Nos hemos ido hasta Talavera de la Reina para darnos el encuentro con Álvaro Bautista, un piloto que ha llegado a lo más alto del Motociclismo internacional por méritos propios.

Hace casi un año, cuando entrevistamos a María Herrera, hablamos mucho de Álvaro y ahora con Álvaro hemos hablado de María, y de su familia, que han acompañado al piloto de Talavera prácticamente desde que se subió en su primera minimoto.

Ellos le vieron ganar tres títulos de Minimotos y como Álvaro pasó por la Copa Aprilia y la Copa Movistar, pasando a ser uno de los pilotos más destacados, lo que le dejó a las puertas de entrar en el equipo de “los elegidos” por Movistar, pero finalmente se tuvo que buscar la vida por su cuenta.

Saltó al Cto. de España con sus propios medios y sin apenas recursos, a punto estuvo de tirar la toalla. Pero una casualidad quiso que se le abrieran las puertas del Team BQR, otra casualidad le convirtió en el piloto de su equipo de toda la vida –el Atlético de Madrid– y una nueva casualidad, le llevó a debutar en el Mundial de 125cc en un equipo vinculado al AC Milán

Hemos repasado con Álvaro toda su carrera deportiva, en una agradable conversación que mantuvimos en Shams, una tetería de Talavera que nos brindó la oportunidad de utilizar su barra como rincón especial para esta entrevista.

 

 Aquí adelantamos una versión reducida de esta entrevista a Álvaro Bautista, nuestro personaje destacado del número 12+1 de nuestra revista, que como siempre encontrarás en nuestra App. Descárgatela, es 100% gratuita.

 

Alvaro Bautista 2016 MotoGP

Álvaro, como siempre, empezaremos preguntándote cómo llegaste al mundo de la moto.

«Yo empecé haciendo motocross. A mi padre le gustaba salir con sus amigos por el campo y recuerdo que cuando tenía tres años mi padre me enseñó a montar en bici un fin de semana y al fin de semana siguiente me enseñó a montar en moto. El primer día me caí como 300 veces pero aquello me encantó y siempre estaba deseando que llegara el fin de semana para salir en moto con él».

Tras las minimotos, y la Copa Aprilia, ¿Cuál fue el siguiente paso?

«El siguiente escalón fue la Copa Movistar, donde Dani Pedrosa volvía a estar en activo. Aquella experiencia fue interesante, porque era la primera vez que se hacía algo así en España.
Recuerdo que con la moto de la Copa Aprilia, que aunque era de 50 cc era más alta, nunca llegué a tocar con la rodilla en el suelo. Pero con la Honda de 125 cc de la Copa Movistar, que era más chiquita, rocé con la rodilla por primera vez en unos entrenamientos en Albacete, fue una cosa muy chula. Aquella copa fue algo muy bonito donde aprendimos mucho».

Tras dos años en la Copa Movistar, quedaste como reserva para ir al Cto. de España, pero finalmente debutaste en un equipo en el que corriste con una Yamaha…Alvaro Bautista 2016 MotoGP

Sí, estuve como reserva pero creo que el no ser de la zona de Cataluña fue para mí un lastre, así que tuvimos que tomar otro camino.

La Yamaha era la moto de 125 más barata que había, por eso la elegimos. Hice la primera parte de la temporada en el equipo Belart Motorsport, que en aquellos años era un equipo muy fuerte. Pero la realidad era que ellos nos ayudaban llevando la moto y dejándonos estar en su box; el equipo era mi padre, mi entrenador y poco más.
Fue un año decisivo. Después de varias carreras en las que no conseguía ni clasificarme, tomamos la decisión de hacer la carrera del Jarama y dejarlo definitivamente. Pero casualmente, justo antes de aquello me llamó Manuel Morente y me ofreció terminar las tres carreras que quedaban en el BQR por 18.000 euros. Nos lo pensamos mucho pero quisimos quemar ese último cartucho y mi padre pidió un préstamo al banco.
Dos semanas antes en Albacete no me había clasificado entre los 36 primeros y aquel fin de semana que me subí por primera vez a aquella Honda, hice quinto en parrilla…

Hasta donde yo sé, Antonio Herrera, el padre de María Herrera, te ha ayudado durante tus inicios.

«Cuando compramos la primera minimoto, nos enteramos que en Oropesa, a 40 km de Talavera, había un circuito junto a una gasolinera, la de Antonio. Allí le conocimos y, la primera vez que me vio, le dijo a mi padre que creía que yo tenía muy buen estilo y podía ser bueno en carreras. De hecho, fue Antonio el que nos recomendó que fuésemos a correr con las minimotos a Madrid.
Él siempre ha estado con nosotros, tanto en las carreras de minimotos, como en la Copa Movistar y en el Cto. de España…».

Años después, aparece María Herrera y, en cierta manera, se cambian las tornas. Es Álvaro Bautista quien apoya a los Herrera…

«María empezó en esto como yo. Antonio es un apasionado de las motos y a ella le picó el gusanillo. Yo siempre he intentado ayudarles, entrenando juntos y aconsejándoles en todo lo que he podido. Entre Armando y yo hablamos con Emilio Alzamora para que se fijase en María y entre todos pudimos ayudarle a que se le abrieran puertas».

Dejamos atrás tu Talavera natal para enfocarnos en tu debut en el Mundial.
Tras tu etapa como piloto del equipo del Atlético de Madrid, al siguiente año pasas a estar vinculado con al AC Milan cuando te ficha Clarence Seedorf en su equipo de 125 cc.

«En 2003 me fichó Seedorf, que en aquel momento jugaba en el Milan, y esto nos dio la oportunidad de poder entrenar en el Centro Deportivo de Millanello y el Milan Lab, que es como un laboratorio con una tecnología centrada en entrenamientos mentales».

En 2004 Héctor tenía apoyo de fábrica y Jan Witteveen le llevaba cilindros especiales. Sin embargo, en algunas ocasiones tu moto, que la hacía Christian Lundberg, corría incluso más que la suya, ¿no?Alvaro Bautista 2016 MotoGP

«Bueno, yo no diría tanto. Pero es cierto que en algunas carreras logramos quedar por delante de él, pero la moto de Héctor siempre tenía cosas que a nosotros no nos dejaban utilizar, aun cuando en teoría, los dos contábamos con el mismo material.
También es verdad que hicimos un buen final de año. En la segunda mitad del campeonato, fui el segundo piloto que hizo más puntos por detrás de Dovizioso, que ganó el título aquella temporada».

El título de 125 cc fue un bonito premio a todo el trabajo que te había llevado hasta allí.

«Y más, teniendo en cuenta lo duro que fue la temporada anterior. Recuerdo que en 2005 terminaba las carreras llorando. Me decían que me buscara un psicólogo para sobreponerme, pero en la primera carrera de 2006, en el Circuito de Jerez, logré mi primera victoria. Aquello fue mi mejor psicólogo».

La temporada 2008 fue el año Bautista vs. Simoncelli. Recuerdo aquella batalla que tuvisteis en Jerez y que acabó con una caída en la última vuelta y un abrazo en la grava que dio la vuelta al mundo…

«Sí, hasta aquel momento Marco no había hecho mucho, pero aquel año apareció repentinamente. En Jerez tuvimos una bonita pelea, pero en aquella curva se me gripó la moto, él iba muy pegado a mí y nos fuimos los dos al suelo».

El título de 250 cc se te escapó, pero eso no te impidió dar el salto a MotoGP como uno de los pocos pilotos de fábrica…

«Durante la temporada 2009 estuvimos en contacto tanto con Ducati como con Suzuki, pero en aquel momento el reglamento no permitía el acceso de un rookie a un equipo de fábrica salvo que la marca en cuestión no hubiese logrado ninguna victoria en MotoGP.
Eso me permitió fichar por Suzuki el año en el que comenzó el reglamento monogoma, que con esa moto no nos ayudó mucho».

De Suzuki pasaste a Honda, pero tu paso por la marca del ala dorada estuvo marcado por estar ligado a Showa. ¿Te limitó este aspecto?

«Cuando fiché por Gresini, yo tenía claro que quería Öhlins, pero me llamó Antonio Jiménez y me explicó cuál era el proyecto de Showa. Accedí y logramos acabar quintos, que es mi mejor temporada en MotoGP, pero aún así, yo quería cambiar de suspensiones. Pero entre que Honda presionó para que continuásemos con Showa y que para Gresini no era lo mismo pagar por unas Öhlins o que Showa le pagara a él por llevar su marca, tuve que aceptarlo, pero a cambio les pedí que, en lugar de firmar por un año, lo hiciésemos por dos temporadas y así tuve contrato hasta 2014, que era cuando a la mayoría de los pilotos les acababan sus contratos».

A mitad de la temporada 2015 llega Bradl a tu equipo. El que ha sido tu rival número 1 en tu época en Honda, se convierte ahora en tu compañero, que no sé si es mejor lo de antes, o lo de ahora. ¿Cómo os lleváis?Alvaro Bautista 2016 MotoGP

«Sí que es cierto, cuando estábamos en Honda él era mi referencia y yo era la suya. Pero su llegada al equipo no ha podido ser más que positiva. Tener un compañero que te obliga a apretarte las tuercas no sólo es bueno para ti, sino que también lo es para el desarrollo de la moto. Stefan ha sido más rápido que yo en casi todos los entrenos y yo he sido más rápido que él en casi todas las carreras. Estamos muy igualados.

O sea, que sigue habiendo pique…

Sí, ¡por supuesto! Pero esto es positivo. Además, Stefan es un buen tío; no hablamos mucho, pero nos llevamos bien».

La próxima temporada se unificará la electrónica y esto, sobre el papel, podría reducir las diferencias. ¿Cómo lo ves?

«Bueno, algo ayudará, pero no creo que haya tanta igualdad como parece que va a ser. Está claro que los equipos con más experiencia siempre tendrán algún desarrollo que les ayuden a marcar la diferencia».