Fonsi, Debón, Vidal. Había nivel, porque ellos compaginaban el Mundial con el CEV. Quedé décimo en aquella temporada».

Tu salto de calidad llega en 2003, cuando realmente te das a conocer, y continúas siendo un piloto con proyección en 2004 y 2005. Pero todo empieza a coger color realmente en 2006, cuando te incorporas al Team LaGlisse, el que podríamos denominar como tu equipo de toda la vida…
«En 2004 y 2005 la verdad es que tuve muchos problemas, muchos fallos en la moto y muchas caídas. En 2006 entré en LaGlisse, un equipo muy profesional y que hacía muy bien las cosas. Y ya me planteé que si quieres ganar tienes que estar en un equipo que haga bien las cosas».

Después de dos subcampeonatos, en 2008 te proclamas Campeón de España por primera vez, tras una intensa lucha con tu compañero Javi Del Amor. ¿Cómo recuerdas aquella temporada?
«Con mucha presión, porque llegaba de hacer dos subcampeonatos en 2006 y 2007, con las batallas con De Gea. Ese año habíamos pasado a los Dunlop, y ya dependía de mí mismo. Pero tenía en el otro lado del box a Javi Del Amor, que hizo uno de las mejores temporadas que le he visto. Yo tenía la presión de que tenía que ser campeón porque había hecho dos subcampeonatos. Pero empezamos bastante mal; en la pretemporada me rompí el codo. Además la primera carrera la hicimos con Michelin y a partir de la segunda corrimos con Dunlop. En la segunda carrera, en Montmeló, llovió y me caí. Para remontar nada más que me valía ganar. Tenía que vencer y no fallar. Al final coseché cuatro victorias consecutivas y un segundo puesto, y me llevé el campeonato».

Y después de tres títulos seguidos, en 2011 luchas en Moto2 nuevamente contra un compañero de equipo, en esta ocasión Jordi Torres. ¿Cómo fue esa pelea con tu compañero desde la primera hasta la última carrera?

«Jordi llegó con un buen nivel. Fue un año bonito, porque había rivalidad en el box, el equipo se veía un poco entre la espada  y la pared porque había presión de los dos pilotos. La verdad es que rendí a un buen nivel, pero cometí una serie de fallos, me lesioné en el Mundial, tuve un problema en los brazos que me hizo retirarme en alguna carrera del Mundial… Al final, cometí un error en la penúltima carrera, me caí y le dejé el título más o menos en bandeja, pero no hay que quitarle méritos, puesto que era el primer año de Jordi con la Suter y lo hizo muy bien».

Tuviste alguna ocasión de estar en el Mundial de Moto2, donde hiciste tres carreras en 2010 –Pons Racing y Team Germany- y otras siete en 2011 con Desguaces La Torre, coincidiendo en el periodo en el que corrías en Moto2 en el CEV. Pero en el Mundial no salieron bien las cosas. ¿Qué te ha faltado para tener más oportunidades en el Mundial y para llegar a cuajar allí?
«Se sabe que el Mundial es difícil. Hay que hacer una pretemporada al 100% con un equipo bueno y con una moto buena. Creo que es un proyecto al menos para dos años, en lo que te adaptas a los circuitos, al equipo y a la moto. Y yo entré en la quinta o la sexta carrera, no me encontré muy cómodo con la moto, unas caídas me quitaron confianza, luego me lesioné… Cuando esto pasa la motivación decae, y más en esta categoría, en la que cualquier diferencia se nota mucho».

Entrevista-Carmelo-Morales_4«Te tienes que buscar retos para que la motivación suba y tú des tu 100%»

Después de tantas luchas en pista. ¿Quién dirías que ha sido tu mayor rival?
«Yo creo que Del Amor en 2008 y en alguna carrera de 2009».

A final de 2013 parecía que no ibas a seguir al año siguiente en el Team LaGlisse. De hecho, llegaste a subirte a la Suzuki del Speed Racing para probarla después de la última carrera de esa temporada, pero al final Jaime Fdez-Avilés tomó la decisión de continuar en la categoría. ¿Te imaginas en otro equipo que no sea el Team LaGlisse?

«La verdad es que sí que negocié con otros equipos y pensé en ir a esos equipos, porque vas pensando cómo vas a llevar el mono, cómo vas a hacer tus diseños… Eso es lo primero que pienso yo. Pero a la que pasaron una o dos semanas después del test noté algo raro entre los mecánicos y entre Jaime, y ya tenía claro que me iba a quedar en el equipo. Pensé -¡para qué me voy a ir!-».

El año pasado sufriste en Montmeló una dura lesión, fracturándote los dos tobillos tras una caída. Cuando le pasa algo así a un piloto como tú, veterano y que ya no tiene la necesidad de demostrar nada a nadie, ¿se te llega a pasar por la cabeza la idea de colgar el mono?
«Si te digo la verdad, ni me planteé eso. Nada más caerme y estar ahí tirado con el dolor que tenía en ese momento, ya estaba pensando en qué podía ser y cuánto tiempo iba a estar apartado de la competición. En cuanto hablé con el equipo les dije que me iba a tomar mi tiempo para recuperarme, pero tenía claro que iba a volver más fuerte que antes de la lesión. Fue uno de los mayores retos de mi vida; te tienes que buscar retos para que la motivación suba y tú des tu 100%. Porque hay momentos que parece que vas al 100% pero te falta algo de chispa».

Hemos visto que en este campeonato se ha convertido en un trampolín para los pilotos de Moto2 y Moto3, puesto que los primeros clasificados acaban año tras año en el Mundial. Pero no sucede lo mismo con Superbike. ¿A qué crees que se debe?
«Bueno, esto va a cambiar en unos años porque ahora Dorna lleva Superbike. Pero como siempre, yo llego tarde. Lo de Moto2 fue un acierto, pero digamos que a mí me pilló mayor. Si hubiese llegado antes, en 2007 o así, hubiese sido un trampolín, porque yo era más joven. Y lo de Superbike, ahora ya soy bastante veterano. Yo creo que en un plazo de dos o tres años si sale alguna figura que sea joven del FIM CEV, va a ir al Mundial de Superbike».

Entrevista a Carmelo Morales - Motorbike Magazine

Esta temporada habéis vuelto con la Yamaha, una marca con la que en el pasado cosechasteis muchos éxitos. ¿Cómo ha sido el retorno con esta marca y, sobre todo, qué destaca de la nueva Yamaha YZF-R1M?
«Es difícil de decir. Este año debido al nuevo reglamento de los neumáticos, la verdad es que son muy diferentes a los del año pasado y las sensaciones son muy malas, porque estas gomas no te dan confianza. Además, los tiempos por vuelta no son muy buenos y no te hacen apreciar bien las sensaciones al cambiar los reglajes de la moto. Pero yo creo que es una moto con muy buen potencial. A nivel de chasis, creo que Yamaha siempre hace buenas motos, pero no le sacamos el 100%, porque no tengo confianza con la rueda delantera y aún no sé bien en qué dirección hay que trabajar. El motor Crossplane me gusta mucho; desde que lo probé en 2009 ya me gustó. Y la agilidad de la moto también es muy buena. Digamos que esos los puntos fuertes que le veo a la R1M».

Y el objetivo con ella es el título…
«El objetivo es el título, claro. Pero ya se sabe, se puede empezar muy fuerte y acabar como el año pasado, que gané la primera pero no fuimos campeones. Hay que plantearse un año de regularidad y de momento no vamos mal».

Son muchos años siendo una de las referencias de este campeonato. ¿Cuánta cuerda le queda a Carmelo Morales?
«La verdad es que no lo sé, porque últimamente estoy bastante viciado con la moto. Estoy entrenando con un chaval al que estoy ayudando –Max Sánchez–, y la verdad es que me vienen ganas de entrenar que no tenía antes. Además, si veo que va aprendiendo y cogiendo nivel, igual me vicio más. Los entrenamientos me los planteo con más ilusión y me lo paso bien, porque además con un niño de ocho años te ríes bastante. Y me siento bastante en forma. Lo que te marca es la mente, y el físico también hay que vigilarlo por el tema de las lesiones, que es clave. Pero para ser competitivo, la mente es la que marca la diferencia. Hay que estar motivado, hacer lo que te gusta, no hacerlo por hacer. Espero que queden más años. No sé cuántos, pero mira Biaggi…».

 

Galería de imágenes de Carmelo Morales. (Fotos: Jairo Díaz - Photoclick Agencia)

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