Aunque los motores de las motos de última generación ya incluyen un pre-rodaje de fábrica, siempre que compremos una moto nueva es aconsejable que realicemos otro nosotros mismos durante los primeros kilómetros de uso. El manual de propietario así lo indicará, una buena forma de “soltar” las piezas, suavizar su funcionamiento y alargar su vida útil.


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La unión con nuestra moto se gesta desde la primera vez que la arrancamos. Si queremos "entendernos" bien con ella, lo ideal es realizar un periodo de adaptación mutuo para conocerla mejor y comprobar que todo funciona correctamente.

Independientemente de lo que indique el manual de usuario (distintas fases de kilometraje y régimen máximo de giro), el propio motor "nos dirá" cuándo está listo para llevarlo a sobrerrégimen con garantías. Está claro que el rendimiento de un motor a estrenar es soberbio, pero su tacto y funcionamiento mejora con el paso del tiempo, adaptándose a nuestra personalidad y forma de conducir. Es como lo que sucede con nuestra ropa y equipamiento: un casco nuevo necesita de algunos kilómetros para "hacerlo tuyo" y la moto igual.

Sigue nuestro decálogo y no corras antes de tiempo: sin prisa, pero sin pausa.

  • Como mínimo, deberemos hacer 1.000 km y cambio de aceite/filtro en taller para limpiar impurezas. En motores de mucho cubicaje es recomendable seguir un poco más hasta que todo se suelte como es debido.
  • Más allá de asegurarnos de que todo está en su sitio, debemos comprobar que los parámetros de todas las áreas se ajustan a lo establecido: motor, electrónica, suspensión, neumáticos (mín. 100 km), pastillas (mín. 200 km)…
  • Rodar por carretera en vez de por ciudad, por ejemplo, siempre acelerará el proceso, pero lo ideal es mezclar distintos escenarios y condiciones de trabajo en lugar de mantener la velocidad permanentemente. La caja de cambio, el embrague, el acelerador… todo lo mecánico debe rodarse adecuadamente. También dependerá del uso y tipo de moto, pues no es bueno meterla en circuito o hacer off road intenso recién sacada del concesionario.
  • Subida de vueltas progresiva en tres tercios según aumente el kilometraje, evitando desfases y cambios bruscos de ritmo. Cuidado con las reducciones y las aceleraciones: siempre de menos a más.
  • Malestas Baul Givi BMW R 1300 GS 6Transitar por carreteras bien asfaltadas será más confortable, tanto para nosotros como para nuestra moto. Ya habrá tiempo de exigirnos/exigirle más.
  • El tacto y feeling de cada moto es diferente y, por muchos kilómetros que lleves encima, todo lleva su tiempo. Que hayas rodado mucho con un modelo concreto implica que la conocerás a la perfección, pero otra diferente siempre te puede sorprender.
  • En motos de última hornada es importante saber interpretar la ingente dosis de electrónica disponible para configurarla a nuestro gusto y entender cómo funcionan esas ayudas a la conducción. Siempre son bien recibidas y aumentan nuestra seguridad.
  • Calentar el motor a ralentí antes de iniciar la marcha y revisar niveles (aceite, refrigerante, frenos) es fundamental, más aún en los primeros kilómetros, pues puede gastar más de lo habitual.
  • Aunque las prestaciones no se verán afectadas, no debemos caer en un rodaje aburrido y a medio gas, pues la fiabilidad a corto/medio plazo sí puede verse comprometida.
  • Tras las primeros 1.000-2.000 km apreciaremos un comportamiento más suave, dulce, lineal y "redondo" que nos ayudará a disfrutar más de nuestra montura.