Pilotos invitados que brillaron con luz propia

Aunque ya es tan habitual que suceda, hubo un tiempo en el que los wild cards -pilotos invitados- deslumbraban en las pocas oportunidades que tenían para disputar una cita del Mundial. Algunos de ellos acabaron siendo Campeones del Mundo años después. Te presentamos cinco casos inolvidables de pilotos que asombraron en participaciones como wild cards.


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  • La leyenda de Mick Doohan se forjó en 500cc y con Honda, pero sus primeros triunfos a nivel internacional llegaron en el Mundial de Superbike y con Yamaha.
  • Antes de debutar en el Mundial de 250cc, John Kocinski acumuló varios wild cards. Los que hizo en 1989 fueron colosales…
  • Norifumi Abe sorprendió a todos en Suzuka 1994, la carrera en la que se estrenó en el Mundial de 500cc y que, sin saberlo, se convirtió en una gran inspiración para Valentino Rossi…
  • También en Suzuka, y durante tres años consecutivos, Daijiro Kato asombró a propios y extraños. Antes de llegar al Mundial de forma permanente, ya había dejado su sello en varias ocasiones.
  • La era MotoGP arrancó en Suzuka en 2002 y lo hizo bajo un intenso aguacero en el que emergió Akira Ryo, un piloto invitado que cuajó un estreno sensacional.

Los días en los que Mick Doohan ganó… ¡con una Yamaha!


Cuando uno recuerda la figura de Michael Doohan se le viene a la cabeza la imagen de un piloto que arrasó en los ’90 y que consiguió cinco títulos mundiales de 500cc de forma consecutiva, todos ellos subidos a una Honda. Es uno de los pilotos más fieles a una marca que ha habido en la historia, ya que desde 1989 que llegó a 500cc hasta 1999 que se retiró tras su grave lesión en Jerez, el australiano siempre corrió con la marca del ala dorada.

Sin embargo, hay un precedente que quizá pocos conozcan que le vincula directamente a Yamaha. Fue en 1988 y no, no fue en el Mundial de 500cc, sino en el de Superbike. Era la primera temporada de la historia para el certamen de las derivadas de serie y en la quinta ronda de la temporada, disputada en el circuito japonés de Sugo, un joven Mick Doohan aparecía como wild card con una Yamaha FZR750.

La primera manga estuvo marcada por la lluvia y el australiano no pudo acabar la carrera, pero en la segunda, dividida en dos partes por una bandera roja, acabó imponiéndose con total autoridad y una ventaja de seis segundos. No sería el único escarceo de Doohan en el Mundial de Superbike ese mismo año, ya que volvió a participar como piloto invitado en la cita australiana de Oran Park y ganó las dos mangas. 3 de 4 en su haber. A partir del año siguiente ya fue piloto de 500cc, donde acabó haciendo historia tras ganar los títulos de 1994, 1995, 1996, 1997 y 1998. Aquí tienes la victoria de Doohan en Sugo ’88:

 

John Kocinski y el preludio de la gloria en 250cc


John Kocinski siempre será recordado como uno de los pilotos estadounidenses con más talento, algo que hay que tener en consideración, puesto que llegó a compartir pista con genios de la talla de Wayne Rainey, Kevin Schwantz o Eddie Lawson, todos ellos campeones del “medio litro”, algo que no consiguió el de Arkansas. Sin embargo, donde sí logró el título Kocinski fue en 250cc en el año 1990.

Kocinski, en una imagen de archivo posterior a sus wild cards (1991)

Antes de ello hubo varias oportunidades para percibir el talento del estadounidense, todas ellas en el cuarto de litro, donde disputó cuatro carreras como piloto invitado en 1988 y otras dos en 1989. En las del ’88, año del inolvidable duelo entre Sito Pons y Joan Garriga, ya consiguió una pole y se quedó en dos ocasiones muy cerca del podio, pero fue un paso más allá en sus dos wild cards en 1989: tanto en Japón como en Estados Unidos logró pole y victoria.

Al año siguiente, bajo el paraguas de Kenny Roberts y el equipo que capitaneaba ‘El Marciano’, debutó a tiempo completo en 250cc y se hizo con el título tras ganárselo a Carlos Cardús en la última carrera, en Phillip Island. Ni en 500cc ni un efímero regreso a 250cc volvió a sumar ningún título más, algo que sí lograría en 1997 en el Mundial de Superbike.

 

Norick Abe y la carrera que inspiró a Valentino Rossi


La carrera de 500cc del GP de Japón de 1994 tiene un hueco reservado en la historia del campeonato. En ella, un joven japonés llamado Norifumi Abe dejó un recuerdo imborrable. Era la época en la que enfrentarse a los pilotos japoneses que acudían como invitados a las carreras celebradas en su país suponía, en buena parte de los casos, sucumbir ante ellos o tener que sudar de lo lindo para batirlos.

Suzuka acogía la tercera carrera de aquella temporada y allí acudía un joven piloto de 18 años que ya llevaba tiempo deslumbrando en el campeonato japonés. Abe ya lucía su inconfundible melena al viento y en aquella ocasión portaba el dorsal 56 en el carenado de su Honda NSR500. El nipón se clasificó en la séptima posición en los entrenamientos, pero deslumbró muy por encima de las expectativas en una carrera en la que estuvo luchando en todo momento con dos leyendas como Kevin Schwantz y Mick Doohan. Schwantz defendía título aquella temporada y Doohan fue quien se lo acabó llevando a final de año. Abe, por su parte, disputaba su primera carrera en el Mundial y le fue suficiente para dejar su sello.

El piloto japonés peleó por la victoria hasta que sufrió una caída en las últimas vueltas. En aquel momento estaba rodando por delante de Doohan, mientras que Schwantz había abierto una pequeña ventaja al frente de la carrera. Norick acabó por los suelos, pero tal fue la trascendencia de aquella actuación en Suzuka, que acabó sirviendo de inspiración para un jovencísimo piloto italiano que por aquel entonces estaba dando los pasos previos a su llegada al Mundial: Valentino Rossi.

El nueve veces Campeón del Mundo aseguró en más de una ocasión que había visto una y otra vez esta carrera. Tanto le caló, que en sus primeros años en el Mundial acuñó el apodo de ‘Rossifumi’. Aquella actuación le sirvió a Abe para ganarse un puesto en las últimas carreras de la temporada con Yamaha y realizar en 1995 su primera temporada completa. El piloto de Tokio pudo quitarse la espina de aquella caída en Suzuka dos años después, consiguiendo su primera victoria en el Mundial de 500cc a los mandos de una Yamaha en ese mismo circuito. Ganaría de nuevo en el trazado nipón en el año 2000, además de otro triunfo entre medias en el GP de Brasil de 1999.

Abe, que dejó un gran recuerdo en el campeonato, falleció en 2007 tras sufrir un accidente de tráfico.

Abe, durante el GP de Japón de 1994. (Foto: MotoGP)

 

Daijiro Kato y Suzuka: tres wild cards de ensueño


Daijiro Kato tardó más de la cuenta en tener una oportunidad para demostrar de verdad su potencial en el Campeonato del Mundo, pero pronto dejó claro que se trataba de un piloto especial. En su primera temporada completa, en el año 2000, acabó tercero en 250cc y tuvo opciones de título hasta la última carrera. En su segundo año, 2001, arrasó con un récord de 11 victorias que aún permanece en su poder.

Pero antes de que pudiéramos disfrutar de Daijiro Kato a tiempo completo, el piloto japonés ya había tenido la oportunidad de deslumbrar en todas las ocasiones en las que había participado como wild card. La primera vez que participó como piloto invitado fue en Suzuka, en el año 1996, y ya lo hizo subido al podio. En una carrera dominada con mucha autoridad por Max Biaggi, el italiano acabó escoltado por dos pilotos nipones: Noriyasu Numata y Daijiro Kato. Daijiro se hizo con la tercera posición tras superar en la última vuelta  a Ukawa y Jacque, dos ilustres del cuarto de litro. Pero lo mejor estaba aún por llegar.

Y las dos siguientes pinceladas llegaron en los años sucesivos. Ahí sí que Kato asombró al mundo. El japonés volvió a hacer sendos wild cards en Suzuka y se impuso en los dos; en el ’97 por delante de Ukawa y Harada, y en el ’98 ganando a Nakano y Matsudo. En tres años había hecho un total de tres carreras en el Mundial de 250cc, todas ellas como invitado, todas ellas en Suzuka y todas ellas en el podio. Su último wild card fue en 1999, también en Japón pero esta vez bajo un aguacero en Motegi, condiciones en las que finalizó quinto.

En la temporada siguiente, por fin, HRC y el Gresini Racing le dieron la oportunidad de hacer el campeonato completo, y el resto de la historia ya la conocemos. Una historia que acabó muy tristemente en el mismo lugar en el que empezó, Suzuka, donde Daijiro Kato empezó a demostrar por qué era la gran esperanza japonesa en el Mundial.

 

Akira Ryo y la primera carrera de la historia de MotoGP


La era de los cuatro tiempos, la era MotoGP, arrancaba allá por 2002 en el circuito de Suzuka. Aquella carrera, ya de por sí histórica por el hito que suponía, se vio empañada por la intensa lluvia que cayó ese 7 de abril sobre el trazado japonés.

Akira Ryo, tras Rossi en Suzuka 2002 (Foto: MotoGP)

La primera parrilla de la historia de MotoGP alternaba varias de los nuevos prototipos de cuatro tiempos con otras cuantas máquinas de 500cc. Las MotoGP (990cc) marcaron una clarísima diferencia desde la primera carrera, en la que además hubo un par de wild cards: Akira Ryo (Suzuki) y Shinichi Ito (Honda).

Ryo, que se había clasificado en la segunda fila, realizó una carrera colosal bajo la lluvia. El nipón era probador de Suzuki y compitió en aquella prueba con los mismos colores oficiales que Sete Gibernau y Kenny Roberts, quienes quedaron fuera de la lucha por el podio por sendas caídas. Por su parte, Ryo estuvo cerca de entrar en los libros de historia como el primer ganador de una carrera de MotoGP. Le superó, cómo no, Valentino Rossi, que se impuso tras adelantar al japonés en la última parte de la carrera y abrir hueco. Ryo quedó segundo, con Checa completando el podio e Itoh en la cuarta posición. El probador de Suzuki conseguía firmar una actuación brillante a sus 34 años. Esa misma temporada hizo seis carreras más con la marca de Hamamatsu como piloto invitado, pero ninguna dentro del top 10.

 

[Bonus track] Troy Bayliss y su inolvidable victoria en Valencia


Estamos seguros de que más de un lector que haya visto los cinco casos descritos echaba de menos que Troy Bayliss estuviera en esta lista. Y realmente no lo está porque, pese a que está muy extendido el error, Bayliss no fue wild card en el GP de Valencia 2006, sino que acudió como sustituto del lesionado Sete Gibernau. Dicho lo cual, su ejemplo nos sirve para meterle ‘con calzador’ en este bonus track.

Cuando Ducati desembarcó en MotoGP en el 2003, lo hizo con Loris Capirossi y Troy Bayliss como pilotos oficiales. La marca de Borgo Panigale apostó por el australiano, Campeón del Mundo de Superbike en 2001 y subcampeón en 2002, para compartir equipo con un piloto muy experimentado en la categoría reina como lo era Capirossi. Bayliss no desentonó y en su debut en la categoría reina subió tres veces al podio. En la temporada siguiente, también con Ducati, consiguió otro más, pero su último año completo -2005- con una Honda del Pons Racing, estuvo muy por debajo de las expectativas.

Volvió al Mundial de Superbike en 2006, de nuevo con Ducati, y arrasó. Consiguió su segundo título con bastante margen y la baja de Gibernau por lesión hizo que la firma italiana pensara en él para sustituir a Sete en Valencia, premiando también al aussie por su brillante temporada en SBK. Y fue entonces cuando Bayliss consiguió lo que no había hecho en tres temporadas completas en MotoGP: ganar una carrera. Lo hizo en Valencia, en la última prueba de la historia de las 990cc e imponiéndose por delante de Capirossi y Hayden, quien ese día se proclamó Campeón del Mundo. Bayliss no volvió a disputar ninguna carrera más de MotoGP; pocos pueden decir que ganaron su última carrera en la categoría reina…

Bayliss, liderando en Valencia por delante de Capirossi y Hayden (Foto: Ducati)