«Pensaba que lo iba a pasar peor en el primer día en el paddock»

Carlos Tatay está de vuelta en el paddock de MotoGP tras la lesión medular que sufrió en Portimao el pasado 2 de julio. El valenciano recibió el calor de la 'familia de las carreras' en el Circuit Ricardo Tormo. Además de demostrar una fortaleza incalculable, denuncia el desamparo de las federaciones ante su caso: «Me han dejado colgado por todos lados».


La vida de Carlos Tatay no se concibe sin las carreras. Aquel crío que comenzó a despuntar en el Campeonato de España, empezó a hacerse mayor en el FIM CEV y terminó de consolidarse, siendo un adolescente, como campeón de la Red Bull Rookies Cup en 2019 y subcampeón del mundo Júnior de Moto3 ese mismo año. Tatay creció en los circuitos, donde se postuló como una joya más de la inagotable cantera del motociclismo español.

Después de unos años de altibajos en el Mundial de Moto3, categoría que por estatura se le quedó pequeña, afrontó una nueva etapa en el Europeo de Moto2 con el SAG Team de Edu Perales. En dicho campeonato ya estaba entre los mejores, había ganado en Jerez y empezaba a ganar credenciales para volver al Mundial a corto plazo, pero esta vez en la categoría intermedia. Sin embargo, un accidente en Portimao el pasado 2 de julio frenó su progresión y cambió su vida.

Tatay perdió el control de su Kalex en la primera curva de Portimao y su cuerpo y su moto se deslizaron por una escapatoria de asfalto. Esta incomprensible laguna de seguridad en el trazado portugués fue nefasta para el piloto valenciano, que acabó impactando a mucha velocidad con su cuerpo contra las protecciones. El resultado: una lesión medular que tiene a Carlos en silla de ruedas desde hace cuatro meses, pero que no le ha borrado la sonrisa de la cara.

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Foto: Paco Díaz

A base de tesón, actitud y una madurez impropia de un chaval de sólo 20 años, Carlos Tatay está sobreponiéndose a esta difícil situación y no pierde la esperanza en su recuperación. Un proceso que está llevando a cabo en el Hospital de Parapléjicos de Toledo. De hecho, aún cabe la posibilidad de que pueda volver a caminar si la lesión evoluciona favorablemente en los próximos meses, algo que podrán ir descubriendo en mayor medida cuando la médula se desinflame. Lo que tiene claro Tatay es su actitud ante la vida: «Quiero ser feliz y desde el principio lo tuve claro en ese sentido. Quiero disfrutar al máximo y voy a seguir compitiendo, así que creo que es eso lo que no me quita la sonrisa», decía Tatay hablando con varios de los medios presentes en el Circuit Ricardo Tormo, entre los que se encontraba MOTORBIKE MAGAZINE.

Este fin de semana, en Valencia, Tatay ha vuelto a la que siempre ha sido su casa: el paddock. Un lugar en el que no estaba desde su accidente en Portugal, pero que le ha recibido con los brazos abiertos. El valenciano se mostraba «híper contento» en su retorno. «Pensaba que lo iba a pasar peor en el primer día en el paddock, pero ha estado muy bien. Muy contento, muy feliz», nos contaba en el Circuit Ricardo Tormo.

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Foto: Paco Díaz

Su recuperación va por buen camino, pero hasta que la médula no se desinflame no sabrá a ciencia cierta la magnitud de la lesión: «Es una gran incertidumbre la que tengo, porque nadie sabe decir nada y no es algo que se pueda ver realmente qué está afectado y qué no en la médula. Es tiempo y ver qué está pasando. Lo bueno es que no paro de evolucionar, y mientras esa evolución no pare, son buenas noticias y esperemos que continúe así».

«Se necesitan unos seis meses para que la médula se desinflame por completo y ver un poco hacia dónde van a ir los tiros. Aún me quedan casi dos meses para cumplir este plazo. Eso era para una lesión completa, que la médula está segada completamente, pero tengo la suerte de que hemos podido ver que es una lesión incompleta, por lo que hay algunos restos de la médula, no se sabe cuántos, esperemos que muchos, que están vivos y conectados. Por lo tanto, la recuperación puede ser muy larga, pero se puede mejorar bastante», añade a la pregunta de MOTORBIKE MAGAZINE.

«La verdad es que la evolución está siendo muy buena, los médicos tampoco se creen mucho lo que estoy evolucionando y eso es muy positivo, porque quiere decir que hay margen de mejora. Continúo trabajando duro, la piscina me está ayudando muchísimo y no voy a parar hasta que esto se acabe», explica el valenciano.

«Me han dejado colgado por todos lados»


La situación de Tatay es delicada. Los costes del tratamiento que requiere una lesión medular son muy elevados y el piloto valenciano denuncia el desamparo de las federaciones a la hora de cubrir esos gastos por medio de sus respectivos seguros: «Me han dejado colgado por todos lados. Ahora mismo sólo tengo a mi familia y amigos, y los que tienen que poner orden y echarme una mano, que son las federaciones, están echándose las culpas los unos a los otros. Unos dicen que me tiene que cubrir la Federación Valenciana, y los otros dicen que me tiene que cubrir la Federación Española. Ahora mismo estoy teniendo reuniones importantes, no con ellos, porque es imposible reunirte con ellos, porque no traen soluciones y es simplemente perder el tiempo. Pero sí con gente importante, intentando a ver si pueden ayudarme. Lo que es pésimo es que haya pilotos de MotoGP intentando ayudarme económicamente o en cualquier aspecto y que las Federaciones, que son las que se tienen que encargar de esto, no lo hagan».

Unos costes que se cifran en «115.000 euros al año», según dice el propio Tatay. Por lo pronto, está previsto que en unas semanas deje el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo y que se desplace a San Sebastián de los Reyes, a DACER, otro centro especializado en lesiones medulares. El piloto valenciano asegura que la situación «es difícil. Mi padre es panadero y es imposible costearlo. Tenemos un piso de alquiler en Toledo. Ahora tenemos que cambiar de casa, tenemos que comprar un coche porque los nuestros no podemos adaptarlos. Tenemos que vender nuestra casa, irnos a Toledo, alquilar un piso allí; ahora vete a San Sebastián de los Reyes, alquila un piso allí... Son muchos gastos y mi padre intenta todos los fines de semana subir y bajarnos, para que pueda estar con la familia, pero es duro».

«Al principio me han escrito muchísimos pilotos de MotoGP intentando ayudarme y por desgracia les he tenido que decir a todos que no, ya que por cuestiones de abogados lo tenemos todo muy parado, pero estoy empezando a montar ahora una asociación. Al principio no quería, me negaba a que gente que no tenía la culpa me ayudara, pero visto que con las federaciones va para largo por temas de juicios y demás, estamos intentando montar esta asociación para que la gente que quiera y que pueda aportar, nos eche una mano para poder continuar con la rehabilitación, porque es la única vía que nos queda», añade.

Volver al paddock era una de las barreras que le quedaba por cruzar tras este grave accidente, pero de nuevo tiró de actitud para que ese regreso se le hiciera lo más llevadero posible: «El miércoles, de camino de Toledo, me lo replanteé. Porque estoy pasando una situación ya no física, sino mental con las Federaciones, que venía en el coche llorando. Es duro en este sentido, porque no paro de tener esto en la cabeza. Es duro pasar estos tragos y ver que en mi familia no sabemos qué hacer, no sabemos dónde ir. Es mucho dinero el que hay que pagar para mi recuperación y lo último que quiero es que esto se acabe. Es duro. Desde el principio que tuve la lesión, quiero afrontar los miedos al máximo y quería venir al Europeo, donde yo competía, para "calentar" antes de MotoGP, porque aquí hay muchísima gente y te miran con cara de lástima, y es duro. Pero dije: 'No, voy directo al Mundial, porque quiero echarle cojones y enfrentarme de cara a lo que es mi situación'», responde a MOTORBIKE MAGAZINE desde el Circuit Ricardo Tormo.

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Foto: Paco Díaz

«Son ganas de vivir y ganas de ser feliz, nada más», expone. Tiene claro que volverá a competir. No sabe si podrá volver a hacerlo como piloto de motociclismo, pero al menos sí que lo hará, aunque sea sobre cuatro ruedas: «Aquí no lo sé y tampoco quiero marcarme ese objetivo, porque lo único que haría es frustrarme. Como sueño, ojalá, porque esto es mi vida, pero sí que me gustaría volver a competir. Lo voy a volver a hacer y creo que va a ser en las cuatro ruedas».

El reencuentro de Tatay con la familia de las carreras se tiñó de emociones: «Me he reencontrado con muchas personas, con mi jefe y mis mecánicos del equipo, que hacía mucho tiempo que no los veía. Volver a verlos te emociona, porque ves dónde estabas y dónde estás... Tener otro punto de vista un poco más bajito y no poder salir a pista es duro, pero hay que pasarlo, hay que asimilarlo y echarle cojones», remata. El suyo es un ejemplo de vida.