El debate de las autovías de peaje

Con la llegada de antiguas autovías de peaje a la titularidad pública, se cuestiona la financiación de la totalidad de la red de carreteras del Estado. ¿Peajes? ¿Más impuestos? ¿Se quedará en un 'cuento de agosto'?


El Gobierno sigue 'mareando la perdiz' acerca del modelo de financiación de la red de carreteras del Estado y planteando diferentes modelos de financiación en los que sobre todo se ha hablado de dos pilares: el pago por uso y el que contamina, paga. Desde el Ministerio de Fomento, dirigido por el ministro José Luis Ábalos, se han filtrado ideas o se han realizado declaraciones sobre la posibilidad de añadir peajes en las autovías españolas durante los últimos meses. Si bien la política actual del gobierno es la de no prorrogar las concesiones actuales en las autopistas de peaje que están próximas a su vencimiento, lo cual tendrá un nuevo coste de mantenimiento para las arcas del Estado, sí que se ha lanzado la idea de incluir un coste «simbólico» para el usuario de las autovías, alrededor de una décima parte de lo que se paga de media en las actuales autopistas de peaje.

La realidad económica va más allá de eslóganes políticos. Actualmente, el dinero de los contribuyentes que se destina al mantenimiento de las carreteras es de 2000 millones de euros (Seopan), una cifra que inevitablemente irá en aumento con la caducidad de los peajes actuales. Son 1000 km de carreteras que pasarán a titularidad estatal (tramos de la AP-7, AP-4 y AP-2), vías cuyo coste tendrá que asumir el Estado... y ahora mismo no hay dinero para hacerle frente porque se estima en unos 4500 millones de euros la cantidad que se necesita al año para afrontar únicamente el mantenimiento de todas las carreteras (Estado, comunidades autónomas, diputaciones y cabildos), según estima ACEX.

¿Quién y cómo se paga ese coste? Se habla de un posible 'peaje en la sombra' (el Estado paga a una concesionaria según el tráfico), el peaje normal que conocemos hasta ahora o con carga a los Presupuestos Generales del Estado, es decir, más impuestos. También se habla de cargar con estos pagos sólo a los vehículos pesados.

También se plantea la opción de una posible expansión de los peajes no sólo a autovías sino a otras carreteras secundarias. Poner peajes sólo en autovías, desviaría parte del tráfico a las vías convencionales provocando mayor deterioro de esas vías normalmente gestionadas por comunidades y diputaciones, aún con menores capacidades económicas. Por otra parte, suponemos que el riesgo de crecer la siniestralidad también aumentaría.

Otro problema que se plantea es el de las ciudades dormitorio, como ocurre en Barcelona y sus ciudades cercanas, donde en la movilidad tienes que contar sí o sí con costes de peajes. Esta situación se trasladaría a otras ciudades del resto del país. Se plantean fórmulas de bonificación para empadronados o similares, pero en cualquier caso, es una medida impopular.

Ante las críticas y comentarios que siempre se generan cuando se habla de incluir un peaje en las autovías, parece que desde el Ministerio han querido dar una marcha atrás. El propio titular de Fomento, José Luis Ábalos, ha calificado de 'cuento de agosto' el peaje en autovías... pero al mismo tiempo sigue pidiendo abrir un debate para discutir el modelo de financiación de las carreteras.

Lo que está claro es que los antiguos y los nuevos kilómetros que entran y entrarán a la titularidad pública habrá que pagarlos de alguna manera. Y no hay dinero: Las previsiones son las de acabar el año en el 2,3% de déficit cuando el objetivo era del 1,3%.