Sometemos a la Yamaha Ténéré 700 a su mayor reto: una carrera de enduro.

La Bassella Race es una cita ya habitual en el calendario de los amantes del enduro, siendo además la que da el pistoletazo de salida a la temporada 2020. Después de las buenas sensaciones tras participar en el 1000 Dunas, nos propusimos llevar a la Yamaha Ténéré 700 un paso más allá, y junto a nuestro compañero Jaime de Cabras Sobre Ruedas, hemos conseguido todo un hito, una experiencia inolvidable y ya puestos, hacer una "prueba del algodón" a lo bestia a la T7. ¿Quieres ver la que liamos en Bassella? Atento.


Lo reconozco, después de ver los vídeos tras participar en el 1000 Dunas no podía evitar tener cierta envidia hacia mi amigo Jaime. Una vez recuperados de la resaca, nos faltó tiempo para empezar a darle vueltas a otra idea épica, muy épica, aunque con tintes de estupidez, no lo voy a negar.

Se nos ocurrió la genial idea de participar en la Bassella Race. Sabíamos que habría una carrera para maxitrails, pero nos supo a poco y quisimos ir un pasito más allá, correr la carrera de enduro. Todo muy lógico, ¿a que sí? Sólo contábamos con una moto que pesa el doble, es más grande, tiene menos altura al suelo, menos recorrido de suspensión... Lejos de amedrentarnos, cuantas más pegas encontrábamos, más ganas nos daban de meternos en el barro –literal y figuradamente–.

Así es que nos pusimos manos a la obra y trazamos nuestro maléfico plan para "colarnos" en la prestigiosa carrera de enduro. ¿El reto? Simplemente acabar, pero antes, un pequeño reto de calentamiento en la carrera maxitrail.


Yamaha Ténéré 700 "Enduro Edition"

Así bautizamos cariñosamente a nuestra "Yamahita" –como la llamaba Jaime a veces–. Yamaha España no tardó en apuntarse a la fiesta y rápidamente se pusieron manos a la obra para, sin perder su esencia, cedernos una unidad de la Yamaha Ténéré que estuviera a la altura de tan imponente reto. A grandes rasgos, teníamos una T7 de serie, con un mix entre el Pack Explorer (protecciones) y el Pack Rally (asiento y escape). Eso sí, con unos neumáticos Dunlop Geomax EN91 que, aunque tenían la medida exacta en el caso de la rueda trasera, le iban como anillo al dedo a la Ténéré y nos permitieron solventar situaciones que de otra manera habrían sido inviables, en especial con la cantidad "industrial" de barro que nos encontramos en algunos puntos.


Holeshot y pódium en Maxitrail: Peleando entre campeones

Como os decía, esta vez no quería perderme la fiesta. Realmente con ir a verlo me bastaba, pero claro, el reto de correr la carrera de enduro era de tal magnitud, que me vi en la obligación de inscribirme y correr la carrera maxitrail, con el fin de que así Jaime pudiera concentrarse en su reto principal –dicho así parece que fue un sacrificio enorme, ¿a que sí?–. Lo cierto es que me apetecía muchísimo volver a las andadas. Después de unos trece años sin verme en una parrilla de salida al estilo motocross, el hecho de pensarlo ya me ponía de los nervios. Sabía que era una mera carrera de exhibición, pero ni con esas.

Después de tan solo probar un poco la moto para ajustar las manetas y dar una sola vuelta de reconocimiento al trazado, nos colocamos los siete participantes con nuestras siete "bestias" de más de 200 kg en la línea de salida. Sonó el rugido del jabalí como marca la tradición en la Bassella Race, pulsaciones a 10.000 rpm y... ¡Salida!

No lo podía creer. Reaccioné tan rápido como pude aunque no tanto como Iván Cervantes, pero la gran tracción de los Dunlop y la suavidad de la entrega de la Ténéré me propulsaron hasta final de recta como una exhalación y conseguí el "holeshot" de la categoría. Sabía que detrás venían dos titanes, pero una carrera es una carrera, así que me aferré a la primera posición con todas mis fuerzas, que no eran muchas, la verdad sea dicha. Así que poco antes de terminar la primera vuelta ya los dos favoritos de la jornada dieron buena cuenta de mí. Eso sí, el sprint de esos primeros compases me garantizaron una buena renta con el siguiente participante así que, gestionando como pude las pocas fuerzas que tenía, conseguí pasar tercero por la bandera de cuadros.

¡Qué experiencia! No os hacéis una idea de la ilusión que me ha hecho pisar de nuevo un podium, y nada menos que junto a dos pedazos de campeones como Iker e Iván.

Aquí tenéis los mejores momentos resumidos en vídeo.


Carrera de enduro Friends: La "machada" del siglo

Y llegó el día. Tan solo ver la Yamaha Ténéré en medio de un tumulto de motos de enduro, instantes previos a la salida, nos hacía dudar seriamente de si aquello había sido una buena idea. Pero ya no había vuelta atrás, habíamos ido a eso, a hacer historia y a cumplir un reto que pocos ni tan siquiera se habrían atrevido a imaginar.

A pesar del buen rollo, la cara de Jaime ya era una mezcla entre concentración y lo que probablemente serían los nervios más intensos que haya tenido en su vida. Rugieron los motores y... ¡Salida! Mi cometido esta vez era sacar todo el material en vídeo posible, así que a los mandos de un dron, seguí a Jaime por el recorrido todo lo que pude hasta que la batería dijo basta. El "tipejo" consiguió solventar toda la primera parte sin problemas y ya os digo que no iba último. Pero claro, ya sabíamos lo que venía después: trialeras, roderas, túneles... de todo. Así que estimábamos que Jaime no acabaría antes de cuatro horas.

No os podéis hacer una idea de la "machada" que ha supuesto completar esta carrera a lomos de la Ténéré y viceversa a veces –la Ténéré a lomos de Jaime–. Tan solo las imágenes de su GoPro ya hacen que sufras con él y aprietes todos los músculos viéndole.

Al final, después de más de cuatro horas y media, apareció en la línea de meta. Ya sin un ápice de fuerza se paró antes de encarar los últimos 100 metros, la zona extrema que debían pasar las motos antes de la bandera de cuadros. La organización le ofreció saltársela, el reto estaba conseguido, no tenía que demostrar nada más. Pero no sé si fueron los gritos de la poca gente que quedaba, o igual es que nuestra amiga Margot Llobera –que acudió y le ayudó en su llegada– le dijo al oído un "no hay huevos". Nunca lo sabremos, pero de repente le vi arrancar y meterse en faena. Lo suyo le costó, se cayó intentándolo por supuesto y tuvieron que ayudarle, pero "el Cabra" consiguió terminar el reto al 100%. El momentazo de la llegada a meta desde luego no tiene precio.

Si queréis revivir con nosotros cómo ha sido esta aventura, aquí tenéis el Capítulo 1.


Galería de fotos

Fotos:
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Jaume Soler

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