Opinión | Blog – ‘La intrahistoria de MotoGP’


Casey Stoner es feliz sin competir en el Mundial de MotoGP, por mucho que nos duela su constante renuncia a volver al campeonato. Y es que cada vez que se sube a la moto, el bicampeón australiano es noticia desde los días previos, en los que ya se empieza a especular con un posible regreso. Si además va rápido, como es habitual en Casey pese a que lleva casi cuatro años alejado de la competición, la rumorología se dispara hasta que él mismo se encarga de desmentir, por enésima vez, que vaya a formar parte de la parrilla aunque sea para una carrera: «Eso no va a ocurrir», esbozó ayer cuando le volvieron a lanzar esta cuestión.

Vamos, que no. Que no vuelve. Pero no vuelve porque él no quiere, porque si fuera por Ducati tendría carta blanca para elegir el circuito en el que podría correr como wild-card. Ya se intentó en Qatar para sustituir al lesionado Petrucci con Pramac, se especuló con la posibilidad de que estuviese en Mugello y, después de realizar entrenamientos privados en Misano y Austria, los rumores se extendieron sobre una posible participación en sendos trazados.

De cara a Red Bull Ring, se decía que si Casey se sentía competitivo, disputaría el Gran Premio; se atrevió a afirmarlo incluso Danilo Petrucci. Pues bien, el australiano quedó tercero… y porque se cayó en su última vuelta cuando venía a cuatro milésimas del mejor tiempo, porque si no el resultado podría haber sido aún mejor. Resuelta la duda sobre su competitividad con un “sí”, la de su participación en el GP de Austria se saldó con otro “no” rotundo.

«Con cada test sobre la Desmosedici GP, Stoner cubre la dosis de diversión que necesita y encima no tiene que aguantar ser un miembro más del Grand Circus»

Quemado otro cartucho de rumorología, ya ‘sólo’ quedan tres: que Stoner vuelva en Misano porque entrenó allí, que lo haga en Sepang por el mismo motivo, o que regrese en Phillip Island para intentar demostrar que sigue siendo el rey en “su” circuito. A medida que se acerque cada una de estas citas, empezará a crecer el runrún sobre la presencia del 27 en la parrilla de MotoGP, y es más que probable que en cada una de esas suposiciones tenga que salir Casey a la palestra para decir nuevamente que no.

El motivo parece claro. Con cada test sobre la Desmosedici GP, Stoner cubre la dosis de diversión que necesita y encima no tiene que aguantar ser un miembro más del Grand Circus. Hay que recordar que Casey acabó ‘quemado’ con el campeonato; su forma de ver las carreras no casa con el modelo que exhibe el Mundial de MotoGP y entonces decidió decir adiós con 27 años, dos títulos y 45 victorias para agarrar la caña de pescar.

En su nuevo papel como embajador de Ducati y probador de la marca italiana, Stoner tiene la posibilidad de subirse a una de las mejores motos de la parrilla prácticamente cuando quiera -y cuando Ducati se lo solicite, sin un alto nivel de exigencia- y hasta de hacerse una ruta off road con la Multistrada 1200 Enduro, disfrutando al máximo de una vida tranquila junto a su mujer Adriana y su hija Ally. ¿Qué más se puede pedir?

«Cuesta pensar en su regreso y en todo lo que ello conllevaría, porque a buen seguro llegaría rodeado de un ruido mediático que no suele ser del agrado del 27»

Siendo uno de los mayores talentos de la historia, a sus casi 31 años conserva intacto el don de ir rápido en cualquier circunstancia, lo que nos vuelve a dejar boquiabiertos en cuanto vemos los tiempos que consigue cuando se mide a los pilotos permanentes del campeonato. Además, después de pasar “de puntillas” en su periodo como probador de Honda, ahora es una pieza clave en el nuevo puzzle de Ducati, que cuenta con el mejor probador del mundo para desarrollar una máquina que vuelva a ser ganadora a partir de 2017 con Jorge Lorenzo sobre ella.

Teniendo en cuenta todos los factores, cuesta pensar en su regreso y en todo lo que ello conllevaría, porque a buen seguro llegaría rodeado de un ruido mediático que no suele ser del agrado del 27. Ahora mismo él tiene la sartén por el mango a la hora de decidir si quiere volver. Por el momento su postura parece tan clara que creo que esto ya nunca va a cambiar, pero me alegría inmensamente si me equivoco, aunque sólo fuera por ver a Stoner en una carrera más. El tiempo será el que dicte sentencia y el que pueda hacer cambiar de opinión al magnífico piloto de Southport, pero ahora mismo tiene todo lo que él necesita: la diversión de sentirse piloto sin el compromiso de formar parte de un mundo en el que no se sentía cómodo.