La Benelli 512M se basa en el estilo y la decoración del Ferrari 512M Endurance de los setenta

La Benelli 512M es una 354 Sport transformada por Plan B Motorcycles siguiendo los patrones estéticos y estilísticos del Ferrari 512M Endurance de los años setenta. Sin duda, un gran homenaje a las carreras de resistencia de aquella década.



Espectacular Benelli 512M, una preparación que nos ha sorprendido mucho. La firma la casa italiana Plan B Motorcycles o, lo que es lo mismo, Christian Moretti, y se trata de un homenaje hacia un icono italiano. La moto de base es una Benelli 354 Sport, ya que se buscaba también una moto italiana. Para los más aficionados al motor, el nombre de 512M y la decoración de la moto les puede dar alguna pista. Esta Benelli toma prestado el nombre y el estilo del Ferrari 512M Endurance, un coche que fue todo un hito de la competición y que ahora se encarna en las dos ruedas gracias a esta transformación.

Además de recuperar una moto que se había quedado olvidada en un garaje durante los últimos 20 años, pensó en dotarla de mejores prestaciones. Para empezar, se sustituye su pequeño motor por el de 500 cc, con casi el doble de potencia y más par, algo que se notaría en el ligerísimo chasis. Además, el chasis fue recortado, por lo que la doble suspensión trasera también se ha desechado y se le ha instalado un monoamortiguador de Gears Racing totalmente ajustable. El subchasis de aluminio es customizado, en el que se apoya el asiento, la batería y la caja de fusibles del nuevo cableado. Se le ha instalado un nuevo sistema electrónico Dynatech para que el encendido tenga tenga más 'chispa'.

En el tren delantero también se han hecho modificaciones, con frenos de una Buell M2, cuyo disco de 340 mm con pinza de seis pistones se adapta muy bien a la llanta de 18" (lo único que queda original y sin tocar, que están equipadas con neumáticos Avon para carreras clásicas. Los cuatro carburadores casan bien con el nuevo sistema de escape, un inusual 4-1-2-4 con cuatro silenciadores HP Corse.

Estéticamente, la Benelli 512M nos traslada a los setenta y se mezclan distintos materiales y técnicas. El depósito es de acero de 0,8 mm con dos ventanillas a los lados para comprobar el nivel de gasolina. El asiento y la parte superior del carenado son de fibra de vidrio mientras que la quilla, las tomas de admisión y todo el resto es de aluminio. Los semimanillares son un tanto extraños, pero permiten así moverse mejor al piloto encima del depósito y mejorando el apoyo sobre la rueda delantera. Los ojos también se nos van al tacómetro clásico Veglia y al cronómetro mecánico controlado desde el manillar y que permite al piloto seguir sus tiempos por vuelta. Como curiosidad, cuenta con pata de cabra que se activa electrónicamente y se esconde bajo el carenado.

La Benelli 512M nos deja enamorados, la verdad.

 

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