Opinión | Blog – ‘La intrahistoria de MotoGP’



«Parecía que hoy Brno lloraba por él y al final se ha secado para que tres españoles estuviesen en el podio». Si Marc Márquez calificaba como un 9,5 la estrategia que le había llevado a la victoria hoy en Brno, esta frase que ha dicho justo después alcanza el 10. Sin embargo, la excelencia de este fin de semana en Brno se ponderaba sobre 12+1, y esa excelencia la han alcanzado al unísono Marc Márquez, Dani Pedrosa y Maverick Viñales cuando han dejado un gesto para la historia dedicando el podio de Brno a Ángel Nieto.

No había mejor homenaje posible que el reflejo más puro de su legado: tres españoles en el podio de la categoría reina. El máximo exponente que puede alcanzar el motociclismo dedicado para el hombre que hizo que este deporte fuera conocido en España, que llegase a los hogares, que propiciase que todos los que empezaban a dedicarse al mundo de la moto quisieran ser Ángel Nieto.

Abrió una puerta, se convirtió en el padre de las nuevas generaciones y entre todos terminaron de derribarla a patadas hasta dejar a nuestro país en la cima de este deporte. Gracias al que empezó el camino, por supuesto. Como piloto, Ángel no paró de celebrar éxitos propios; como referente, ‘se hartó’ de celebrar éxitos del motociclismo nacional. Todos ellos con una peculiaridad: él siempre estaba allí, en los circuitos en los que el himno español era la sintonía de moda. O en los dos últimos años, en los que ya no iba a todas las carreras del campeonato, vivió esos éxitos desde la tele o la cabina de comentaristas de Mediaset.

Este domingo, 6 de agosto, se ha cerrado el primer Gran Premio de la historia sin Ángel Nieto en vida. Él nació en 1947, dos años antes de que comenzase un campeonato en el que se convirtió en leyenda, y “se fue” hace tres días. Y lo entrecomillo porque si algo nos ha quedado claro este fin de semana, es que Ángel Nieto no se irá nunca.

Hoy ha visto las carreras desde otra perspectiva, con un plano cenital que seguro que le ha hecho percibir mejor todos los detalles de la carrera; quizá sin pantallas de cronometraje, pero al lado de amigos como Santiago Herrero o Ricardo Tormo, en un hospitality que regenta Ginés Guirado y con la felicidad de ver a los Joan Mir, Marc Márquez, Álex Márquez, Maverick Viñales o Dani Pedrosa rendirle un tributo increíble desde el podio. Así como el homenaje de todo el paddock con un emotivo minuto de silencio, o cuando la alcaldesa de Jerez ha confirmado que le pondrán su nombre al circuito que tanto quería, o el magnífico detalle de Pol Espargaró llevando la réplica de su casco en la vuelta de formación.

Por eso, me voy a tomar la licencia de hacer una pequeña corrección a la fantástica frase de Marc Márquez, y es que creo que no era Brno quien lloraba, era Ángel de la emoción. Porque siempre le salían las lágrimas cuando ganaban ‘los nuestros’ o cuando percibía las muestras de cariño que siempre le transmitía la afición, la misma que desde el jueves llora la pérdida de un gran mito.

Ahora Ángel disfruta desde otro lugar de su gran pasión, pero también de los progresos de los suyos en sus respectivas vidas, sobre todo de los de su hijo Hugo en el mundo del tenis. Porque no, Ángel Nieto no se ha ido. Y si queremos más consuelo, podemos pensar en que hoy, a buen seguro, ha empezado a contemplar las carreras de una forma diferente y muy bien arropado. Y, además, han conseguido emocionarle.

Angel-Nieto-parte-medico