«Una vez tocas fondo sólo se puede ir hacia arriba, y creo que ha llegado el momento para ello»

Héctor Barberá es uno de esos pilotos con los que una entrevista da mucho de sí. Hace unos años tuve la oportunidad de hablar con él largo y tendido, y descubrí a una persona muy sincera, un piloto que no se limita a decir lo que uno quiere escuchar, sino que habla con claridad.

Desde aquella ocasión anterior en la que le entrevisté han pasado casi cuatro años, un periodo que ha coincidido con la etapa más difícil de Héctor en las carreras y también con algunas noticias extradeportivas que han salpicado a la figura del de Dos Aguas. Por lo tanto, había mucho sobre lo que hablar con él. En esta amena charla he notado a un Barberá muy maduro, sereno y, sobre todo, muy motivado.

La nueva reglamentación de MotoGP, con la electrónica única, ha despertado la ilusión en el piloto de Avintia Racing, que sabe que por primera vez desde que llegó a MotoGP puede contar con los medios que le permitan demostrar su valía, la misma que ya enseñó en 125cc y 250cc.

Este es sólo un pequeño adelanto de la extensa entrevista a Héctor Barberá que podrás encontrar al completo en el número 15 de Motorbike Magazine. Descárgala aquí, ¡es 100% gratis!

Empezamos como todas las entrevistas que realizamos en MOTORBIKE MAGAZINE. ¿Cuándo se inicia Héctor Barberá en el motociclismo?

Mi caso fue un poco diferente a lo habitual, porque empecé en trial. Soy de un pueblo muy pequeño, Dos Aguas, que apenas tiene doscientos habitantes. Era fácil estar en la calle y yo era un niño bastante travieso. Tengo dos hermanas mayores y mis padres compraron una moto para ellas cuando yo tenía cuatro años; la moto me llamó mucho la atención y todos los días quería montar en ella. A los 6 años ya estaba federado y compitiendo en trial, con 7 años fui campeón de la Comunidad Valenciana, y durante los siguientes años fui cambiando de categorías y prácticamente ganando en todas las competiciones.

Como dices, empiezas en el mundo del trial pero cambias a la velocidad. ¿Cómo fueron tus inicios en esta disciplina?
Cuando tenía 12 años hicieron la Fórmula Airtel en el Circuit de Valencia, en 1999, que era también el primer año del circuito. La velocidad tampoco me llamaba mucho la atención. De vez en cuando veía las carreras en casa, aunque seguía mucho más el trial. Pero nos animaron a probar suerte en la Fórmula Airtel, en las pruebas de selección acabé el cuarto de 400 inscritos y me escogieron. Entonces empecé con la velocidad, consiguiendo buenos resultados en casi todas las competiciones. Con 13 años gané la Fórmula Airtel, con 14 gané la Fórmula de Campeones de 125cc y empecé a correr en el Campeonato de España, y con 15 ya estaba en el Mundial. En apenas tres años en velocidad llegué al Campeonato del Mundo, fue muy rápido todo.

Han pasado ya 14 años desde aquel momento, media vida en tu caso. ¿Qué queda de aquel Héctor Barberá que debutó en el Campeonato del Mundo en 2002?
El estilo de cada uno va cambiando cada año y evoluciona. Lo que quizá no cambia son las personalidades, aunque con 15 años aún eres muy niño. Y lo que seguro que no ha cambiado desde entonces es la pasión por ir en moto.

Una de las cosas más destacadas en tus inicios es que, en tus primeros años en el Mundial, coincides con una de las mejores generaciones de la historia: Dani Pedrosa, Casey Stoner, Jorge Lorenzo, Andrea Dovizioso… ¿Cómo recuerdas esta etapa?
Había mucha rivalidad; éramos pilotos jóvenes y con muchas ganas. A medida que pasaban los años tenía claro que íbamos a llegar todos a la categoría reina. Tampoco le das muchas vueltas, pero sí que a veces pienso que si hubiese nacido tres años antes o tres años después, hubiera estado todo un poco más despejado.

Héctor Barberá

«Si miro para atrás, muchas cosas de las que hice no las haría»

Después de tres buenos años en 125cc y el subcampeonato del mundo, parecía claro el salto al cuarto de litro. Pero el inicio de tu etapa en 250cc está marcado por la irregularidad. ¿Por qué?
Fui al equipo Fortuna, con el manager de Jorge Lorenzo –Dani Amatriain–, y nos dijeron que él no iba a correr en esa estructura y que yo sería el primer piloto. Cuando llegamos a los primeros test apareció allí Lorenzo y nos quedamos un poco impactados. En el segundo año, con el mismo equipo, cambiamos a Aprilia. Estaba siendo rápido pero me rompí la muñeca, me perdí tres carreras y ahí se vio parada en seco mi progresión. Lorenzo estaba pasando un bache antes de que yo me lesionase, y cuando volví había remontado la situación y estaba muy fuerte. Al regresar de la lesión me encontré un poco desubicado, en un equipo en el que estaba todo enfocado para él y fue otro momento duro.

Llegaste a Avintia Racing en 2013, con una CRT con la que estás muy lejos de pelear incluso con el resto de pilotos de la subcategoría. ¿Estamos hablando quizá del momento más difícil de tu carrera deportiva?
Sí, porque pensábamos que podríamos luchar con las Aprilia de Espargaró y De Puniet, pero teníamos un chasis FTR y un motor Kawasaki de calle con una pequeña preparación. Era imposible competir con aquellas motos, teníamos muchos problemas y fue un desastre. Para 2014 nos dicen que vamos a tener apoyo de Kawasaki, que nos iban a mandar ingenieros e íbamos a funcionar bien, pero nos engañaron. Era un motor de calle con peores suspensiones y peor electrónica. Me sentía humillado encima de la moto. En Mugello me adelantaban en recta de una manera que incluso tenía miedo, porque con la diferencia de velocidad que había, hasta se me movía la moto.

Ante esa situación, ¿qué se te pasa por la cabeza?
Llega un momento en el que te vas desmotivando y perdiendo la ilusión. En Montmeló, en 2014, me bajé de la moto llorando y hablé con Bocha después de la carrera. Le dije que me quería retirar, que no podía continuar así, porque también me estaba afectando a mi vida personal. Eran momentos muy duros. Pero Bocha me dijo que había conversaciones con Ducati para correr con ellos las últimas carreras de la temporada, que estaban trabajando en ello y así fue.

Héctor Barberá

«Lo que me ha dado ilusión por mantenerme en MotoGP en todo este tiempo ha sido esperar el día en el que llegaría la electrónica única»

En 2015 llega un punto de inflexión, ganando la clase Open con Avintia Racing. Cuéntanos qué significó el año pasado para ti.
Por primera vez desde que estaba en MotoGP podía plantearme un objetivo que pudiese ser real. Teníamos los medios para ello; con una buena mecánica y todos los pilotos Open con la misma electrónica, el objetivo era ser la primera Open y lo conseguimos. Digamos que ese es mi primer premio en MotoGP. Yo no me considero un piloto para rellenar una parrilla, sino que me considero más rápido que eso. Lo que me ha dado ilusión por mantenerme en MotoGP en todo este tiempo y no irme a Moto2 o Superbike, ha sido esperar el día en el que llegaría la electrónica única, porque compitiendo aquí sabes que la electrónica es el principal aspecto que marca las diferencias.

Esta es tu séptima temporada en MotoGP, pero las expectactivas son mejores que nunca. ¿Crees que estás ante tu mejor oportunidad en la categoría? ¿Es el momento de que Héctor Barberá vuelva a ser el mismo que destacó en 125cc y 250cc?
Creo que ese Héctor siempre ha estado. No ha sido fácil, ha sido un camino muy difícil hasta conseguir un poco más de igualdad. Es frustrante, porque en 125cc y 250cc me he peleado de tú a tú con grandísimos pilotos y luego he llegado a MotoGP y no he tenido los medios. Esto te humilla, pero también te hace ser diferente como persona y tener otros valores. Igual una persona a la que todo le va bien, el día de mañana tiene una caída en su vida y no se recupera. Yo considero que ya la he tenido; he tocado fondo y una vez lo haces sólo puedes ir hacia arriba, y yo creo que ha llegado este momento. El hecho de trabajar, de sacrificarse, de no tirar la toalla y de pelear, es lo que hace que puedas tener esa revancha y esa oportunidad. Y yo creo que puede ser ahora. Estoy preparado tanto si va bien como si va mal.

¿Quizá hay más motivación que nunca?
Sí, la motivación está por las nubes. Estoy convencido de que si nos valoraran por ganas, sería uno de los pilotos más destacados. Las ganas son muchísimas, pero no es suficiente con eso, hace falta mucho más. Pero creo que este año estamos cerca de tener todo lo que nos faltaba y especialmente era la electrónica.

No quería pasar por alto algunas noticias extradeportivas de hace algunos años que fueron bastante sonadas. ¿Cómo afecta a un deportista que se generen tantísimas opiniones al respecto de lo que pasa fuera de los circuitos?
Es la figura de una persona pública. Es parte del papel y también se aprende mucho, tanto de las cosas buenas como de las malas, y en la vida no todo es un camino de rosas. Yo soy una persona demasiado confiada y situaciones así te hacen ser más frío, más inteligente y más astuto. De todo se aprende y a nivel personal me ha hecho crecer muchísimo. También he cometido otros errores, como dar positivo en un control de alcoholemia con 24 años. Cometes fallos y afortunadamente los puedes contar, puedes aprender de ellos y tienes la oportunidad de aconsejar sobre cosas de las que no estás orgulloso. Ahora tengo 29 años y si miro para atrás, muchas cosas que hice no las haría. Ese es el proceso natural de la vida, evolucionar. Al final de todo el camino, aprendes de todo.

Más allá de tu carrera deportiva, a la que esperamos que le quede mucho tiempo, ¿cómo ve Héctor Barberá su futuro cuando cuelgue el mono?
A día de hoy no me lo planteo. Valentino tiene 37 años y sigue triunfando, yo tengo 29 y no lo estoy haciendo, así que espero dar todavía mucha guerra como piloto. Como te digo, el futuro es algo que aún no me he planteado, pero sin duda espero ayudar a la gente y aportar esa experiencia de la que te he hablado antes. Estoy convencido que si a día de hoy yo fuera el Héctor Barberá que empieza con 15 años en el Mundial y pudiera ser mi propio mánager, con la experiencia que tengo, hubiera hecho las cosas muy distintas. Lo aconsejaría de otra manera a como se ha llevado mi carrera deportiva.