Podio con sabor a victoria para Valentino Rossi en Qatar

No estaba, pero en el fondo sí se le esperaba. Tras un invierno preocupante y un inicio del GP de Qatar todavía más alarmante, incluido el warm up, Valentino Rossi se rehizo y sumó su primer podio del año demostrando que los domingos sigue siendo capaz de todo.



Si hay algo que nos han enseñado el Mundial de MotoGP en las dos últimas décadas es que siempre hay que contar con Valentino Rossi desde que se apaga el semáforo en la parrilla de salida. Si a un tipo que para lograr 114 victorias ha necesitado ‘sólo’ 64 poles se le descarta de la lucha de cara al domingo, se está cometiendo un error de bulto. Y por si no había quedado claro en todos estos años que lleva Valentino en el Mundial -21 ni más ni menos-, el #46 se encargó de recordárnoslo ayer en Qatar.

Rossi llegaba al inicio de MotoGP 2017 colmado de dudas y preocupaciones. Se ha hartado de decir durante el invierno que había sido posiblemente su pretemporada más difícil con Yamaha y no las tenía todas consigo antes de iniciar el campeonato, mientras su nuevo compañero de box volaba día tras día y test tras test a los mandos de la Yamaha YZR-M1 2017.

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Los malos augurios de Rossi se confirmaban nada más salir a pista en Qatar. 9º en el FP1 -¡A 1.4 de Viñales!-, 6º en el FP2, 13º en el FP3 y 10º en la combinada de los tres entrenamientos libres, lo que a punto estuvo de condenarle a pasar por una Q1 que luego no se celebró a causa de la lluvia. Salía desde la cuarta fila de parrilla, quizá con más interrogantes que nunca porque en ningún momento mostró un ritmo medianamente competitivo, ni tampoco estuvo certero a una vuelta.

Pero era domingo, era el día de carreras, era el momento en el que se jugaban los puntos. Y entonces las sensaciones de Rossi pasaron a un segundo plano y se convirtió en ese clásico tiburón que huele sangre los domingos y resucita cuando menos se le espera, aunque en el fondo se le espere siempre. Sin embargo, cuando llega ese renacimiento suele hacerlo con un previo aviso en el warm-up, cosa que tampoco fue así en Qatar. Lo acabó en 13º posición, a poco menos de un segundo de la cabeza pero con ostensibles gestos de preocupación cuando volvió al box sin ni siquiera esperar que el cronómetro se pusiera a cero. Los problemas eran evidentes. «Si tuviera que haber apostado por mí, no hubiera apostado ni 10 euros», decía Valentino justo al término de la carrera.

«Con el horno precalentado, Silvano Galbusera le pone los ingredientes encima de la mesa y luego Valentino los escoge y cocina a su antojo»

Pero una apuesta por el italiano no suele caer en saco roto. Después de la pretemporada, de los entrenamientos y de no poder enderezar la situación en el calentamiento matinal, empezaba la carrera con más dudas que nunca. Sin embargo, ahí salió la versión que casi siempre tiene preparada Valentino Rossi. Cuando se pone el traje de los domingos es para ir a por faena. «Esta mañana en el warm-up hemos probado tres modificaciones y de cara a la carrera otra más grande, y al final ha ido bien». Llegó la salvación.

Con el horno precalentado, Silvano Galbusera le pone los ingredientes encima de la mesa y luego Valentino los escoge y cocina a su antojo. En cuanto el semáforo se apagó se vio con diferencia al mejor Rossi de todo el 2017, el mismo al que no le obsesionan los test ni los entrenamientos, el mismo que sabe sacarse un as de la manga los domingos.Encontró mejores sensaciones en la frenada y atacó como suele ser habitual. Tras una buena remontada se situó desde el primer tramo de la carrera a rueda de Viñales, la mejor liebre posible, y a Rossi es muy difícil dejarle en la estacada.

Superó a sus rivales al mismo ritmo que Maverick e incluso llegó a la rueda de Dovizioso, teniendo algunas opciones de pelear por la victoria. No tenía el mejor ritmo y por eso se descolgó en los últimos giros, pero consiguió un botín que vale oro: «Me hubiera gustado estar en la lucha pero era muy arriesgado. Era muy importante volver con los puntos a casa, ya que ha sido un fin de semana muy difícil», reconoció.

«Me he divertido mucho», expresó, y quizá esa sea una de las claves de su remontada. En carrera es donde saca siempre la verdadera motivación que aún mantiene y ese plus que cierra las bocas de todos los que dudan de él. «Después de dos o tres test en los que no iba bien, parecía que me había convertido en demasiado viejo y sólo habían pasado tres meses, así que este podio se lo dedico a todos los que lo dijeron», comentaba entre risas, pero lanzando un aviso a navegantes. Tiene 38 años y quizá un buen margen de mejora con la nueva M1, con la que está teniendo dificultades evidentes, pero cada vez que llegue el domingo habrá que contar con él. Valentino Rossi es un adicto a los milagros.

NombreValentino Rossi
Dorsal46
PaísItalia
MotoYamaha YZR-M1 2017
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