Edu Rodríguez, uno de los grandes talentos españoles de Stunt Riding, nos relata cómo fue su experiencia en su tercera participación en el Ouest Bike Show, prestigiosa competición que se organiza en Francia, en la que subió al podio.


¡Hola de nuevo a todos los lectores de Motorbike! No es la primera vez que me podéis leer en la revista o en la web, ya que en un par de ocasiones os hablé sobre los orígenes del Stunt Riding y sobre cómo se prepara una moto para competir en esta disciplina.

Lo que me toca contaros esta vez es sobre mi tercera participación en el Ouest Bike Show, en Francia. Siempre que toca una prueba internacional, es una fecha marcada en rojo en el calendario. En lo que respecta a esta carrera, es una competición que se ha realizado bastantes años; empezó primero como un espectáculo, pero dada la demanda que había de competiciones a nivel europeo, se acabó convirtiendo en ello. Es una cita bastante puntera en Europa, porque es de las más grandes en el continente y de las que cuenta con más pilotos profesionales. En esta ocasión fuimos 15 pilotos de varias partes: España, Lituania, Polonia, Francia…

Después de prepararnos a conciencia para esta carrera, la afrontaba con bastante motivación… ¡y con muchos kilómetros por delante! El viernes afrontamos más de 1.000 km de carretera para llegar con margen a una competición que duraba dos días. El sábado a las 8 de la mañana había un briefing para explicarnos cómo iría el fin de semana y poquito después arrancó la acción.

A las 10 empezaron los entrenamientos libres que tuvimos durante toda la mañana, sesiones las aprovechamos para probar la pista y ver que todo estuviese bien. En total había cuatro jurados -entre Polonia, República Checa y Francia-, cada uno con un rol diferente: uno puntuaba la agresividad de la ronda, la manera que tienes de llevar la moto. Otro de ellos se ocupaba de la técnica, que se basa en la dificultad de los trucos y cómo los enlazas. Se basa en hacerlo todo ligado, que no te dejes ningún hueco sin hacer trucos o que no vayas de un lado de la pista a otro sin hacer nada.

El juez de la República Checa llevaba el apartado de fallos: si pones un pie en el suelo era medio punto, si te caes de la moto y no la sueltas un punto, si te caes y vas por un lado y la moto por otro eran cinco puntos… El último juez llevaba la parte de flow, referente a lo suelto que vayas sobre la moto y el estilo que tengas.

Tras una reunión entre pilotos y organización, con los jueces, nos dieron a elegir de qué manera íbamos a hacer las puntuaciones: si acumular puntos o por separado, y decidimos acumularlos. Nos propusieron hacer dos rondas el sábado que los 12 primeros se clasificaron para las semifinales y final del domingo.

Un fin de semana muy sólido


Me tocó salir quinto y así empezó un fin de semana en el que salió todo bastante bien. Realmente las dos jornadas de competición fueron en la misma línea: en la ronda de clasificación ya acabé tercero, el mismo puesto que conseguí en la semifinal del domingo y en la final. Se nos dio todo bastante bien, sin errores. Y pienso que esa fue la clave, el hecho de no cometer fallos y ser muy sólido en todas las rondas.

Pero hubo más: aparte de la competición se hacen otras pruebas como la gymkana, una prueba de drift por eliminatorias que consistía en hacer figuras de 8 alrededor de dos bidones, en duelos de dos pilotos. Entre los 15 participantes fui el ganador, lo que sirvió para redondear un gran fin de semana. La otra prueba era el “Wheelie Contest”, un ‘concurso’ consistía en duelos haciendo caballitos con el itinerario claro: partir desde la línea de salida haciendo caballito, dar la vuelta y volver sin que tocase el suelo la rueda delantera. Ahí no fueron tan bien las cosas y me quedé en semifinales. Aun así, puedo decir que me marché del Ouest Bike Show bastante satisfecho en líneas generales.

El mal sabor de boca lo dejó la lesión de Juanan del Fresno, que en la clasificación sufrió una caída muy aparatosa realizando drift. Fue atendido por los médicos y afortunadamente no tuvo ninguna fractura, pero tenía mucho dolor en la muñeca y tuvo que lidiar con ello durante todo el fin de semana. Se pudo clasificar para la final pero acabó noveno por culpa de la lesión, cuando era un piloto que optaba claramente al top 5.

Después de un largo viaje de vuelta a casa, teniendo que parar a mitad de camino en Toulouse, volvimos a casa con dos trofeos en la maleta y la satisfacción del trabajo bien hecho. Un podio en una competición internacional, además en una de las más prestigiosas de Europa, siempre deja muy buen sabor de boca.