La Cup Dani Rivas es una copa de promoción impulsada por el padre de Dani Rivas

Tres años después del fallecimiento de Dani Rivas, su nombre sigue muy presente en el mundo del motociclismo. La copa que dirige su padre Willy junto a Luis Vales, y que tiene a Carmelo Ezpeleta como padrino, se ha convertido en una referencia entre las fórmulas de promoción y cuenta con un futuro muy prometedor. El legado del piloto de Moaña no deja de crecer gracias a un proyecto que tiene como objetivo llegar al campeonato del mundo.


Todo arrancó durante una larguísima espera de más de 10 días, los que tardó en llegar el cuerpo de Dani Rivas a su Moaña natal después del trágico accidente que le arrebató la vida en Laguna Seca. Durante ese tiempo, Willy Rivas, con la inestimable ayuda de su mano derecha, Luis Vales, y del consejero delegado de Dorna, Carmelo Ezpeleta, empezaron a proyectar una idea que siete meses después se hizo realidad: la Cup Dani Rivas.

A partir de entonces y durante poco más de dos años, el proyecto no ha dejado de crecer, hasta el punto de formar parte dentro del programa de Dorna “Road to MotoGP”, donde se ubican varias copas de promoción que promueve la empresa española y de las que se prevé que salgan las grandes joyas del motociclismo mundial para los próximos años.

Para Willy Rivas liderar este proyecto es, en parte, volver a donde empezó todo. Dani Rivas dio sus primeros pasos en el motociclismo en la Movistar Junior Cup -segunda edición de aquella Movistar Activa Cup de la que salió Dani Pedrosa- que también promovió Dorna y en la que Alberto Puig estaba al frente. «Sin darnos cuenta, hemos entrado directamente en el mismo formato. La esencia es la misma. Nos parece que tiene muchos valores para que los chavales los aprendan y se den cuenta de que esto no es fácil», nos menciona Willy.

El formato de la Cup Dani Rivas tiene muchas similitudes, pero también algunas diferencias destacables, ya que trabaja literalmente desde la base. Niños de 6 a 9 años componen la categoría de minimotos, y de 9 a 12 forman parte de la categoría de MiniGP. Todos los que entran a formar parte del campeonato lo hacen tras unas pruebas de selección anuales que cada vez cuentan con más inscritos llegados desde todos los puntos de España, y también con varios casos de pilotos de otras nacionalidades.

Pilotos mundialistas como Aleix Espargaró, Julián Simón, Álvaro Bautista, Gabriel Rodrigo o Kazuki Masaki han formado parte de las pruebas de selección en alguna de las tres ediciones de la copa. Unas pruebas en las que se tienen muchos requisitos en cuenta, no sólo las dotes con las que ya empiezan a impresionar algunos de estos pequeños pilotos: «Un 75% de la selección depende de los coaches y el otro 25% es un programa informático que elaboramos y que nos desarrollaron, en el que influyen muchas cosas: la educación, altura, peso, predisposición, notas de colegio, evolución durante la jornada de pruebas… Todos esos datos se meten en el programa y sale el porcentaje restante», sostiene Willy.

Así es como pasan el corte 15 pilotos para la categoría de minimotos y otros 15 para la de MiniGP, formando parte de un certamen que por las dimensiones y potencia de las motos se celebra en kartings de primer nivel, y que este año contará con la primera incursión en circuito grande para los pilotos de MiniGP, que competirán con sus Honda NSF100 en el Circuito de Albacete compartiendo cartel con el FIM CEV Repsol ese fin de semana.

Una pirámide con las ideas claras


Además, el proyecto ha escalado un peldaño más en 2018, puesto que cuentan con una estructura dentro del FIM CEV en la categoría de la European Talent Cup. Han debutado este año junto a Luis Miguel Verdugo y al italiano Salvatore Ragusa formando el Dani Rivas Talent Team, otro paso más en la pirámide que se dibujó cuando nació el proyecto y cuya cúspide para el futuro está en llegar al Mundial de Moto3. Willy Rivas nos lo explica: «En la pirámide que hicimos estamos ya en el tercer peldaño. El cuarto sería llegar al Mundial Júnior de Moto3 en el FIM CEV, y el siguiente alcanzar el Mundial de Moto3. Suena muy bonito, pero es complicado. Tenemos que estar con los pies en el suelo, pero lo cierto es que los pasos que hemos dado en esta tercera temporada son brutales. Que estemos ya con dos pilotos compitiendo con equipos mundialistas en la European Talent Cup es motivo de orgullo y de una gran satisfacción».

Para varios de esos 30 niños que acaban formando el plantel de la Cup Dani Rivas es la primera experiencia en el motociclismo, lo que deportivamente hablando les puede aportar grandes cosas en una disciplina en la que finalmente acabarán llegando a la élite unos pocos elegidos. Por eso desde esta copa no sólo se busca formar pilotos, sino también ayudar en la formación de todos ellos como personas: «Nos es muy fácil trasladar esos valores a los niños y que lo entiendan. Eso es lo más bonito. Luego llegarán a ser campeones o no, ganarán carreras o no, pero por lo menos tener la grandeza de haber participado en su formación como personas en estas cortas edades, que es cuando son moldeables y captan lo bueno y lo malo de una sociedad que actualmente es un poco agresiva y desarraigada».

¿Y qué puede aportar este certamen a los que forman parte de él? Willy Rivas destaca que «les aporta muchísimas cosas. Lo primero, que capten esos valores, el espíritu de sacrificio y perseverancia. Luego, la educación y el respeto que tienen que tener con los padres y el entorno familiar», e incide en otro detalle importante: «También hablamos mucho con los padres para que no ‘estropeen’ a sus hijos; que no jueguen a ser preparadores de motos ni preparadores de pilotos. Los padres tienen que ser padres y sumar, no restar. Y también explicamos a los pilotos lo que se van a encontrar en un futuro en un box. Los formamos para que luego el salto no sea tan grande».

Willy ahonda sobre ese último punto, ya que es algo que el propio reglamento del campeonato advierte: «Ya conocen cómo es nuestro reglamento y además lo firmaron. A la mínima que dan caña al niño o que lo presionan, se queda una carrera sin poder asistir junto al hijo y en su lugar viene otra persona como tutor. No podemos permitir escenas que se ven con los padres en otros deportes como el fútbol. Son niños que ya van a 120km/h, y que el niño pensando que si no salen bien las cosas le va a reñir su padre al bajar de la moto, no lo permitimos bajo ningún concepto».

Recogiendo los primeros frutos a falta de seguir creciendo


La premisa fundamental de la Cup Dani Rivas es formar y promocionar a jóvenes talentos, ofreciéndoles una puerta de acceso sólida y con unos costes muy reducidos. Los primeros frutos del campeonato ya empiezan a verse, porque algunos de los pilotos con más talento que han pasado por allí, han empezado a promocionar a campeonatos mayores en los que tampoco están pasando desapercibidos. Una muestra de ello es Jesús Torres, subcampeón el pasado año y actual líder de otra copa de promoción que apunta alto como es la Hawkers Cup.

Sin embargo, la idea de la Cup Dani Rivas es la de dar cobijo durante más tiempo a sus mayores promesas, seguir trabajando junto a ellos en un plazo más largo y encontrar una estabilidad que ayude a encauzar sus respectivas trayectorias. Para ello es imprescindible que el proyecto continúe creciendo y que cuente con un respaldo mayor, algo que puede llegar por medio de un patrocinador. No se trata de algo fácil, pero también cuentan con el apoyo del Consejo Superior de Deportes por medio del programa de ayuda al deporte base. Las piezas se van uniendo para terminar de formar un proyecto muy potente que en unos pocos años podría cumplir esa pirámide que dibujaron.

«¿Cuál sería nuestro orgullo más inminente? Seguir trabajando con estos pilotos. Contar con un sponsor fuerte que nos lo permita y que no los perdamos por no tener un presupuesto cubierto para mantenerlos. Pero esto es así, tampoco podemos hacer cosas imposibles. El orgullo de que hayan pasado por nuestras manos y ahora estén ganando en otros campeonatos está ahí».

«Hemos visto en algunos casos en los que, con la forma de trabajar junto a ellos, han avanzado bastante. Cuanto más tiempo estemos trabajando con ellos, más seguros estaremos de que la trayectoria es la correcta. Estamos trabajando de cara a encontrar un soporte para tener un proyecto de varios años, y estar cubiertos y tranquilos. Con las grandes ayudas que tenemos, más un sponsor, estaríamos trabajando muy bien, sin agobios y sin que la temporada se haga larga», nos explica Willy.

Por el momento, gracias a los sólidos apoyos recibidos y al gran esfuerzo que hacen todos los componentes de esta Cup Dani Rivas, todo ha comenzado a andar con paso firme. Por los diferentes circuitos de la Península por los que circulan lo hacen con un tráiler reacondicionado para que las seis personas del equipo puedan ‘hacer vida’ dentro de los circuitos, a la par que transportan las 32 motos –15 minimotos, 15 MiniGP y 2 Honda de la European Talent Cup-, cuyo mantenimiento corre también a cuenta de ellos: revisión de todas las motos, cambios de aceite, filtros y neumáticos… Todo cuidado al detalle para que los pilotos y familias que forman parte de esta competición puedan hacerlo de una forma bastante sostenible.

Todo ello cuenta además con un programa de becas: oro, plata y bronce a repartir entre la gran mayoría de pilotos de la copa para bajar ostensiblemente los gastos que supone disputar el campeonato. Se incluyen dos cascos por piloto y el equipamiento para toda la temporada hecho a medida y adaptado durante el año. Empresas como Shiro, Giuseppe, Michelin o Motul también ponen su grano de arena para hacer posible un proyecto que se sostiene con dos pilares fundamentales.

TMSR y Dorna, imprescindibles


«Sin el apoyo de Dorna, no tendríamos nada. Si Carmelo Ezpeleta no se hubiera implicado en esto…», subraya Willy Rivas a la hora de hablar de la implicación del padrino de esta copa. La empresa promotora del Mundial de MotoGP ha sido clave en la creación de este campeonato y son además una gran herramienta de difusión por medio de la web oficial del Mundial, a través de la cual se publican las crónicas y noticias relevantes de cada carrera.

Además de formar parte del programa “Road to MotoGP”, como hemos comentado anteriormente, Dorna también realiza la entrega de premios de cada temporada de la Cup Dani Rivas en el GP de Valencia: «La entrega de premios a final de año, en Valencia, se hace en el hospitality de Estrella Galicia. Ahí vienen Carmelo Ezpeleta, Ana Ezpeleta, las cámaras de Movistar y los pilotos del Mundial que hicieron la selección. Eso para ellos es increíble».

El otro pilar imprescindible es TMSR, una empresa dedicada a las rodadas que ahora también capitanea la estructura que mueve la Cup Dani Rivas. Luis Vales, líder de TMSR, es la mano derecha de Willy Rivas: «Sin la estructura de TMSR sería inviable el proyecto de la Dani Rivas Cup y la Talent, porque no tendríamos un soporte logístico. Sin Luis no se hubiera hecho esto, y Luis sin mí tampoco. Vamos un poco de la mano». Son uña y carne, y lo son desde hace tiempo. El propio Dani Rivas, cuando participó en el Europeo de Stock 600, lo hizo dentro de esa misma estructura que ahora traslada su legado por todos los rincones por los que pasa la copa.

Un fuerte componente emocional


Hablar con Willy Rivas es hacerlo con un gran ejemplo de entereza y con un amante del mundo del motociclismo de los pies a la cabeza. Tres años después de la trágica pérdida de su hijo, Willy es el gran abanderado de un proyecto que está llevando el nombre de Dani Rivas por un buen número de circuitos, situándose como un referente de las copas de promoción y con visos de llegar muy lejos.

La responsabilidad de dirigir una copa con 30 chavales entre los 6 y los 12 años, más los dos participantes en la European Talent Cup, le ha llevado a formarse con diferentes cursos para saber gestionar todo al ‘dedillo’ y conocer detalles muy importantes que añadir a la experiencia que ya tenía. Tratar con todos ellos es lo que más le apasiona: «A nivel personal, no te puedes imaginar… Es una satisfacción personal brutal, me recuerda en muchos momentos íntimos con Dani, es como si su fuerza y energía estuvieran con nosotros. Las personas se van, pero cada vez estoy más convencido de que queda una energía y que eso se siente. Es una satisfacción tan personal para mí y para la gente que nos rodea que vale la pena. Cuando ves a esos niños sonreír, que ves que están en el podio y hacen gestos hacia el cielo…», explica Willy, antes de añadir una bonita y curiosa anécdota. «Uno de los niños seleccionados en Tarancón vino a decirme “Yo antes era de Pedrosa, ahora soy de Dani Rivas”. Se abrazan a ti y son tan sinceros, que parece que en ese momento te quieren casi más a ti que a sus padres».

Sin embargo, tiene sentimientos encontrados. La ilusión con la que vive las pruebas de selección y las carreras contrasta con la vuelta a casa después de cada prueba: «La única parte negativa que tengo que gestionar yo, es cuando vuelvo a casa. A lo mejor hay unos kilómetros de soledad, y ahí lo paso un poco mal. Ahí te haces preguntas, de si merece la pena el sacrificio, si no vale, qué hago… Paras en un sitio donde parábamos, y es como si Dani viajara conmigo en el coche de nuevo. Es la parte más difícil. Pero lo demás es muy gratificante».

«Esto me encanta, pero dentro de mí hay una parte que sufre. Esta idea Dani también me la había hablado muchas veces, porque a él le gustaba mucho esto y le hubiera gustado subir a algún chaval joven para arriba, ayudarle. Es como si esa idea la hubiéramos seguido». Y la han multiplicado por 30, añadiría yo.

«Mira, acabo de pasar por Moaña, por la estatua de Dani. Es increíble». Así terminó mi conversación con Willy, que venía de poner a punto las motos de la copa, justo antes de despedirnos y emplazarnos para la siguiente carrera del FIM CEV. Allí estará él, con su equipo, con su ilusión porque el proyecto siga creciendo y con esa ‘energía que se queda’ y que nadie mejor que él sabe apreciar y exprimir. Así es el magnífico legado de Dani Rivas.