«Valentino se ha criado en el paddock del mundial. Este mundo es tan suyo que no se irá nunca»

Fotos: David Clares  & Jairo Díaz (Photoclick Agencia)

En nuestro camino por brindar un homenaje al mundo de la moto había una parada que no podíamos dejar de hacer. Era obligado realizar un alto para compartir un buen rato con uno de los periodistas más carismáticos del sector de la moto, algo para lo que desde el número uno de Motorbike Magazine hemos estado buscando el momento y lugar perfectos. Y la casualidad ha querido que en esta ocasión nos encontrásemos en las playas de la localidad donde yo me crié, convirtiendo esta cita mensual en una experiencia irrepetible; a orillas del atlántico, al otro lado del charco del país que le vio nacer, pudimos rendir un nuevo homenaje a la moto protagonizado en esta ocasión Por Dennis Noyes.

Entrevista Dennis Noyes en Motorbike Magazine 05
«De repente pasaron por allí unos aparatos increíbles. Eran la Ducati de Fargas y la Norton de Vilaró, que utilizaban la Vía Augusta para entrenar»

Dennis, ¿cuando surgió y porqué la idea de viajar a España?
En la universidad tenía que estudiar idiomas y me dijeron que el castellano era el idioma más fácil, pero a mí no me entraba de ninguna forma y, después de esperar al tercer curso, y antes de suspender, fui a México escuchando los consejos de un profesor cubano. Viajé a Guadalajara –México– y allí fui a clase un solo día pero cuando volví ya hablaba castellano. Esto me cambió la vida, pues a partir de aquel momento, estudié en Costa Rica, trabajé en Guatemala, en México, Venezuela… Hasta jugué en la liga de Beisbol guatemalteca.
El siguiente paso era ir a España; yo no sabía nada de este país, pero hablé con un tío que trabajaba en la CIA y me dijo que era un milagro de país que me iba a encantar, me habló sobre Barcelona, Madrid, Valencia… Todo lo que me contó me lo dijo mal, salvo que era un país muy especial. Llegué con la idea de ver un poco de mundo y pasar en España unos meses, pero aquí estoy todavía…

Entrevista Dennis Noyes en Motorbike Magazine 05¿Y cómo fue tu primer contacto con la moto?
En mis comienzos daba clases de inglés en el instituto americano de Barcelona y en la época de las 24 horas, mientras estaba dando clases, pasaron por allí unos aparatos increíbles. Eran la Ducati de Fargas y la Norton de Vilaró, que utilizaban la Vía Augusta para entrenar. Para mí, que había competido en coche en Estados Unidos, aquello hizo que despertara en mí el interés por las motos, pues hasta llegar a Barcelona, no había tenido ningún contacto con ellas.

Yo había corrido en Flat Track con coches de ocho cilindros, pero lo había dejado hacía mucho, pues mi familia me obligó a jurar sobre la biblia que no volvería a competir en coche, pero no me dijeron nada de las motos… En aquella época había mucho ambiente de motos en Barcelona; cada semáforo parecía una parrilla de salida. Recuerdo que el abogado Rocamora iba al trabajo con su traje en una Bultaco TSS, una moto que no tenía nada de legal para circular por la calle. En aquel momento ir en moto era algo atractivo –y que te daba la posibilidad de ligar–, así que me compré una.

¿Recuerdas qué moto era?
Sí, una BMW R 27 tan ilegal que las dos veces que me paró la Guardia Civil me dejaron ir porque no querían perder el día conmigo. Se trataba de una moto con matrícula del ejército americano que habían traído de Alemania y que tenía toda la documentación en turco.

¿Primeras sensaciones de aquel expiloto de Flat Track sobre una moto en Barcelona?

Lo que más me gustaba de aquello era que tenía la posibilidad de sacar el motor del chasis para llevártelo a tu habitación y arreglarlo. Todo era mucho más asequible que en las carreras de coches y aquello me encantaba.

¿Y cómo fue tu primer contacto con el periodismo?
Cuando yo ya corría, me llamó un amigo de Jaime Alguersuari diciéndome que él quería que yo le tradujera artículos del castellano al inglés para venderlo en el extranjero, aunque no lo hicimos durante mucho tiempo pues poco después Jaime empezó a trabajar en hacer su propia revista.

Entrevista Dennis Noyes en Motorbike Magazine 05«Aprendí a escribir en castellano traduciendo textos de Jaime Alguersuari. Me daba envidia ver cómo manejaba el lenguaje»

¿Entonces Solo Moto fue también obra tuya?

Yo estuve en el número cero de Solo Moto, pero no en el número uno, porque nos enfadamos en vísperas de que la primera revista saliera a la calle. Poco después de aquello empecé a trabajar en la revista Fórmula, también de Barcelona, donde estuve durante varios años.

De tu experiencia en competición unida y tu vínculo con la prensa del motor, el salto al papel de piloto de pruebas fue algo natural, ¿no?
Sí, salvo una rara excepción en Fórmula, mis primeras pruebas las hice cuando volví a Solo Moto. Es algo que siempre había soñado hacer; de hecho, cuando me enviaron a cubrir los grandes premios fue como un castigo para mí.

¿Recuerdas la primera prueba que hiciste?
Sí, fue una Harley Davidson pero ni siquiera me dieron las llaves. Era algo pactado con Fórmula, no me permitieron probarla, sólo montarme y hacer algunas fotos como si la hubiera llevado. Recuerdo que entregué el texto tan tarde que no lo pudieron revisar y salió publicada una prueba en la que contaba toda la verdad: que no me habían dejado las llaves, que aquello era una prueba de mierda y que no había podido probar nada…

Entonces, ¿cuál fue la primera prueba que sí pudiste rodar?
Fue una Norton Commando que probé para Solo Moto. En aquella ocasión sí pude probarla, pero en aquel momento yo me movía con una BSA 650 y tenía más experiencia sobre motos de esas cilindradas.

¿Cuánto tiempo duró tu época de piloto probador?
Fui probador desde 1976 hasta 1986, que es cuando dejé de competir. En este tiempo fui jefe de pruebas de Solo Moto y también de Motociclismo.

Hemos hablado de tu primera prueba. ¿Recuerdas cuál fue la última moto que probaste?
¡Sí, claro! Yo siempre había dicho que la última moto que probase me la pensaba quedar y todo el mundo pensaba que hablaba en broma. Me pidieron que hiciera una BMW con sidecar, así que decidí hacer una prueba más porque no sabía dónde podría meter aquella cosa tan grande. Así que la última moto fue una XBR 500; Pepe Burgaleta me entregó la moto para probarla y yo nunca la devolví… Pepe me tuvo que perseguir durante un año tratando de conseguir que la devolviera, pero nunca lo consiguió. Al final me obligaron a pagar la transferencia, cosa que no me hizo mucha gracia, pero al final la última que probé quedó en mis manos.

Entrevista Dennis Noyes en Motorbike Magazine 05
«Mi última moto como probador fue una XBR 500; Pepe Burgaleta me la entregó y, tal y como había prometido, yo nunca la devolví…»

 

Motorbike Magazine 05

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