Se anulan más de 11.000 plazas sin ofrecer alternativas

El ayuntamiento de Barcelona ha anunciado que «limpiará» de motos y scooter las aceras de la ciudad condal ofreciendo unas alternativas considerablemente insuficientes para compensarlo.


El ayuntamiento de Barcelona ha anunciado una nueva medida que va en contra de la moto, ya que empezará a prohibir el aparcamiento de motos en 43.000 m² de acera hasta ahora utilizados por los ciudadanos para este fin. Se estima que se pierden así unas 2000 plazas utilizadas para motos y scooter. Sin embargo, si utilizamos los cálculos del propio ayuntamiento (cada plaza de moto ocupa 3,7 m²), el resultado de pérdidas de plazas es bastante mayor: 11.600.

En contrapartida, el consistorio barcelonés ha explicado que se van a crear 636 plazas específicas en la calzada y que negociará con los parkings tarifas reducidas, un movimiento que se antoja insuficiente para compensar el daño a miles y miles de ciudadanos que se mueven sobre dos ruedas en la considerada por todos la capital europea de la moto. Más cuando el sector de la moto lleva años reivindicando la creación de 55.000 plazas de moto en calzada para adecuarse a la realidad del porcentaje de motos que se mueven en la ciudad condal.

Bien es cierto que el peatón debe ser la prioridad en las aceras, pero se echan de menos otra serie de normas estructurales que afecten positivamente a las motos. La situación penaliza de forma severa tanto a los ciudadanos que van en moto como a los que tienen que desplazarse a su lugar de trabajo desde lejos.

Es lógico que se implanten medidas de distanciamiento social en la desescalada, pero también hay que pensar en reducir los tiempos de exposición fomentando el uso de transportes más eficientes en términos de tiempo, donde la moto no tiene rival. Andar o ir en bici es otra magnífica opción en cortas distancias, pero cuando los traslados son de mayor rango, la moto es la solución definitiva y por eso se está convirtiendo cada vez más en el vehículo favorito de más gente. Y más en Barcelona, una de las ciudades más avanzadas de la Unión Europea en este campo. El ayuntamiento de Ada Colau está perdiendo una gran oportunidad para favorecer su uso a largo plazo como transporte eficaz y eficiente, mientras que a corto plazo es una gran herramienta para evitar aglomeraciones en el transporte público y evitar atascos.

La capital catalana tiene el 34% de su parque de vehículos copado por motos y realizan el 40% de desplazamientos privados en la ciudad y aun así la contribución de las motos en emisiones totales al NO2 del tráfico no alcanza el 1% mientras que en partículas se queda en un 11%, según datos del propio consistorio. Las motos modernas son cada vez más eficientes y el uso de motos eléctricas está creciendo considerablemente.

El gobierno de la ciudad tiene un Pacto por la Movilidad vigente, pero estas medidas adoptadas no han sido puestas en común en ese pacto o en el Grupo de Trabajo específico de la moto, según dicen desde ANESDOR (patronal del sector de las dos ruedas). Por eso, se esperan medidas que fomenten el uso como la creación de aparcamientos específicos para motos, algo ineludible si se quieren bajar las motos de las aceras. Otras medidas que benefician a las dos ruedas sería permitir a los motoristas usar el carril el bus o pacificar el tráfico ampliando las zonas 30 (límite de 30 km/h) para mejorar la seguridad.

Volver a la home