No sé muy bien por dónde empezar este artículo. Quería escribir algo sobre Dani Rivas, pero tampoco quería hacerlo a los dos días. Además, lo cierto es que aún no me acabo de creer lo que ha pasado.

Yo conocí a Dani a raíz de empezar a hacer fotos de deporte, allá por el 2008. Me compré mi primera cámara, me gustaban las motos y sabía que él y los Bernárdez entrenaban en un circuito en Moaña.

Para allí que me fui un día a practicar. Poco después le hice otras fotos a él solo en otro circuito de MX. Luego ya, cuando decidí que quería seguir dedicándome a la fotografía, empecé a ir a los circuitos de velocidad a las carreras del CEV por mi cuenta. Allí me lo encontraba continuamente y siempre nos saludábamos, ¡¡dos gallegos por ahí adelante!! Su padre, que siempre estaba con él, lo mismo; siempre tenían unas palabras para mí, un guiño, lo que fuera.

Luego hice el Mundial como fotógrafo y cuando hizo su primer wild-card me acerqué a saludarlo y felicitarlo. El que me felicitó fue él, me abrazó y me dio la enhorabuena por haber llegado a fotógrafo del Mundial, emocionado perdido, porque sabía lo que me había costado, como yo sabía lo que le costaba a él estar allí.

La última vez que lo vi fue haciendo otras imágenes en Taboexa, ese día quedamos para hacer unas fotos de MX que hoy publicamos aquí. Su padre y yo fuimos a una tienda que hay al lado del circuito a comprar carne para hacer un churrasco. Porque ellos son así, cercanos, sencillos, buena gente.

He vivido el estreno de la primera Moto2 de la historia con él (él ya tocaba con el codo por aquel entonces), y también el hacer grandes carreras en el CEV, como la victoria en Jerez con slicks sobre agua. También recuerdo una remontada en la famosa carrera que ganó Marquez saliendo último en Valencia. Dani salía tan atrás como Marc y remontó tras él hasta llegar a estar 7º a pocas vueltas del final. Claro que para Dani era la primera carrera ese año con esa moto y esos neumáticos.

Era un tío con muchos huevos y muchas ganas, igual a veces de más.

El padre ha agradecido al motociclismo lo que le ha dado, pero yo creo que es el motociclismo el que está en deuda con gente como ellos. ¿Qué sería del motociclismo sin esos padres que llevan años sacrificándose por sus hijos y por este deporte?

¿Sabéis lo que es cruzarse España de lado a lado cada fin de semana en coche o furgoneta para ir a entrenar o correr?

Ser piloto de velocidad y vivir de ello es muy difícil, si eres gallego, es ya imposible. No hay donde entrenar, no hay dinero, no hay apoyo de ningún tipo. Aun así gente como Dani y su padre no se han rendido año tras año (recuerdo hace un par de años cuando anunció su retirada). Se las han apañado para estar ahí, ver romper contratos delante de sus narices a falta de pocas semanas antes de empezar un campeonato.

Pero era feliz corriendo, era un tío realmente feliz corriendo. Me quedo con eso. Ojalá al siguiente piloto gallego no se le tenga que reconocer cuando ya no esté entre nosotros.  Gasss Dani Rivas.

Por José Carlos Álvarez
Garabato Photo

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